domingo, 11 de diciembre de 2011

LOS PASATIEMPOS DE LA REINA MARIE ANTOINETTE

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María Antonieta no era afecta a los asuntos serios. Leer una memoria, escuchar un informe, eras algo que estaba mas allá de sus fuerzas. En cambio no había dificultad para inspirarle una idea, un juego divertido, un entusiasmo que encontraba eco en la frívola pandilla de “amistades” de la reina, lo que imprimía a la política impulsos inesperados.

el juego de la gallina ciega
·En palabras de la señora Campan:
“la reina acudía al salón del duque y la duquesa de duras, un partido de jóvenes brillantes se reunieron en torno cada noche. Ellos introdujeron el gusto por los juegos sin importancia, tales como preguntas y respuestas, “panpan guerre”, gallina ciega y sobre todo un juego llamado “descampativos”. El pueblo de parís, que criticaba a la aristocracia, sin embargo imito las costumbres de la corte, se infectaron con la manía de estos juegos infantiles”.

·En una carta del embajador Mercy a la emperatriz maría teresa, marzo 1780:
“se han introducido a la corte, debido a su naturaleza infantil y ruidosa, no son adecuados para la contemplación que normalmente se asocia con la cuaresma, y menos aun a la dignidad de las personas que participan en ellos.

Estos juegos son similares a la gallina ciega, y culmina con la entrega de una prenda que luego es rescatada por alguna penitencia extraña, la gran actividad a menudo se prolonga bien entrada la noche … es sorprendente ver que el rey le gusta y se entrega a las frivolidades en un momento tan grave para el estado como el actual.

La reina está de acuerdo en que esto debe tener un efecto negativo en la opinión pública. La augusta princesa no tiene un gusto especial por estos juegos y se presta a si misma a partir de la bondad, pero el publico injustamente se los atribuye”.

Marie Antoinette 1938

👉🏻 #Aficiones

domingo, 4 de diciembre de 2011

LA PRINCESA DE GUEMENEE!


Victoire armande josephe de rohan-soubise (28 diciembre 1743 – 20 septiembre 1807).Viniendo de una de las más ricas y mas poderosas familias de Francia, era la segunda hija del mariscal charles de rohan, príncipe de soubise y de su segunda esposa anna teresa de Saboya-carignan. Su padre fue mariscal de Francia y había sido un íntimo de luís XV.
·MATRIMONIO!:
En 1761 cuando tenía 18 años, contrajo matrimonio con su primo Henry Louis Marie de rohan, príncipe de rohan-guemenee (1745-1809). El príncipe era sobrino de la condesa de marsan, la antigua institutriz de los niños reales y que estaba relacionada con el cardenal de rohan. Era guapo y cortes, había sido el amante de madame de dillon, fue, a su vez, divertido, inteligente y algo excéntrico. La pareja tuvo cinco hijos. Su marido y ella se instalaron en parís, ambos se vieron beneficiados en gran medida del favor real. María Antonieta había negociado la adhesión del príncipe para el cargo de lord Chamberlain.
·EL SALON DE LA FRIVOLIDAD!:
La princesa abrió un salón a la sociedad frívola y codiciosa que había reunido el conde de vaudreuil en torno a la reina. María Antonieta tomo la costumbre de acudir todas las noches después de la cena al salón de la princesa, aunque no tenia gran afecto por ella.
La reina no tenía temor de encontrar allí ese monstruo que tanto le temía: el aburrimiento.Las cenas, las comidas, el juego frenético y otros pasatiempos la arrastraban en torbellino de diversiones. Los besenval, los coigny, los adhemar , los dillon, los chalon, rivalizaban en sus locuras. Las mujeres eran bellas, galantes, etéreas. Los hombres espirituales, depravados, impertinentes. María Antonieta se sentía totalmente feliz.
El emperador José II, hermano de la reina, declaro que el salón de madame de guemenee era un garlito, reprochando ásperamente a maría Antonieta que tuviera relaciones indignas de ellas.
La princesa tenía la extraña convicción de que los espíritus se comunicaban con ella atravez de sus perros. Además de sus escarceos en el espiritismo, ella tenía un amante, el duque de coigny, factores que hubieran podido ser descalificativos para ser una institutriz sino hubiese sido un rohan.
reina no tenia temor de encontrar allí ese monstruo que tanto le temía: el aburrimiento.
Las cenas, las comidas, el juego frenético y otros pasatiempos la arrastraban en torbellino de diversiones. Los besenval, los coigny, los adhemar , los dillon, los chalon, rivalizaban en sus locuras. Las mujeres eran bellas, galantes, etéreas. Los hombres espirituales, depravados, impertinentes. María Antonieta se sentía totalmente feliz.
El emperador José II, hermano de la reina, declaro que el salón de madame de guemenee era un garlito, reprochando ásperamente a maría Antonieta que tuviera relaciones indignas de ellas.
La princesa tenía la extraña convicción de que los espíritus se comunicaban con ella atravez de sus perros. Además de sus escarceos en el espiritismo, ella tenía un amante, el duque de coigny, factores que hubieran podido ser descalificativos para ser una institutriz sino hubiese sido un rohan.
reina no tenia temor de encontrar allí ese monstruo que tanto le temía: el aburrimiento.
Las cenas, las comidas, el juego frenético y otros pasatiempos la arrastraban en torbellino de diversiones. Los besenval, los coigny, los adhemar , los dillon, los chalon, rivalizaban en sus locuras. Las mujeres eran bellas, galantes, etéreas. Los hombres espirituales, depravados, impertinentes. María Antonieta se sentía totalmente feliz.
El emperador José II, hermano de la reina, declaro que el salón de madame de guemenee era un garlito, reprochando ásperamente a maría Antonieta que tuviera relaciones indignas de ellas.
·INSTITUTRIZ REAL!:
En la corte francesa el cargo de institutriz de los niños reales fue uno de los más codiciados e influyentes. Tenía el deber de elevar al heredero al trono, lo que significaba una conexión única con el rey. La señora de guemenee se hizo originalmente la institutriz de la joven Elisabeth.
María Antonieta a pesar de los consejos del conde mercy y al abad vermond que le recomendaban evitar ser envuelta en un deplorable caso, nombro gobernante de los hijos reales a la princesa de guemenee. La reina se aseguro de que recibiera una pensión enorme, y el rey compro la propiedad de moteuil que era de los guemenee, para madame Elisabeth. La señora de guemenee era una mujer encantadora y elegante, no cruel con los niños.
De acuerdo con una biografía del embajador austriaco el conde mercy:
“la institutriz real fue la princesa de guemenee, que ha recibido este nombramiento en virtud de su relación con la señora marsan. No había duda de que era capaz de instruir en muchos asuntos. Ella era una gran amante de los perros pequeños, e invariablemente aparecía rodeada de una multitud de ellos. Ella les ofrece una especie de culto, y pretendió, atraves de su medio, mantener una comunicación con el mundo de los espíritus. Había sido declarada culpable de hacer trampa en el juego en varias ocasiones”.
·LOS GUEMENEE EN BANCARROTA!:
El fastuoso tren de vida de la pareja les llevo a contraer deudas por un valor de 30 millones de libras, por lo que no pudieron hacer frente a la desastrosa situación financiera causada por su dispendiosa manera de vivir, tuvieron que declararse en bancarrota. El escándalo fue tan enorme que luís XVI les tuvo que pedir que dimitieran de todos sus cargos en la corte y abandonasen Versalles en octubre de 1782. Además del escándalo del collar donde el cardenal de rohan se vio involucrado, tío del marido de la princesa, termino por ser excluidos de la alta sociedad francesa.
Cuando estallo la revolución en 1789, los príncipes de rohan-guemenee optaron por emigrar a Alemania, aprovechando su condición de príncipes del sacro imperio romano germánico.

domingo, 13 de noviembre de 2011

EL COLLAR DE DIAMANTES ES OFRECIDO A LA REINA MARIE ANTOINETTE

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El asunto del collar de diamantes, un escándalo en el que maría Antonieta fue acusada de tener una aventura con un cardenal a fin de obtener un collar de diamantes costoso, además de ser desacreditada. Fue uno de los eventos más misteriosos en el periodo previo a la revolución. A mediados de 1780, cuentos de la extravagancia de la reina, la disipación y el vicio sexual, abundaban en Francia. En este punto el caso del collar se convirtió en la sensación, que gano la atención de toda la nación.

Es el más soberbio collar de diamantes que vieron los siglos: 647 piedras, 2800 quilates y tasado en 1600.000 libras. Los joyeros de la corte, bohmer y bassenge habían sido encargados por Luis XV para hacer un collar salvajemente extravagante para su amante, madame du barry. Desafortunadamente para ellos las viruelas se llevaron al soberano antes de que la pieza se completara y la que antes fue su amante se quedo sin los diamantes.

El señor bohmer ofrece el collar a maría Antonieta después del nacimiento de su hijo y su famosa respuesta fue:” a ese precio, tenemos más necesidad de un navio de línea que un collar”. Sin embargo, la afición de la reina por los diamantes, condujo al joyero a creer que maría Antonieta codiciara el collar. Por lo tanto, él se lo ofreció de nuevo a ella en el nacimiento del delfín y fue rechazado de nuevo.


Después de intentar infructuosamente de de hacerse de la pieza en los demás tribunales de Europa. Bohmer visito de nuevo a la reina, desesperado le rogo comprarlo o debería matarse ya que estaba en la quiebra. La reina, decidida le aconsejo romper el collar y vender las piedras para superar sus dificultades. La reina dijo: “le he dicho varias veces que nunca iba a añadir tantos quilates a mi colección actual de diamantes. Me negué a comprar el collar, el rey se ofreció a comprarlo para mí como un regalo y yo me negué. Le pedí no volverlo mencionar otra vez”.

 The Affair of the Necklace 2001

👉🏻 #escandalo del collar

lunes, 31 de octubre de 2011

PATRONA DE LAS ARTES!

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El amor de toda la vida de maría Antonieta fue la música. Fue únicamente para satisfacer a la reina que el director de la opera trajo la primera compañía de actores cómicos a parís. Gluck, piccini y sacchini fueron atraídos a la sucesión. Estos compositores eminentes fueron tratados con gran distinción en la corte.

Inmediatamente a su llegada a Francia, Gluck fue ingresado al baño de la reina y hablo con él todo el tiempo que permaneció con ella. Su majestad le pregunto un día si había traído cerca su gran ópera “Armide” a una conclusión y si le gustaba. Gluck respondió con frialdad, con su acento alemán, “señora, pronto estará terminado y realmente será excelente”. Hubo una gran protesta en contra de la confianza con la que el compositor había hablado de una de sus producciones. La reina lo defendió calurosamente, ella insistió en que no podía ignorar el merito de sus obras, que él bien sabia que era generalmente admirado y que no cabe duda de que temía que la modestia, solo dictada por cortesía, deba ser similar a la afectación en él.

La tragedia de “Mustapha y Mangir” por M. de Chamfort, tuvo gran éxito en el tribunal de teatro en Fontainebleau. La reina adquirió al autor una pensión de 1.200 francos. El día después del estreno de “Zemira y Azor”, Marmontel y Gretry fueron presentados a la reina, maría Antonieta los felicito por el éxito de la nueva ópera y les dijo que había soñado con el efecto encantador del trió Zemira por el padre y las hermanas detrás del espejo mágico.

"mi gusto por la musica no ha terminado, y pasamos mucho tiempo en él. hasta nuestro viaje a Marly, tenia un concierto semanal en mi apartamento en el que yo cantaba con varios otros. empecé de nuevo mi lectura de Echard de Laurence".(Marie Antoinette a su madre, 13 junio 17769).

Según la señora campan la reina protegió realmente a artistas no con mucho honor: "se esforzó poco para promover la literatura y las bellas artes... los artistas masa indiferentes se les permitió tener el honor de pintar a la reina. un retrato de cuerpo entero, en representación de ella con toda la pompa de la realeza, fue exhibido en la galería de Versalles. este cuadro, que estaba destinado a la corte de Viena, fue ejecutado por un hombre que no merece ni siquiera ser nombrado, y disgusto a todas las personas de buen gusto... la reina no había ilustrado criterio, ni siquiera en simples gustos, que permita a los príncipes la promoción y protección de los grandes talentos. confeso abiertamente que ella no vio merito en cualquier retrato mas allá de la semejanza. cuando ella fue al Louvre, corría a toda prisa sobre todos los pequeños "géneros" de imágenes, y tal como ella reconocía sin haber alzado la vista a las composiciones de los grandes".

martes, 27 de septiembre de 2011

EL GLOBO DE AIRE CALIENTE EN VERSALLES!

Joseph-michel montgolfier y Jacques-etienne montgolfier eran propietarios de una fábrica de papel, estaban tratando de flotar bolsas de papel y tela. De repente vieron el balón ampliado con aire caliente hacia arriba. Los hermanos construyeron un globo de papel más grande forrado con seda de 18m y fue mostrado el 4 de junio de 1783 en el mercado de Annonay. Su globo, llamado montgolfierre recorrió 2 km, duró 10 minutos y alcanzó una altitud estimada entre 1600 y 2000 metros.

Un globo de aire caliente que llevaba una oveja, un gallo y un pato voló durante ocho minutos por delante de maría Antonieta, Luis XVI y la corte francesa el 19 de septiembre de 1783, en Versalles; se realizo en el ante patio del palacio.

El 15 de octubre de 1783, pilatre de rozier y marquis d´arlandes fueron los primeros pasajeros humanos en un globo montgolfierre. Luego en 1784 un enorme globo llevo 7 pasajeros a una altura de 3.000 pies sobre la ciudad de Lyon. El 23 de junio de 1784 en una versión modificada del primer globo de montgolfierre fue bautizado marie-antoinette, en honor a la reina, despego ante el rey de Francia y el rey Gustavo III de Suecia.


martes, 13 de septiembre de 2011

RETRATANDO A UNA REINA!

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Fragmento de las memorias de maría Elisabeth Vigee-lebrun.

“Fue en el año 1779 cuando he pintado a la reina por primera vez, era entonces en el apogeo de su juventud y belleza. María Antonieta era alta y admirablemente construida, un poco fuerte, pero no excesivamente. Sus brazos eran magníficos, con las manos pequeñas y perfectamente formadas, y sus pies con encanto. Tenía la mejor caminata de cualquier mujer de Francia, llevando su cabeza erguida, su porte majestuoso, sin embargo, no disminuye en lo más mínimo la dulzura y la amabilidad de su cara. Para todo el que no ha visto a la reina es difícil hacerse una idea de toda la gracia y toda la nobleza combinado en su persona.


Sus facciones no eran regulares, había heredado ese ovalo largo y estrecho propio de la nación austriaca. Sus ojos no eran grandes, de color casi azul, y se encontraban al mismo tiempo alegre y amable. Su nariz era delgada y bonita, su boca no demasiado grande, aunque sus labios eran más bien gruesos. Pero lo más destacable de su rostro era el esplendor de su cutis. Nunca he visto uno tan brillante y brillante es la palabra, pues su piel era tan transparente que no tenía ningún ocre en la pintura ese tono, tampoco podía hacer el efecto real, como yo quería. No tenia colores para pintar como la frescura, como los tintes delicados que eran de ella sola, y que yo nunca había visto en ninguna otra mujer.


En la primera sesión, el aire imponente de la reina en un principio me asustaba mucho, pero su majestad me hablo tan amablemente que mi temor pronto desapareció. Fue entonces que comencé la imagen que la representaba con una gran canasta, con un vestido de raso, y la celebración de una rosa en la mano. Este retrato fue destinado para su hermano, el emperador José II. La reina a ordeno, además de dos copias, una para la emperatriz de Rusia, el otro para su propio apartamento en Versalles o Fontainebleau”.

viernes, 19 de agosto de 2011

LA DIVERSIÓN EN TRINEOS!

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Maria Antonieta y la duquesa de Polignac en trineos durante el invierno.de las ilustraciones de alexander dumas.
Una de los mayores gustos de María Antonieta era especialmente en invierno. Como niña con sus hermanos y hermanas, le gustaba correr en los trineos. Fue el padre, el emperador francisco esteban quien alentó diversiones similares.

Los carruseles festivos se llevaron a cabo en la plaza desierta en el patio del Hofburg. Para crear una pista de patinaje, la emperatriz ordeno la inundación de la plaza, el frio del invierno de la noche se convirtió en un cristal compacto. En la que sus hijos pudieran divertirse. Los trineos eran arrastrados por caballos pequeños, fueron coordinados por un hombre situado detrás del asiento. Fue lógico que al llegar la reina quisiera establecer estos gustos a la corte de Francia. Sus paseos en trineo durante los crudos inviernos de 1774, 1776 y 1778. Sin duda, se trataba de un pasatiempo inocente, y el espíritu de denigración y crítica debió alcanzar proporciones insólitas para que alguien sintiera resentimiento hacia María Antonieta por un placer que, de hecho, no dañaba la moral ni perjudicaba a nadie. Las personas, siempre propensas a la sátira, consideraban perfectamente natural la existencia de trineos en otras ciudades europeas, pero se negaban a verlos en Versalles y París.

El conde de Mercy escribió a la emperatriz María Teresa, 17 de diciembre de 1774: "Desde su regreso de Fontainebleau, la corte ha estado constantemente sedentaria en Versalles y no ha faltado ni un solo día. El frío inusual que estamos experimentando este año ha dificultado, además, la continuación de las cacerías y los paseos, y la reina ha tenido muy pocas oportunidades de salir del palacio. Durante unos días, la nieve permaneció en el suelo. Su Majestad aprovechó esto para dar tres paseos en trineo, durante uno de los cuales se produjo un pequeño accidente que, afortunadamente, no tuvo consecuencias duraderas. Aquí, es costumbre colocar una bandera en la parte delantera de los trineos como adorno, que, al ondear con el viento, puede asustar a los caballos que tiran de este tipo de vehículos. Esto ocurrió precisamente con el trineo de la reina; el caballo enganchado se desbocó, el cochero, sorprendido por una sacudida, soltó las riendas, pero la reina tuvo la presencia de ánimo de agarrar una y hacer girar el caballo. Se golpeó la cabeza contra un seto, tras lo cual fue detenido. Tras este pequeño accidente, parece que la reina se convenció de que podrían ocurrir otros más graves, dada la falta de experiencia aquí conduciendo trineos, y me pareció notar que a Su Majestad casi le disgustaba este tipo de diversión".

El conde Mercy se equivocaba. María Antonieta, una amazona intrépida, no temía viajar en trineo. En 1776, este tipo de carruaje estaba de moda. El invierno nunca había sido tan frío. "La nieve cubría el suelo, el hielo mantenía cautivos todos los estanques del parque de Versalles". El Estanque Suizo, un popular lugar de encuentro, ofrecía un espectáculo de lo más alegre. María Antonieta se mezclaba con los curiosos, sin permitir que su presencia obstaculizara la libertad ni que el respeto estropeara la diversión. Se detenía para seguir los acontecimientos, felicitar a los triunfadores y consolar a los torpes, para examinar las tiendas, los cafés, los espectáculos, las cocinas, para leer las inscripciones, a veces bastante poéticas:

"Sobre este fino cristal, el invierno guía tus pasos.
El precipicio se esconde bajo el hielo.
Así es la ligera superficie de nuestros placeres: 
¡Deslícense, mortales, no se abatan!"

Trineo almacenado en versalles llamado "Marie Antoinette"
En las cocheras reales se encontraron trineos que habían pertenecido al Delfín, padre de Luis XVI. Se fabricaron algunos más de estilo más moderno para la Reina. Los príncipes encargaron los suyos. Pronto, cada noble tuvo el suyo. Con la nieve que permaneció en el suelo durante casi seis semanas, el único sonido era el tintineo de las campanillas y sonajeros que adornaban los arneses de los caballos.

El conde Mercy escribió a María Teresa el 28 de febrero de 1776: «El frío extremo no impidió que Su Majestad diera varios paseos en trineo, algunos en el parque y alrededores de Versalles, y otros en el Bois de Boulogne. En una de estas salidas, la Reina llegó hasta los bulevares de París e incluso recorrió varias calles de la ciudad. En estas ocasiones, cuando el suelo, cubierto de escarcha y muy resbaladizo, podría haber provocado caídas frecuentes y peligrosas, la Reina, por bondad y compasión, no quiso ser seguida por sus guardias ni por el servicio montado; sin embargo, este acto de bondad no fue generalmente apreciado, y el público, sin reflexionar sobre el motivo, y acostumbrado a ver a sus soberanos siempre rodeados de fastuosa pompa, encontró que la Reina aparecía con un atuendo muy inferior a su grandeza y dignidad». Las carreras en cuestión, que, por sus carruajes y su aspecto general, no carecían en absoluto de la belleza y magnificencia de las que se celebraban en Viena, consistían, digo, en entre doce y quince trineos. El conde de Artois participó en todas ellas, y por su cuenta se encargó de varias otras, mucho más ágiles, con carruajes más modestamente acondicionados, en las que recorría de noche las calles de París. La reina solo hacía estas salidas durante el día; en la última, cenó en el Bois de Boulogne, en una casa que el conde de Artois había comprado allí, llamada Bagatelle, nombre que encajaba a la perfección con el local y el estilo del edificio.

Para mérito del pueblo parisino, si bien hubo críticas dirigidas a la reina, también hubo palabras de gratitud y afecto. En esquinas, plazas y frente a las casas, se erigieron obeliscos de nieve y pirámides de hielo en su honor. A la entrada de la Rue du Coq-Saint-Honoré, se había inscrito esta cuarteta:

"La reina, cuya bondad supera a su belleza,
ocupa este lugar junto a un rey benévolo.
Si este esbelto monumento está hecho de nieve y hielo,
Nuestros corazones no lo son"


De acuerdo con las memorias de Madame campan, en el invierno de 1777 María Antonieta disfruto mucho de la diversión con los trineos.

“los recuerdos de su infancia del placer de trineo había dado a la reina el deseo de establecer otros similares en Francia. Esta diversión ya había sido conocida en la corte, tal como fue demostrado por los trineos que se encuentran en los establos que habían sido utilizados por el delfín, el padre de Luis XVI. Algunos fueron hechos para la reina en un estilo más moderno. Los príncipes ordenaron varios y en pocos días se produjo un buen número de estos vehículos en los alrededores. Fueron rechazados por otros príncipes y nobles de la corte. El ruido de los cascabeles y pelotas con los que los arneses de los caballos estaban decorados, la elegancia y el oro con que fueron adornadas, hicieron de estas partes un deleite para los ojos.

El invierno fue muy favorable para ellos. Nadie se imagino que la culpa podía ir acompañada tan inocente como un pasatiempo. Pero el partido tuvo la tentación de ampliar sus unidades de medida como los campos elíseos. Los enemigos de la reina tuvieron la oportunidad de decir que había viajado por las calles de parís en un trineo. Esto se convirtió en una cuestión de momento. El publico descubre en él una predilección por los hábitos de Viena, por lo que maría Antonieta fue criticada. La reina fue informada de ello, y aunque todos los trineos se mantienen, y varios inviernos posteriores se prestaban a la diversión, ella no los reanudo”.

Una miniatura de María Antonieta en ropa de invierno
en los jardines Petit Trianon
Tras hablar de las carreras de trineos, Madame Campan añade: «Esta moda, que proviene de las costumbres de las cortes del norte, no tuvo éxito entre los parisinos. La reina fue informada de ello, y aunque se habían conservado todos los trineos, y aunque desde entonces había habido varios inviernos propicios para este tipo de diversión, ya no quiso participar en ella».

En este punto, los recuerdos de Madame Campan no son del todo exactos. Todavía se celebraban paseos en trineo en 1777 y 1778. El conde de Mercy escribió el 17 de enero de 1777: «Tras una fuerte nevada de los últimos días, la reina salió a pasear en trineo dos veces; el último paseo tuvo lugar en el Bois de Boulogne. Monsieur participó en esta actividad. Madame se abstuvo debido a un leve resfriado. La condesa de Artois acompañó a la reina, y los festejos concluyeron con una cena ofrecida en La Muette por el conde de Artois». Dado que estas diversiones siempre atraían al mismo público, también presentaban los mismos inconvenientes, el principal de los cuales era que daban lugar a rumores absurdos y falsos entre el público. En la ocasión en cuestión, se dijo en París que, después de la carrera de trineos, la reina había ido a cenar a una casa del duque de Chartres, donde supuestamente se jugaba a las cartas toda la noche, lo cual era completamente falso.

El embajador de María Teresa le escribió de nuevo el 17 de enero de 1778: «Desde hace varios días, desde que el suelo está cubierto de nieve, la Reina, que yo sepa, solo ha salido una vez en trineo y se ha limitado a un paseo muy corto. El Conde de Artois había organizado varias salidas de este tipo y vino a realizarlas por los bulevares y las calles de París. Esto no se llevó a cabo sin que se le instara encarecidamente a la Reina a asistir, y me enteré con gran satisfacción de que Su Majestad se había negado. Esta leve omisión tuvo un buen efecto en el público parisino, que, debido a su aversión al Conde de Artois, siempre ve con pesar y crítica las ocasiones en que este príncipe aparece en el séquito de la Reina».

En otra carta, fechada el mismo día, el conde de Mercy escribió a su soberana: «Me apresuré a anunciar que la Reina no iría a París en trineo. Su Majestad estuvo allí el día 12, acompañada por Madame y una numerosa comitiva, pero en perfecto orden y a plena luz del día; los trineos solo circulaban por los bulevares, no por las calles. Su Majestad había cenado en el Temple, en casa del conde de Artois».

Como prueba de que en Francia, los trineos ya estaban en uso antes de que María Antonieta llegara a Versalles, aquí  la espléndida pintura de Boucher de 1755 titulado "Invierno", que forma parte del ciclo "Las cuatro estaciones", encargado por Madame de Pompadour.
Sería un error creer que la mayoría de los parisinos condenaba un placer que solo las mentes pesimistas podían criticar. El público aún no había alcanzado este nivel de malicia y denigración. En la correspondencia secreta publicada por M. de Lescure, encontramos este pasaje, fechado el 15 de enero de 1778: «La reina, siempre vivaz y alegre, participó en paseos en trineo de sorprendente magnificencia. Este espectáculo agradó enormemente a los parisinos».

¿No nos deleita evocar esta visión de las costumbres y la poesía del Norte? Vemos a María Antonieta y a la Princesa de Lamballe aparecer en el mismo trineo azul, tiradas por caballos blancos con arneses de terciopelo azul, ambas envueltas en plumas de armiño y cisne, con la cabeza adornada con gorros eslavos con plumas de garza, deslumbrantes de frescura y juventud, como una aparición primaveral en la nieve. Campanas y cascabeles tintinean alrededor del cuello del caballo. El oro y la plata de los arneses brillan bajo la escarcha. El trineo se desliza velozmente, como el viento, como un relámpago, y uno se siente transportado a esas lejanas regiones cercanas al polo, donde los paisajes blancos se iluminan, de forma fantástica, por el resplandor rosado de la aurora boreal.