lunes, 20 de julio de 2015

EL EXILIO AL DUQUE DE AIGUILLON (1775)

En la primavera de 1774, la reina tenía todas las razones para estar satisfecha, porque el rey había enviado a madame Du Barry a  la abadía de Pont-Aux-Dames. María Antonieta sintió la dulce venganza por la favorita odiada. Queda por deshacerse de su otro enemigo, el duque de Aiguillon. ¿No es el ex canciller, el instigador de folletistas y sátiras difundidas diariamente contra la reina? ¿Aquel que mando al destierro a su amado Choiseuil? ¿Además protegido de la Du Barry? Por tanto hay que sacar a este hombre maquiavélico de la corte, fuera para siempre.

Según el Conde Mercy: “mis búsquedas y observaciones muy atentas he adquirido diariamente varias pistas que el autor principal de todas las pequeñas intrigas contra la reina son conspiradas por el duque de Aiguillon”.


Cuando la duquesa de Aiguillon vino a la Muette para conquistar a la reina, está la recibió muy fríamente. A pesar de que era él sobrino de Maurepas, el ministro considero que el viento soplo en él esta vez en la desgracia. Sin sentir una aversión a Aiguillon, Luis XVI tampoco lo estimaba mucho. La gestión de asuntos exteriores y de guerra careció de brillo, tenía una reputación deplorable, fue acusado de borrar a Francia en el momento de la partición de Polonia. Tenía en su contra a los amigos de Choiseuil, a quien había enviado al destierro, los simpatizantes y amigos parlamentarios lo designan como el genio del mal de los jesuitas.

En tales razones graves se añadió el odio de la reina hacia el ex protegido de Du Barry. Desde la muerte de Luis XV, mari Antonieta estaba constantemente acosando a su marido para obtener el exilio de un ministro que inspiro su “verdadero horror” en las mismas palabras de Mercy.

“este odio tuvo dos razones… la más baja fue la distancia que había dejado con la casa de Austria y contra el pacto de la misma –añade el abate de Veri- lo peor fue en las locuras diarias con madame Du Barry contra la delfina y la familia real… este patrón podría ser que la reina actuó apresuradamente contra el señor de Aiguillon que fue apartado por el propio rey e incluso despreciado por su tío, el señor de Maurepas”.

Además el ministro había denunciado la corrupción del embajador de Guines a quien María Antonieta protegía. Un proceso la había puesto delante de dos hombres, Guines afirma que todo fue pura calumnia y acuso a Aiguillon de su ruina. Finalmente Guines fue absuelto y nombrado duque (la reina estaba detrás del velo altamente transparente),  sin embargo, quiere castigar a Aiguillon por atreverse a perseguir a su “amigo”. –“he hablado con el rey, ella anuncia a Besenval, creo que él lo arreglara todo”-.

Según Mercy, el astuto Besenval utilizo su habilidad para manipular a la reina para darle la protección a Guines como un medio de venganza contra Aiguillon. Por tanto, el rey intenta paralizar nuevamente la situación. María Antonieta está furiosa y cuando el duque de Aiguillon viaja para tomar los pedidos del examen anual de la casa del rey, donde esta él a la cabeza, ella duramente lo ataca con estas palabras:

-¿mis pedidos? ¿Porque no vas a soltárselos a Du Barry?

El 30 de mayo, en Marly, en el desfile de la caballería comandada por Aiguillon, la reina no disimula y se retira de su palco tan pronto como pasa el ministro en su caballo, de acuerdo con el exministro, incluso ella mostraría su idioma austriaco.

Esa noche ella quiere que el rey envié al exilio al amigo de la “criatura”. “me impaciencia en mi cabeza cuando veo ese hombre!” Luis solo suspira en las exigencias de su esposa.

 Finalmente el 2 de junio probablemente alentado por su tío, el duque de Aiguillon renuncio. Se dice que el rey no lo miraría a los ojos y la reina que estaba presente; dicen que le sacó la lengua. Se le permite mantener su carga de coronel de caballería ligera, recibe una pensión y una gratificación de 500.000 francos. Pero necesita la condena de María Antonieta se exilió, 16 de Mayo de 1775, no en su castillo de Véretz, pródigamente al castillo de Aiguillon, doscientas leguas de Versalles, la construcción en ruinas y casi sin muebles.

No hay comentarios:

Publicar un comentario