domingo, 18 de diciembre de 2011

LA REINA Y SU AMOR POR LAS PUESTAS DE SOL!

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Uno de los placeres de la reina, fértil en el escándalo, fueron los paseos de noche en las terrazas y en los jardines de Versalles, que se mantuvieron por varias temporadas consecutivasSe convirtió en un hábito de tomar un paseo al aire fresco, y muy pronto el tribunal comenzó a seguirla y los paseos nocturnos se convirtió en una especie de fiesta. Cadena de luces fueron colgados por los jardines, y una orquesta se sentó en la Orangerie para reproducir música.

Todos fueron a las alturas de Marly, y para evitar cualquier escándalo vinculado a esta expedición nocturna, la reina ordeno a su dama de honor acompañarla. en medio de este conjunto brillante, Marie Antoinette, de pie entre la princesa de Lamballe y la condesa de Noailles, exclamo: que bonito!, oh que bonito!.

Deliciosos conciertos al aire libre, con la luna llena, o el resplandor de abrir y cerrar innumerables lámparas, iluminando los paseos señoriales y las fuentes intermitentes, disipando la oscuridad suave de las masas. bajo el cielo libre, el viento fresco del verano, perfumado con la fragancia de flores de roció, jazmín y reseda, soplando alrededor.

En lo alto del nicho, la semblanza de un esfinge de Luis XIV observaba las bromas de los corazones jóvenes. el conde de Artois gritaba bon jour a la estatua de su abuelo. una noche el príncipe de Ligne se coloco detrás de la estatua y respondió al saludo. el conde Artois logro erizarse de miedo. el príncipe de Ligne dio su abrazo a la reina, que estaba encantadoramente feliz por esta inocente broma.


Sin embargo, al igual que el deseo inocente de la reina para ver una puesta de sol, sus paseos nocturnos se convirtió en una fuente de historias escandalosas. Se dice que María Antonieta estaba una vez, junto con sus amigas, en un sencillo vestido y un velo de muselina. Estaban sentadas en sillas en la terraza del palacio, escuchando la música, cuando un joven se sentó junto a ellas y trató de entablar conversación. María Antonieta, imaginando que el hombre no la reconoció a través del velo, hablo con él por unos momentos antes de pararse y salir con sus damas. Esta charla fue la luz inocente, por supuesto, hilado en una historia negativa que implicaba a la reina debe haber tenido una conversación con el hombre inadecuado.

“la gracia de la reina, la ligereza de su edad y el placer por la disipación, insinuaban a las personas que ha compartido la oscuridad que tenía preferencia por algunos de los que estaban a su alrededor –comenta el Abad de Veri- esta princesa se ve afectada debido a su edad… toda esta mala imagen cae sobre el pueblo, porque sus líderes circulan todo lo que se dice sobre ellos y los reproches largos se colocan en la cabeza ante las calumnias más absurdas. En este caso, la calumnia produce en la reina una reflexión que le honra”.

Según madame de Campan: “yo estaba en el momento que el rey, en presencia de dos de sus más fieles servidores, hablo con el señor de Maurepas del peligro que vio en la reina con estos paseos nocturnos en la terraza de Versalles, la crítica del público”. Es obvio que esta conducta, el rey no pudo apreciar las consecuencias fatales. Folletos proliferaron con tal audacia que incluso en su propio apartamento, sobre la cama, la reina encontró uno de estos manuscritos. María Antonieta corrió furiosa al rey, quien ordeno que el autor fuera castigado.

Esta conducta se considera el rey como impotente para defender el honor de la mujer que amaba con pasión. El rey, siempre tranquilizado por Maurepas, deseo ocultar a la reina estos tristes detalles que pudieran alterar la opinión que tenía sobre la nación francesa.

También circularon poemas abominables tales como "la reina del amanecer" que se distribuyo a través de parís, donde se dijo que Marie Antoinette no podía ocultar la alegría por la negativa de Luis XVI a tomar parte en estos paseos y que en un fútil pretexto se había desaparecido en la espesura del parque, donde por mucho tiempo permaneció perdida de vista: príncipe, señor o caballero, eres un Hércules en forma de Adonis!”. Los ataques satíricos en este punto eran, sin embargo, no más que una ducha de agua fría desagradable. María Antonieta se quedó con alternativas de llorar o hacer caso omiso de ellos. Las lágrimas fueron provocadas por la enorme injusticia de todos estos “boletines miserables” como ella los llama a su madre.

Cuando Marie Theresa se sorprendió por el “odio inveterado” que se manifiesta en este tipo de publicaciones en contra de “los austriacos, mi persona y mi pobre reina inocente”, su hija la insta a no condenar a toda una nación por los pecados de una banda de chismosos.

El príncipe de Ligne, un compañero de María Antonieta en el momento, escribió: "Fue así que arruinaron nuestras noches encantadoras e inocentes en la terraza de Versalles..."

Marie Antoinette 2006 Sofia Coppola

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domingo, 11 de diciembre de 2011

LOS PASATIEMPOS DE LA REINA MARIE ANTOINETTE

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María Antonieta no era afecta a los asuntos serios. Leer una memoria, escuchar un informe, eras algo que estaba mas allá de sus fuerzas. En cambio no había dificultad para inspirarle una idea, un juego divertido, un entusiasmo que encontraba eco en la frívola pandilla de “amistades” de la reina, lo que imprimía a la política impulsos inesperados.

el juego de la gallina ciega
·En palabras de la señora Campan:
“la reina acudía al salón del duque y la duquesa de duras, un partido de jóvenes brillantes se reunieron en torno cada noche. Ellos introdujeron el gusto por los juegos sin importancia, tales como preguntas y respuestas, “panpan guerre”, gallina ciega y sobre todo un juego llamado “descampativos”. El pueblo de parís, que criticaba a la aristocracia, sin embargo imito las costumbres de la corte, se infectaron con la manía de estos juegos infantiles”.

·En una carta del embajador Mercy a la emperatriz maría teresa, marzo 1780:
“se han introducido a la corte, debido a su naturaleza infantil y ruidosa, no son adecuados para la contemplación que normalmente se asocia con la cuaresma, y menos aun a la dignidad de las personas que participan en ellos.

Estos juegos son similares a la gallina ciega, y culmina con la entrega de una prenda que luego es rescatada por alguna penitencia extraña, la gran actividad a menudo se prolonga bien entrada la noche … es sorprendente ver que el rey le gusta y se entrega a las frivolidades en un momento tan grave para el estado como el actual.

La reina está de acuerdo en que esto debe tener un efecto negativo en la opinión pública. La augusta princesa no tiene un gusto especial por estos juegos y se presta a si misma a partir de la bondad, pero el publico injustamente se los atribuye”.

Marie Antoinette 1938

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domingo, 4 de diciembre de 2011

LA PRINCESA DE GUEMENEE!


Victoire armande josephe de rohan-soubise (28 diciembre 1743 – 20 septiembre 1807).Viniendo de una de las más ricas y mas poderosas familias de Francia, era la segunda hija del mariscal charles de rohan, príncipe de soubise y de su segunda esposa anna teresa de Saboya-carignan. Su padre fue mariscal de Francia y había sido un íntimo de luís XV.
·MATRIMONIO!:
En 1761 cuando tenía 18 años, contrajo matrimonio con su primo Henry Louis Marie de rohan, príncipe de rohan-guemenee (1745-1809). El príncipe era sobrino de la condesa de marsan, la antigua institutriz de los niños reales y que estaba relacionada con el cardenal de rohan. Era guapo y cortes, había sido el amante de madame de dillon, fue, a su vez, divertido, inteligente y algo excéntrico. La pareja tuvo cinco hijos. Su marido y ella se instalaron en parís, ambos se vieron beneficiados en gran medida del favor real. María Antonieta había negociado la adhesión del príncipe para el cargo de lord Chamberlain.
·EL SALON DE LA FRIVOLIDAD!:
La princesa abrió un salón a la sociedad frívola y codiciosa que había reunido el conde de vaudreuil en torno a la reina. María Antonieta tomo la costumbre de acudir todas las noches después de la cena al salón de la princesa, aunque no tenia gran afecto por ella.
La reina no tenía temor de encontrar allí ese monstruo que tanto le temía: el aburrimiento.Las cenas, las comidas, el juego frenético y otros pasatiempos la arrastraban en torbellino de diversiones. Los besenval, los coigny, los adhemar , los dillon, los chalon, rivalizaban en sus locuras. Las mujeres eran bellas, galantes, etéreas. Los hombres espirituales, depravados, impertinentes. María Antonieta se sentía totalmente feliz.
El emperador José II, hermano de la reina, declaro que el salón de madame de guemenee era un garlito, reprochando ásperamente a maría Antonieta que tuviera relaciones indignas de ellas.
La princesa tenía la extraña convicción de que los espíritus se comunicaban con ella atravez de sus perros. Además de sus escarceos en el espiritismo, ella tenía un amante, el duque de coigny, factores que hubieran podido ser descalificativos para ser una institutriz sino hubiese sido un rohan.
reina no tenia temor de encontrar allí ese monstruo que tanto le temía: el aburrimiento.
Las cenas, las comidas, el juego frenético y otros pasatiempos la arrastraban en torbellino de diversiones. Los besenval, los coigny, los adhemar , los dillon, los chalon, rivalizaban en sus locuras. Las mujeres eran bellas, galantes, etéreas. Los hombres espirituales, depravados, impertinentes. María Antonieta se sentía totalmente feliz.
El emperador José II, hermano de la reina, declaro que el salón de madame de guemenee era un garlito, reprochando ásperamente a maría Antonieta que tuviera relaciones indignas de ellas.
La princesa tenía la extraña convicción de que los espíritus se comunicaban con ella atravez de sus perros. Además de sus escarceos en el espiritismo, ella tenía un amante, el duque de coigny, factores que hubieran podido ser descalificativos para ser una institutriz sino hubiese sido un rohan.
reina no tenia temor de encontrar allí ese monstruo que tanto le temía: el aburrimiento.
Las cenas, las comidas, el juego frenético y otros pasatiempos la arrastraban en torbellino de diversiones. Los besenval, los coigny, los adhemar , los dillon, los chalon, rivalizaban en sus locuras. Las mujeres eran bellas, galantes, etéreas. Los hombres espirituales, depravados, impertinentes. María Antonieta se sentía totalmente feliz.
El emperador José II, hermano de la reina, declaro que el salón de madame de guemenee era un garlito, reprochando ásperamente a maría Antonieta que tuviera relaciones indignas de ellas.
·INSTITUTRIZ REAL!:
En la corte francesa el cargo de institutriz de los niños reales fue uno de los más codiciados e influyentes. Tenía el deber de elevar al heredero al trono, lo que significaba una conexión única con el rey. La señora de guemenee se hizo originalmente la institutriz de la joven Elisabeth.
María Antonieta a pesar de los consejos del conde mercy y al abad vermond que le recomendaban evitar ser envuelta en un deplorable caso, nombro gobernante de los hijos reales a la princesa de guemenee. La reina se aseguro de que recibiera una pensión enorme, y el rey compro la propiedad de moteuil que era de los guemenee, para madame Elisabeth. La señora de guemenee era una mujer encantadora y elegante, no cruel con los niños.
De acuerdo con una biografía del embajador austriaco el conde mercy:
“la institutriz real fue la princesa de guemenee, que ha recibido este nombramiento en virtud de su relación con la señora marsan. No había duda de que era capaz de instruir en muchos asuntos. Ella era una gran amante de los perros pequeños, e invariablemente aparecía rodeada de una multitud de ellos. Ella les ofrece una especie de culto, y pretendió, atraves de su medio, mantener una comunicación con el mundo de los espíritus. Había sido declarada culpable de hacer trampa en el juego en varias ocasiones”.
·LOS GUEMENEE EN BANCARROTA!:
El fastuoso tren de vida de la pareja les llevo a contraer deudas por un valor de 30 millones de libras, por lo que no pudieron hacer frente a la desastrosa situación financiera causada por su dispendiosa manera de vivir, tuvieron que declararse en bancarrota. El escándalo fue tan enorme que luís XVI les tuvo que pedir que dimitieran de todos sus cargos en la corte y abandonasen Versalles en octubre de 1782. Además del escándalo del collar donde el cardenal de rohan se vio involucrado, tío del marido de la princesa, termino por ser excluidos de la alta sociedad francesa.
Cuando estallo la revolución en 1789, los príncipes de rohan-guemenee optaron por emigrar a Alemania, aprovechando su condición de príncipes del sacro imperio romano germánico.

domingo, 13 de noviembre de 2011

EL COLLAR DE DIAMANTES ES OFRECIDO A LA REINA MARIE ANTOINETTE

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El asunto del collar de diamantes, un escándalo en el que maría Antonieta fue acusada de tener una aventura con un cardenal a fin de obtener un collar de diamantes costoso, además de ser desacreditada. Fue uno de los eventos más misteriosos en el periodo previo a la revolución. A mediados de 1780, cuentos de la extravagancia de la reina, la disipación y el vicio sexual, abundaban en Francia. En este punto el caso del collar se convirtió en la sensación, que gano la atención de toda la nación.

Es el más soberbio collar de diamantes que vieron los siglos: 647 piedras, 2800 quilates y tasado en 1600.000 libras. Los joyeros de la corte, bohmer y bassenge habían sido encargados por Luis XV para hacer un collar salvajemente extravagante para su amante, madame du barry. Desafortunadamente para ellos las viruelas se llevaron al soberano antes de que la pieza se completara y la que antes fue su amante se quedo sin los diamantes.

El señor bohmer ofrece el collar a maría Antonieta después del nacimiento de su hijo y su famosa respuesta fue:” a ese precio, tenemos más necesidad de un navio de línea que un collar”. Sin embargo, la afición de la reina por los diamantes, condujo al joyero a creer que maría Antonieta codiciara el collar. Por lo tanto, él se lo ofreció de nuevo a ella en el nacimiento del delfín y fue rechazado de nuevo.


Después de intentar infructuosamente de de hacerse de la pieza en los demás tribunales de Europa. Bohmer visito de nuevo a la reina, desesperado le rogo comprarlo o debería matarse ya que estaba en la quiebra. La reina, decidida le aconsejo romper el collar y vender las piedras para superar sus dificultades. La reina dijo: “le he dicho varias veces que nunca iba a añadir tantos quilates a mi colección actual de diamantes. Me negué a comprar el collar, el rey se ofreció a comprarlo para mí como un regalo y yo me negué. Le pedí no volverlo mencionar otra vez”.

 The Affair of the Necklace 2001

👉🏻 #escandalo del collar

lunes, 31 de octubre de 2011

PATRONA DE LAS ARTES!

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El amor de toda la vida de maría Antonieta fue la música. Fue únicamente para satisfacer a la reina que el director de la opera trajo la primera compañía de actores cómicos a parís. Gluck, piccini y sacchini fueron atraídos a la sucesión. Estos compositores eminentes fueron tratados con gran distinción en la corte.

Inmediatamente a su llegada a Francia, Gluck fue ingresado al baño de la reina y hablo con él todo el tiempo que permaneció con ella. Su majestad le pregunto un día si había traído cerca su gran ópera “Armide” a una conclusión y si le gustaba. Gluck respondió con frialdad, con su acento alemán, “señora, pronto estará terminado y realmente será excelente”. Hubo una gran protesta en contra de la confianza con la que el compositor había hablado de una de sus producciones. La reina lo defendió calurosamente, ella insistió en que no podía ignorar el merito de sus obras, que él bien sabia que era generalmente admirado y que no cabe duda de que temía que la modestia, solo dictada por cortesía, deba ser similar a la afectación en él.

La tragedia de “Mustapha y Mangir” por M. de Chamfort, tuvo gran éxito en el tribunal de teatro en Fontainebleau. La reina adquirió al autor una pensión de 1.200 francos. El día después del estreno de “Zemira y Azor”, Marmontel y Gretry fueron presentados a la reina, maría Antonieta los felicito por el éxito de la nueva ópera y les dijo que había soñado con el efecto encantador del trió Zemira por el padre y las hermanas detrás del espejo mágico.

"mi gusto por la musica no ha terminado, y pasamos mucho tiempo en él. hasta nuestro viaje a Marly, tenia un concierto semanal en mi apartamento en el que yo cantaba con varios otros. empecé de nuevo mi lectura de Echard de Laurence".(Marie Antoinette a su madre, 13 junio 17769).

Según la señora campan la reina protegió realmente a artistas no con mucho honor: "se esforzó poco para promover la literatura y las bellas artes... los artistas masa indiferentes se les permitió tener el honor de pintar a la reina. un retrato de cuerpo entero, en representación de ella con toda la pompa de la realeza, fue exhibido en la galería de Versalles. este cuadro, que estaba destinado a la corte de Viena, fue ejecutado por un hombre que no merece ni siquiera ser nombrado, y disgusto a todas las personas de buen gusto... la reina no había ilustrado criterio, ni siquiera en simples gustos, que permita a los príncipes la promoción y protección de los grandes talentos. confeso abiertamente que ella no vio merito en cualquier retrato mas allá de la semejanza. cuando ella fue al Louvre, corría a toda prisa sobre todos los pequeños "géneros" de imágenes, y tal como ella reconocía sin haber alzado la vista a las composiciones de los grandes".

martes, 13 de septiembre de 2011

RETRATANDO A UNA REINA!

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Fragmento de las memorias de maría Elisabeth Vigee-lebrun.

“Fue en el año 1779 cuando he pintado a la reina por primera vez, era entonces en el apogeo de su juventud y belleza. María Antonieta era alta y admirablemente construida, un poco fuerte, pero no excesivamente. Sus brazos eran magníficos, con las manos pequeñas y perfectamente formadas, y sus pies con encanto. Tenía la mejor caminata de cualquier mujer de Francia, llevando su cabeza erguida, su porte majestuoso, sin embargo, no disminuye en lo más mínimo la dulzura y la amabilidad de su cara. Para todo el que no ha visto a la reina es difícil hacerse una idea de toda la gracia y toda la nobleza combinado en su persona.


Sus facciones no eran regulares, había heredado ese ovalo largo y estrecho propio de la nación austriaca. Sus ojos no eran grandes, de color casi azul, y se encontraban al mismo tiempo alegre y amable. Su nariz era delgada y bonita, su boca no demasiado grande, aunque sus labios eran más bien gruesos. Pero lo más destacable de su rostro era el esplendor de su cutis. Nunca he visto uno tan brillante y brillante es la palabra, pues su piel era tan transparente que no tenía ningún ocre en la pintura ese tono, tampoco podía hacer el efecto real, como yo quería. No tenia colores para pintar como la frescura, como los tintes delicados que eran de ella sola, y que yo nunca había visto en ninguna otra mujer.


En la primera sesión, el aire imponente de la reina en un principio me asustaba mucho, pero su majestad me hablo tan amablemente que mi temor pronto desapareció. Fue entonces que comencé la imagen que la representaba con una gran canasta, con un vestido de raso, y la celebración de una rosa en la mano. Este retrato fue destinado para su hermano, el emperador José II. La reina a ordeno, además de dos copias, una para la emperatriz de Rusia, el otro para su propio apartamento en Versalles o Fontainebleau”.

viernes, 19 de agosto de 2011

LA DIVERSIÓN EN TRINEOS!

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Maria Antonieta y la duquesa de Polignac en trineos durante el invierno.de las ilustraciones de alexander dumas.
Una de los mayores gustos de María Antonieta era especialmente en invierno. Como niña con sus hermanos y hermanas, le gustaba correr en los trineos. Fue el padre, el emperador francisco esteban quien alentó diversiones similares.

Los carruseles festivos se llevaron a cabo en la plaza desierta en el patio del Hofburg. Para crear una pista de patinaje, la emperatriz ordeno la inundación de la plaza, el frio del invierno de la noche se convirtió en un cristal compacto. En la que sus hijos pudieran divertirse. Los trineos eran arrastrados por caballos pequeños, fueron coordinados por un hombre situado detrás del asiento. Fue lógico que al llegar la reina quisiera establecer estos gustos a la corte de Francia. Sus paseos en trineo durante los crudos inviernos de 1774, 1776 y 1778. Sin duda, se trataba de un pasatiempo inocente, y el espíritu de denigración y crítica debió alcanzar proporciones insólitas para que alguien sintiera resentimiento hacia María Antonieta por un placer que, de hecho, no dañaba la moral ni perjudicaba a nadie. Las personas, siempre propensas a la sátira, consideraban perfectamente natural la existencia de trineos en otras ciudades europeas, pero se negaban a verlos en Versalles y París.

El conde de Mercy escribió a la emperatriz María Teresa, 17 de diciembre de 1774: "Desde su regreso de Fontainebleau, la corte ha estado constantemente sedentaria en Versalles y no ha faltado ni un solo día. El frío inusual que estamos experimentando este año ha dificultado, además, la continuación de las cacerías y los paseos, y la reina ha tenido muy pocas oportunidades de salir del palacio. Durante unos días, la nieve permaneció en el suelo. Su Majestad aprovechó esto para dar tres paseos en trineo, durante uno de los cuales se produjo un pequeño accidente que, afortunadamente, no tuvo consecuencias duraderas. Aquí, es costumbre colocar una bandera en la parte delantera de los trineos como adorno, que, al ondear con el viento, puede asustar a los caballos que tiran de este tipo de vehículos. Esto ocurrió precisamente con el trineo de la reina; el caballo enganchado se desbocó, el cochero, sorprendido por una sacudida, soltó las riendas, pero la reina tuvo la presencia de ánimo de agarrar una y hacer girar el caballo. Se golpeó la cabeza contra un seto, tras lo cual fue detenido. Tras este pequeño accidente, parece que la reina se convenció de que podrían ocurrir otros más graves, dada la falta de experiencia aquí conduciendo trineos, y me pareció notar que a Su Majestad casi le disgustaba este tipo de diversión".

El conde Mercy se equivocaba. María Antonieta, una amazona intrépida, no temía viajar en trineo. En 1776, este tipo de carruaje estaba de moda. El invierno nunca había sido tan frío. "La nieve cubría el suelo, el hielo mantenía cautivos todos los estanques del parque de Versalles". El Estanque Suizo, un popular lugar de encuentro, ofrecía un espectáculo de lo más alegre. María Antonieta se mezclaba con los curiosos, sin permitir que su presencia obstaculizara la libertad ni que el respeto estropeara la diversión. Se detenía para seguir los acontecimientos, felicitar a los triunfadores y consolar a los torpes, para examinar las tiendas, los cafés, los espectáculos, las cocinas, para leer las inscripciones, a veces bastante poéticas:

"Sobre este fino cristal, el invierno guía tus pasos.
El precipicio se esconde bajo el hielo.
Así es la ligera superficie de nuestros placeres: 
¡Deslícense, mortales, no se abatan!"

Trineo almacenado en versalles llamado "Marie Antoinette"
En las cocheras reales se encontraron trineos que habían pertenecido al Delfín, padre de Luis XVI. Se fabricaron algunos más de estilo más moderno para la Reina. Los príncipes encargaron los suyos. Pronto, cada noble tuvo el suyo. Con la nieve que permaneció en el suelo durante casi seis semanas, el único sonido era el tintineo de las campanillas y sonajeros que adornaban los arneses de los caballos.

El conde Mercy escribió a María Teresa el 28 de febrero de 1776: «El frío extremo no impidió que Su Majestad diera varios paseos en trineo, algunos en el parque y alrededores de Versalles, y otros en el Bois de Boulogne. En una de estas salidas, la Reina llegó hasta los bulevares de París e incluso recorrió varias calles de la ciudad. En estas ocasiones, cuando el suelo, cubierto de escarcha y muy resbaladizo, podría haber provocado caídas frecuentes y peligrosas, la Reina, por bondad y compasión, no quiso ser seguida por sus guardias ni por el servicio montado; sin embargo, este acto de bondad no fue generalmente apreciado, y el público, sin reflexionar sobre el motivo, y acostumbrado a ver a sus soberanos siempre rodeados de fastuosa pompa, encontró que la Reina aparecía con un atuendo muy inferior a su grandeza y dignidad». Las carreras en cuestión, que, por sus carruajes y su aspecto general, no carecían en absoluto de la belleza y magnificencia de las que se celebraban en Viena, consistían, digo, en entre doce y quince trineos. El conde de Artois participó en todas ellas, y por su cuenta se encargó de varias otras, mucho más ágiles, con carruajes más modestamente acondicionados, en las que recorría de noche las calles de París. La reina solo hacía estas salidas durante el día; en la última, cenó en el Bois de Boulogne, en una casa que el conde de Artois había comprado allí, llamada Bagatelle, nombre que encajaba a la perfección con el local y el estilo del edificio.

Para mérito del pueblo parisino, si bien hubo críticas dirigidas a la reina, también hubo palabras de gratitud y afecto. En esquinas, plazas y frente a las casas, se erigieron obeliscos de nieve y pirámides de hielo en su honor. A la entrada de la Rue du Coq-Saint-Honoré, se había inscrito esta cuarteta:

"La reina, cuya bondad supera a su belleza,
ocupa este lugar junto a un rey benévolo.
Si este esbelto monumento está hecho de nieve y hielo,
Nuestros corazones no lo son"


De acuerdo con las memorias de Madame campan, en el invierno de 1777 María Antonieta disfruto mucho de la diversión con los trineos.

“los recuerdos de su infancia del placer de trineo había dado a la reina el deseo de establecer otros similares en Francia. Esta diversión ya había sido conocida en la corte, tal como fue demostrado por los trineos que se encuentran en los establos que habían sido utilizados por el delfín, el padre de Luis XVI. Algunos fueron hechos para la reina en un estilo más moderno. Los príncipes ordenaron varios y en pocos días se produjo un buen número de estos vehículos en los alrededores. Fueron rechazados por otros príncipes y nobles de la corte. El ruido de los cascabeles y pelotas con los que los arneses de los caballos estaban decorados, la elegancia y el oro con que fueron adornadas, hicieron de estas partes un deleite para los ojos.

El invierno fue muy favorable para ellos. Nadie se imagino que la culpa podía ir acompañada tan inocente como un pasatiempo. Pero el partido tuvo la tentación de ampliar sus unidades de medida como los campos elíseos. Los enemigos de la reina tuvieron la oportunidad de decir que había viajado por las calles de parís en un trineo. Esto se convirtió en una cuestión de momento. El publico descubre en él una predilección por los hábitos de Viena, por lo que maría Antonieta fue criticada. La reina fue informada de ello, y aunque todos los trineos se mantienen, y varios inviernos posteriores se prestaban a la diversión, ella no los reanudo”.

Una miniatura de María Antonieta en ropa de invierno
en los jardines Petit Trianon
Tras hablar de las carreras de trineos, Madame Campan añade: «Esta moda, que proviene de las costumbres de las cortes del norte, no tuvo éxito entre los parisinos. La reina fue informada de ello, y aunque se habían conservado todos los trineos, y aunque desde entonces había habido varios inviernos propicios para este tipo de diversión, ya no quiso participar en ella».

En este punto, los recuerdos de Madame Campan no son del todo exactos. Todavía se celebraban paseos en trineo en 1777 y 1778. El conde de Mercy escribió el 17 de enero de 1777: «Tras una fuerte nevada de los últimos días, la reina salió a pasear en trineo dos veces; el último paseo tuvo lugar en el Bois de Boulogne. Monsieur participó en esta actividad. Madame se abstuvo debido a un leve resfriado. La condesa de Artois acompañó a la reina, y los festejos concluyeron con una cena ofrecida en La Muette por el conde de Artois». Dado que estas diversiones siempre atraían al mismo público, también presentaban los mismos inconvenientes, el principal de los cuales era que daban lugar a rumores absurdos y falsos entre el público. En la ocasión en cuestión, se dijo en París que, después de la carrera de trineos, la reina había ido a cenar a una casa del duque de Chartres, donde supuestamente se jugaba a las cartas toda la noche, lo cual era completamente falso.

El embajador de María Teresa le escribió de nuevo el 17 de enero de 1778: «Desde hace varios días, desde que el suelo está cubierto de nieve, la Reina, que yo sepa, solo ha salido una vez en trineo y se ha limitado a un paseo muy corto. El Conde de Artois había organizado varias salidas de este tipo y vino a realizarlas por los bulevares y las calles de París. Esto no se llevó a cabo sin que se le instara encarecidamente a la Reina a asistir, y me enteré con gran satisfacción de que Su Majestad se había negado. Esta leve omisión tuvo un buen efecto en el público parisino, que, debido a su aversión al Conde de Artois, siempre ve con pesar y crítica las ocasiones en que este príncipe aparece en el séquito de la Reina».

En otra carta, fechada el mismo día, el conde de Mercy escribió a su soberana: «Me apresuré a anunciar que la Reina no iría a París en trineo. Su Majestad estuvo allí el día 12, acompañada por Madame y una numerosa comitiva, pero en perfecto orden y a plena luz del día; los trineos solo circulaban por los bulevares, no por las calles. Su Majestad había cenado en el Temple, en casa del conde de Artois».

Como prueba de que en Francia, los trineos ya estaban en uso antes de que María Antonieta llegara a Versalles, aquí  la espléndida pintura de Boucher de 1755 titulado "Invierno", que forma parte del ciclo "Las cuatro estaciones", encargado por Madame de Pompadour.
Sería un error creer que la mayoría de los parisinos condenaba un placer que solo las mentes pesimistas podían criticar. El público aún no había alcanzado este nivel de malicia y denigración. En la correspondencia secreta publicada por M. de Lescure, encontramos este pasaje, fechado el 15 de enero de 1778: «La reina, siempre vivaz y alegre, participó en paseos en trineo de sorprendente magnificencia. Este espectáculo agradó enormemente a los parisinos».

¿No nos deleita evocar esta visión de las costumbres y la poesía del Norte? Vemos a María Antonieta y a la Princesa de Lamballe aparecer en el mismo trineo azul, tiradas por caballos blancos con arneses de terciopelo azul, ambas envueltas en plumas de armiño y cisne, con la cabeza adornada con gorros eslavos con plumas de garza, deslumbrantes de frescura y juventud, como una aparición primaveral en la nieve. Campanas y cascabeles tintinean alrededor del cuello del caballo. El oro y la plata de los arneses brillan bajo la escarcha. El trineo se desliza velozmente, como el viento, como un relámpago, y uno se siente transportado a esas lejanas regiones cercanas al polo, donde los paisajes blancos se iluminan, de forma fantástica, por el resplandor rosado de la aurora boreal.

jueves, 28 de julio de 2011

EL CONDE D'ADHEMAR!

Jean-balthazar de monfalcon azemar, vizconde y conde de d`Adhemar (Nimes 6 de febrero de 1736- meulan 17 de noviembre 1790). Soldado y diplomático Frances. Era un influyente miembro del clan de los polignac y disfruto de la plena confianza de la duquesa.

ORIGENES!:
Era llamado un aventurero que hizo su fortuna através de su mente y sus habilidades interpersonales. Nació en Nimes y sus raíces eran un poco oscuras, ya que pensó que su rama familiar había sido exterminada. Este hecho probablemente lo hizo fuerte y combativo con un único objetivo en mente, reconocer sus derechos y obtener los honores y privilegios de la corte. A este respecto, se mantuvo dócil:en primer lugar, con gran tenacidad, pero también con santa paciencia.

Su carrera de rango de capitán en el regimiento de rouergue se detiene debido a un reumatismo. Con su salud restaurada, se traslado a París, donde se convirtió en le protegido del conde segur. Fue nombrado coronel de infantería de Chartres en 1765 y a partir de 1767 adquirió su titulo y de nuevo se le permitió llamarse conde Adhemar.

VIDA EN LA CORTE!:
En 1772 se caso con la viuda del marques de valbelle, que era muy rico, lo que puso fin a la mala manera de imponerse en la corte de luís XV.

En las memorias del barón de besenval encontramos una descripción de Él:“nace con la ambición, tenia las cualidades necesarias para construir, una cara bonita, el espíritu suave, insinuante, mostró ingenio no lo suficiente como para ofender o cualidades brillantes como para ser tímido. No señalar el papel y el carácter de persona protegida y asi logra sus fines, sin tratar de dirigir”.

Obtuvo con la ayuda de los polignac el mando del regimiento de dragones de Chartres, y trato de presentar su candidatura para el ministro de guerra en 1780. Aunque la reina prefirió apoyar a breteuil y no al conde Adhemar, unos años mas tarde estuvo al mando de la casa del rey, mariscal de campo el 3 de diciembre de 1780 y el titulo de vizconde. Se las arreglo para convertirse en un caballero de honor de madame elisabeth.

El conde era un personaje muy interesante y animado, María Antonieta estimaba mucho la compañía del conde en el Trianon, donde fue miembro y unos de los pilares de la compañía de teatro de los lores por su agradable voz.

En “el devin du village” de Rousseau, a pesar de su edad, interpreta el papel del joven héroe colin junto a la reina en el papel de la hermosa colette:“el mejor de la comedia colin es sin duda el señor Adhemar”.

EMBAJADAS!:
Fue nombrado ministro del rey en Bruselas en 1778 donde se vio envuelto en logias masónicas donde cortejo a los nobles, tales como el príncipe de ligne “el encantador de Europa” y los miembros del linaje de Bruselas.

Luego el 10 de mayo de 1783 en sustitución del conde de moustier fue nombrado embajador en Londres.Cuando madame de polignac trato de hacer nombrar al conde Adhemar ministro de la casa del rey, María Antonieta, indignada por la creciente influencia de este anciano pisaverde sin sesos, se libro él, haciéndole designar embajador en Londres. Se que es una nulidad, decía con ingenuidad desarmarte, pero como estamos en paz con Inglaterra, no tendrá ocasión para hacer nada bueno ni nada malo. Como diría madame campan en sus memorias “tuvo la desgracia de ser aburrido y la reina para las castigarlo le dio una embajada”. Fracaso en su misión prevista de la producción de una entente entre el antiguo régimen de Francia y gran bretaña en los ministerios de charles james fox y el joven Pitt. Debido a unos problemas de salud, abandono su puesto en marzo de 1785. se retiro al castillo de thun, donde murió en 1790.

lunes, 4 de julio de 2011

LA VIRREINA FRANCISCA DE VILLANOVA: LA MARIE ANTOINETTE DE LA REVOLUCIÓN HISPANOAMERICANA

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La vice-reine Francisca de Villanova : la Marie-Antoinette de l’indépendance de l’Amérique espagnole ?
Ana Fernández interpretando a la virreina en la serie colombiana "La Pola" 2010.
DOS NATURALEZAS

Llegaron en 1803, un 16 de septiembre lluvioso, y Santafé los recibió con algarabía, gastando dinerales en agasajos de recepción. Él, con una vejez precoz, más por convicción que por condiciones físicas, padecía de una pronunciada sordera que con seguridad utilizaba a conveniencia. Tenía 60 años cuando fue nombrado virrey, gobernador y capitán general del Nuevo Reino de Granada, el 26 de julio de 1802. A pesar de sus destrezas militares, poca o ninguna experiencia tenía en las cuestiones administrativas. Ella, varios años menor, era hija del acaudalado comerciante don Eugenio de Villanova, natural de Sadaba, de quien había aprendido a amar el dinero y manipular precios y mercancías. No era especialmente bella y nunca logró hacerse querer por sus súbditos del Nuevo Reino.

A pesar del portentoso apellido de su madre, Antonio José aspiró a la carrera de las armas como camino a los cargos burocráticos importantes del gobierno español, por esta razón entregó su juventud a la vida militar de la España del despotismo ilustrado. A los veinte años egresó como cadete en el regimiento de caballería de Flandes, su carrera tuvo un desempeño connotado. En 1770 recibió la condecoración de la orden de Santiago que lo hacía tan orgulloso. De seguir la línea familiar, habría podido escoger profesiones liberales como medicina o derecho. Su padre era el médico de cámara de Fernando VI; su excepcional hermana, Josefa Amar, era traductora, escritora y feminista a ultranza. Pero Antonio José no era un buen lector, en sus cuentas, además de la compra de la Gaceta solo había un libro religioso y Los viajes de Gulliver. Tenía un carácter indeciso, le costaba optar y resolverse; sus retratos lo muestran como un hombre corpulento que, acostumbrado a la vida militar, seguía una vida austera y desprovista de excesos.

La vice-reine Francisca de Villanova : la Marie-Antoinette de l’indépendance de l’Amérique espagnole ?
El virrey Antonio José Amar y Borbón
Al contrario, su esposa, la virreina María Francisca de Villanova y Marco, de pequeños pies y poca estatura, era resuelta -a veces impulsiva- y cedía con facilidad a las situaciones en las que pudiera sacar un beneficio. Estas dos naturalezas, por así decirlo, se complementaban.
 
los Amar y Villanova eran un matrimonio normal, incluso si tenemos en cuenta que nunca tuvieron hijos. Se casaron en 1775, él tenía 33 años y pasaba mucho tiempo fuera de casa en misiones militares. Por lo general, los hombres de vida urbana, en la Europa del siglo XVIII, se casaban por primera vez a los 29 o 30 años y las mujeres entre los 25 y 26. Las posibilidades de enviudar eran altas, por eso había segundas nupcias.

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Abanico que perteneció a la virreina, parte de los obsequios a su llegada al país.
Sus padres acordaron la unión teniendo en cuenta las ventajosas condiciones de cada uno. Aunque tenía varios hermanos, a Francisca le asignaron una considerable dote, esto es una suma de bienes que ayudarían al matrimonio a afrontar los gastos y resguardarían el bienestar de ella en caso de viudez. Aun si le hubieran dado la quinta parte de los bienes de su padre, que era lo que casi siempre se daba a las hijas como herencia en la figura de la dote, la apuesta económica por la nueva alianza era alta. Los suegros del virrey confiarían en él.

En contraprestación, Antonio José aportaba tradición y oportunidades, su madre venía del linaje de los Borbón, su padre de la familia de los médicos de cámara del rey, y él, presentaba una promisoria carrera militar (en 1794 hizo parte de las listas de trato especial que tuvo la corona) que lo llevaría a seguros nombramientos en cargos públicos de poder.

VIRREINATO EN EL NUEVO MUNDO

Inicialmente Antonio José había pedido ser nombrado en el Virreinato de la Plata, pero la situación política era delicada y se decidió enviarlo al Nuevo Reino. Cuando llegaron a posesionarse, los virreyes llevaban casi 27 años de casados y, como ya se dijo, no tenían hijos. La concepción es una suerte extraña, y muy posiblemente la maternidad no era una preocupación de la virreina. Ella, interesada en cuestiones económicas. En los meses precedentes a la navegación, el general Amar había conocido a un naturalista, que quería pasar a América, como fuese, de nombre Casimiro Renault, pero su condición de peso extranjero más que las promesas de revelaciones importantes sobre tal cantidad de animales, y la licencia fue denegada. En cambio, fueron autorizados dos parientes del virrey, por ser militares, seis sirvientes y criados y un ayudante mayor de la guardia valona. a la virreina le permitieron dos camareras. 

Al llegar Amar a la población de Honda, envió a Santafé a su sobrino, don Manuel Jiménez, en calidad de embajador, para avisar a Pedro Mendinueta, virrey al que sucedería en el cargo, y para poner en manos del Regente de la Audiencia el título que lo acreditaba como presidente de dicho Tribunal. Fueron recibidos en santa fe el 16 de septiembre de 1803 con los mayores honores, sentimientos expresados por el poeta José maría Salazar:

«Y tú, amable Francisca, venerada, de Villanova, timbre esclarecido, del venturoso amor prenda adorada y de virtud ejemplo el más subido, tú serás de nosotros respetada, tu ilustre nombre no verá el olvido, antes por el contrario, tu memoria será eterna en los fastos de la historia».

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Los virreyes fueron recibido con ostentación y entusiasmo. «No hubo Virrey, refiere el cronista, a quien se le hiciesen más obsequios de grandeza y aparato que a éste». En el coliseo se representó una comedia: el Virrey y su mujer bailaron allí en el primer baile de máscaras, donde «era cosa digna de ver la diversidad de figuras tan extrañas, que parecía otro mundo u otro país». El Oidor Juan Hernández de Alba, dirigió las mascaradas durante varias noches; y multitud de gentes de diferentes lugares vinieron a Santa Fe a divertirse, con el rejoneo de los toros, iluminaciones, fuegos, globos y músicas. Aquellos fastuosos dias guardaban crueles sorpresas a los gobernantes.
Sin realce ni atractivos especiales, no capto mayores simpatías entre los habitantes de la capital, sus actos terminarían por convertirla en un ser odiado y malquerido. El carácter de estos oficios de especulación y manipulación la mostraban como una mujer soberbia y avara que manipulaba al virrey que, a su lado, era un hombre débil y pusilánime. Ella se ocupaba de manejar el impedimento de la sordera del virrey, y lo forzaba a tomar decisiones, por ejemplo, rechazar la propuesta de Rosillo de proclamarse reyes del Nuevo Reino de Granada. Si analizamos las implicaciones del lazo conyugal y tenemos en cuenta que los esposos provenían de una España ilustrada, no es de extrañarse que las mujeres asumieran roles determinantes y administraran los bienes. A fin de cuentas, el suegro de Amar era quien había costeado los gastos del viaje hacia América y por esta razón el virrey había obsequiado a Francisca catorce mil pesos que ella invirtió en perlas. Para la sociedad del Virreinato esto era un despilfarro a sus costillas, para la pareja, una deuda saldada.

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Zapatos de María Francisca de Villanova, esposa del virrey Antonio José Amar y Borbon, ca 1803, museo nacional de Colombia.
No contenta con esto, usaba su poder para nombrar en los cargos públicos a sus amigos y familiares. Como su sobrino don Juan de Aguirre, problemático y peleador gobernador de Chocó. Apenas siete años tuvo la virreina para seguir los pasos de su padre y hacerse a una fortuna en esta miserable y abandonada colonia, siete años para engalanarse e ir a fiestas de máscaras con las elites provincianas con las cuales no tenía tema de conversación. 
 
LA REVOLUCION

Tras la abdicación de Fernando VII, que fue puesto preso por Napoleón, en todas las colonias españolas se organizaron juntas de gobierno local para resistir al invasor y, al mismo tiempo, gobernar en ausencia del rey depuesto. El incidente provocó que los criollos aprovecharan la situación para lograr la independencia de la nueva Granada. El 20 de julio de 1810 estalla la revuelta, de la Península había llegado el comisionado del Consejo de Regencia, don Antonio de Villavicencio con el encargo de asegurar la fidelidad a Fernando VII, ocasión que fue aprovechada por los miembros del Cabildo para constituir una Junta a imitación de las españolas cuya acta de constitución tampoco aceptaba la autoridad del virrey, aunque se invitaba a Amar a presidirla.

El 25 de julio corrieron rumores de que en el palacio virreinal había armas escondidas, y que el virrey derrocaría al nuevo gobierno. A pesar de que la Junta demostró que estos rumores eran falsos, el ánimo del pueblo estaba enardecido y no pudo ser calmado. Caldas narró en su Diario Político lo que ocurrió ese día: "De repente se difunde con una velocidad increíble la voz de que la Guardia de Honor que aún se conservaba al ex-virrey Amar, había cargado con balas sus fusiles; que había muchas armas ocultas en palacio; que había también cañones y que habían oído los golpes precisos para cargarlos".

A las doce de aquel día, trescientos campesinos a caballo con sables cabalgaron hasta rodear la manzana del palacio virreinal para no dejar salir a los virreyes. En las siguientes horas se formó una multitud en la plaza y ante las circunstancias se aconsejo que las campanas de la catedral tocasen arrebato y que se hiciera un registro en la residencia de los virreyes. Accedió la Junta y ordenó a la artillería que situase sus cañones frente de las puertas del palacio. Unas tres mil personas acompañó a los comisionados que eran cuatro: don Tomás Tenorio, don Francisco Morales, don Sinforoso Mutis y el canónigo Rosillo. Los comisionados pidieron a los virreyes que se dirigieron al convento de la Enseñanza, para lo cual necesariamente tenían que atravesar la plaza y pasar por el Tribunal de Cuentas.

La multitud no estaba conforme con esta medida por creerla demasiado suave y clamaba porque fueron enviados a prisión. Algunos de los miembros de su círculo de amistades de palacio estuvo formada por algunos de los protagonistas de la reyerta como francisco morales. "Este día - dice por unas palabras que dijo el Procurador don Eduardo Pontón- La Junta los mandaba a la cárcel, el pueblo no lo consintió; el tumulto y alboroto fue grande. En esto don José María Carbonell y otros insistieron al pueblo para que pidiese que pusiesen al Virrey en la cárcel y le pusiesen grillos; y a la Virreyna en el Divorcio. Todos lo pedían a gritos, pero es de advertir que los que pedían esto era la gente baja, pues no se advertía que hubiese gente decente".

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Prisión del virrey Amar y de la virreina. Cuadro de Julián Rubiano. Exposición de bellas artes, Bogotá 1910.
Que la Junta Popular había preparado cuidadosamente la vasta conmoción social que estalló ese día en Santafé, lo revela la rapidez con que fue invadido el centro de la ciudad por turbas exaltadas, que partieron de los barrios de Belén, Las Aguas, San Victorino y Las Cruces. Carbonell repitió de nuevo la hazaña política del 20 de julio y hacia el medio día la Plaza estaba colmada por una gigantesca multitud y las tropas se habían visto obligadas a replegarse, a fin de proteger las Casas Consistoriales, los cuarteles, y sobre todo el Tribunal de Cuentas, donde se encontraba el Virrey. "La fuerza revolucionaria -dice el "Diario Político"- tomó el mayor incremento en la mañana de este día. El pueblo ocupaba toda la gran plaza, no se hablaba sino de prisiones y arrestos de las personas que parecían sospechosas; todo se hallaba en la más viva agitación".

En los primeros momentos la Junta se negó a considerar la posibilidad de llevar a las cárceles comunes al señor Amar y a la Virreyna y ello determinó una primera ofensiva de la multitud sobre el Tribunal de Cuentas, ofensiva que obligó a la Caballería a efectuar varios simulacros de ataque para contener el empuje de las montoneras populares. Entonces comenzaron a llover piedras y sus oficiales solicitaron, con urgencia nuevas instrucciones para afrontar aquella crítica emergencia. Mientras los vocales deliberaban y el desconcierto se generalizaba en las Casas Consistoriales una porción de la multitud se aproximó al edificio del Ayuntamiento, cuyas puertas custodiaban las tropas con bayoneta calada, y los amotinados comenzaron a lanzar ¡abajo! a los vocales y regidores de Santafé. Hacia las tres de la tarde la situación no podía ser más grave, porque ya varios de los soldados de la Caballería habían sido heridos a piedra y la presión sobre el Tribunal de Cuentas era insostenible, a menos de permitir a la Guardia cargar sobre las turbas. Ante la crítica magnitud de la emergencia, la Junta se vio forzada a ceder por segunda vez y ordenó a la Caballería trasladar al señor Amar y a su esposa a las cárceles comunes. "Sacaron al Virrey -dice Caballero- por una calle formada por un numeroso pueblo y lo condujeron a la cárcel".

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Imágenes de "La Pola" los virreyes son notificados que son prisioneros.
La peor suerte correspondió a doña María Francisca de Amar y Borbón, por que ella debía recorrer, desde el Convento de la Enseñanza, un camino más largo para llegar al Divorcio y la multitud consiguió avasallar la escolta. Cerca de seiscientas mujeres del pueblo se apoderaron de la Virreyna y se encargaron de conducirla al Divorcio, la cárcel destinada para las mujeres de la plebe y de vida alegre. Se sucedieron entonces las dramáticas escenas descritas por los cronistas que la presenciaron: "La infame plebe de mujeres -dice Caballero- se juntaron y pidieron la prisión de la Virreyna en el Divorcio. Formaron éstas una calle desde el convento de la Enseñanza hasta la Plaza, que pasaría de seiscientas mujeres. Como a las cuatro y media la sacaron y aunque la iban custodiando algunos clérigos y personas de autoridad, no le valió, pues por debajo se metían las mujeres, y le rasgaron la saya y el manto, de suerte la protegieron del  riesgo, porque como las mujeres, y más atumultadas, no guardan ningún respeto, fue milagro que llegase viva al Divorcio. Las insolencias que le decían era para tapar los oidos".

Otro de los testigos presenciales refiere así la escena: "El Virrey y su esposa fueron insultados de una manera baja e indigna principalmente la última, de quien se apoderaron sin respeto, las mujeres más insolentes de la plebe, llevándola a empellones y puñadas hasta la prisión, después de haberla hecho caer en el caño de la calle de la Catedral. Cuando la señora fue encerrada en la prisión, se dio por bien servida, viéndose libre de las garras de aquellas furias, que la dejaron con varias contusiones en la cara y brazos".

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Salida del palacio del virrey Amar y Borbón y su esposa Maria Francisca de Villanova. Fotograbado a partir de la pintura de Coriolano Leudo ca. 1938 -Museo de la Independencia.
Otro interesante relato nos deja José María Espinosa Prieto: "vi aprehender al virrey Amar y a la virreina su esposa, por cierto más varonil que su marido, y a los españoles Trillo e Infiesta, personas de influjo e importancia. Las calles principales estaban llenas de gente armada, y el palacio, rodeado de caballería. Un señor Posadas, que entonces era de los gritones y alborotadores que figuran en todos los bochinches y asonadas, pedía las cabezas de Llorente, Infiesta y Trillo, y lo seguía la multitud pidiendo lo mismo, a manera del eco que se repite en las rocas; pero muchos de la cola no sabían por qué las pedían, ni cuáles eran los delitos que habían cometido esos señores. El cuadro que presentó después la virreina con las revendedoras y verduleras, fue todavía más triste y desconsolador que el de las caravanas de gritones. Aquellas mujeres, soeces, como lo son en todos los países y en todos los tiempos, cercaban a la señora y la insultaban, empujándola y aun pellizcándola; algunas llegaron en su villanía a punzarla con alfileres.. La misma virreina y don Juan Sámano, si hubiera salido una compañía del regimiento Auxiliar, que hacía la guarnición de la plaza, se habría terminado todo en pocos momentos. Sámano aguardaba por instantes la orden que debía dar el virrey; pero éste por fortuna era pusilánime, y no se atrevió a darla ni a hacerse responsable de la sangre que pudiera correr. Más entereza tuvo la señora, y así le echaba en cara a aquél su cobardía".

En cuanto al virrey, le aconsejaron que se escondiera en el Observatorio, el mismo edificio que había sido inaugurado por él y donde se había fraguado toda la conjura, de manera que algunos la llamaron Conspiración del Observatorio. Francisco Caldas fue el primero en dudar y estuvo oculto en el mismo Observatorio durante los acontecimientos. Cuando el virrey quiso guarecerse en aquel sitio era tarde. Fue enviado a la cárcel, con grilletes, tal como pedía la multitud. Conseguida la prisión del Virrey y de la Virreyna, el pueblo se dedicó a celebrar en las calles su triunfo, mientras los patricios criollos y los españoles se ocultaban en sus residencias. Hacia el atardecer las manifestaciones comenzaron a disolverse y a las nueve de la noche reinaba en la ciudad un profundo silencio. 

Hacia las once de la mañana del 14 de agosto de 1810 "se juntó -refiere Caballero- toda la nobleza en la plaza y pidió a la Junta que sacara a los ex-virreyes de la prisión y los llevara a Palacio". Si en el día anterior esa misma plaza se había visto colmada por millares de gentes, hoy la concurrencia era visiblemente escasa, porque las tropas, ésas sí muy numerosas, habían ocupado las esquinas, con instrucciones de no permitir la entrada sino a personas de la alta clase social de Santafé. Después del discurso del Vicepresidente, los miembros de la Junta descendieron a la Plaza y allí se formaron dos cortejos, como estaba convenido: uno de ellos, encabezado por el señor Pey, don Camilo Torres, los vocales de la Junta y los "caballeros de la nobleza", se dirigió a la cárcel para libertar al Virrey y presentarle las disculpas del Gobierno y de la sociedad de la Capital por el "afrentoso atentado" cometido el día anterior. Mientras tanto las damas distinguidas de Santafé, encabezadas por doña Francisca Prieto Ricaurte de Torres, esposa de don Camilo, se dirigieron a la cárcel del Divorcio, portando ramos de flores para la Virreyna y, después de libertarla, acompañaron "ceremoniosamente -dice Abello Salcedo- como en los tiempos de la Corte, a doña María Francisca de Villanova, del Divorcio a Palacio. En el trayecto, la numerosa concurrencia que presenciaba el desfile, batía palmas para acreditar la general complacencia". 

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Los virreyes son expuestos como prisioneros ante la multitud.
Por su parte, el cronista Caballero, testigo presencial del homenaje de desagravio a los Virreyes, lo refiere así: "Fue la Junta a la cárcel y lo sacaron (al Virrey) con una solemnidad no vista; las señoras fueron al Divorcio y sacaron a la Virreyna y la condujeron al mismo Palacio.Todo el día se mantuvo la Plaza cercada de tropas de a pie y a caballo sin dejar entrar a nadie". Instalado el señor Amar nuevamente en la residencia de los mandatarios de España, se le hizo objeto de significativos homenajes. El Virrey no mostró mucho entusiasmo en cuanto a su posible permanencia en Santafé, puesto que ya había sido relevado de su cargo por el mismo Consejo de Regencia. anterior. La Junta los habia desterrado y habrían de descender el río Magdalena y embarcar para España, dejando todas sus pertenencias en Santafé. Para gastos de viaje se les había asignado una gratuidad de 12.000 pesos.

«Nuestra partida -dice el señor Amar en su informe al gobierno español- se promovió antes de las veinticuatro horas de nuestra salida de las cárceles para Palacio, y con reserva particular, y poco antes se nos previno tomásemos este temperamento y las disposiciones de efectuarlo, para evitar una cruel revolución»
 

El 15 de agosto, mientras se efectuaba la procesión de Nuestra Señora del Tránsito, el señor Amar y doña María Francisca salieron sigilosamente de la Capital. El Virrey se escapa. Sin el Virrey en la ciudad, la Junta de Gobierno siente libertad para retomar la iniciativa. Ese mismo 15 allana la sede del club revolucionario en San Victorino y toma prisioneros a José María Carbonell, al escribano don Manuel García y don Joaquín Eduardo Portón, “por haber hablado con imperio y haber sido causa que pusieran al Virrey en la cárcel y a la Virreina en El Divorcio”.

Los pocos aliados que les quedaban les ayudaron en la huida a Cartagena, y notando que le faltaban algunos bienes, la virreina escribió a Francisco Morales pidiéndole le enviara sus pertenencias. Repitió la solicitud desde Cádiz y luego desde una provincia Andaluza. Eran cosas que había dado en préstamo y que no necesitaría en España. De regreso el viaje fue tormentoso. Antonio José se quedó en Madrid y María Francisca siguió hacia Sadaba a casa de sus padres, a pesar de la espera que tuvo que soportar, pues la región vivía el asedio de las tropas francesas. A su muerte, su esposo continuó administrando los bienes de su dote, y embargado por la tristeza pasó una temporada en casa de sus suegros.


Para citar el libro de Mario Herran Baquero: El virrey don Antonio Amar y Borbón. La crisis del régimen colonial en la Nueva Granada. Bogotá, Banco de la República, 1988:

«Cada uno de estos esposos fue la personificación de más de un vicio: don Antonio, de la gula y la pereza; doña María, de la soberbia y la avaricia. Jamás se llevó a mayor extremo el monopolio, pues la insaciable virreina especulaba con todo: suyas eran las mejores tiendas de comercio, suyas las pulperías, suyas los miserables fogones en que se cocinaba para los proletarios, y suyo en fin, el mercado de la ciudad, en que revendían los víveres y las frutas; ella había hallado el medio de asimilarse todas las empresas lucrativas, rematándolas, atravesando los artículos de primera necesidad, o haciendo convenios con algunos ricos para arruinar a los especuladores en pequeño, quitar a los pobres esas miserables industrias y acaudalar una fortuna sobre el hambre y la desnudez de todo un pueblo.

La vice-reine Francisca de Villanova : la Marie-Antoinette de l’indépendance de l’Amérique espagnole ?

El Papel importante que jugó la virreina durante la conspiración de Rosillo, quien con audiencia previa le propuso proclamar a su esposo como rey en estos términos: «Vuestra excelencia y el señor virrey están amados y queridos extremadamente. El pueblo, o el reino, los adora y proclamaría por rey a su excelencia, pues contaba con cuarenta mil hombres, armas y artillería que suministraría un amigo». El real acuerdo concluye que «La señora virreina, asombrada, le despidió, diciéndole que no quería más reino que el de los cielos»; enfatizando la gravedad del asunto, expresa que el virrey no le dio importancia «tal vez no lo habría comprendido por su impedimento de oído». Doña Francisca Villanova, esposa de Amar, fue una mujer frívola, liviana, amiga de que la adularan y por añadidura joven. Una María Antonieta para este pequeño Nuevo Reino de Granada, con un marido que como Luis XVI carecía no solamente de malicia y masculinidad, sino también de las condiciones que hacen de un hombre apto para el mando. «Si Amar hubiera tenido el carácter firme de su esposa, difícilmente se habría hecho la revolución». 


domingo, 26 de junio de 2011

MARIE ANTOINETTE Y SUS AMIGOS MASONES!

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En la familia de maría Antonieta había miembros que eran masones, entre ellos su padre, e emperador francisco I. su madre la emperatriz maría teresa, fue vehementemente en contra de la masonería. En 1738, el papa clemente XII prohibió a los católicos de ser masones. Abogados, médicos, comerciantes, artistas, escritores, damas, aristócratas, reyes y emperador hicieron caso omiso de la prohibición y se unieron a los masones, de todos modos.

Si bien no hay pruebas de que maría Antonieta se inicio en algunos de estos grupos. Su amiga, la virtuosa señora lamballe, presido la logia del contrato social. En 1781, madame lamballe se convirtió en gran maestra de todas las logias de adopción en Francia. Ese mismo año, la reina escribió a un amigo, alabando las buenas obras dela hermandad masónica. También elogio en una carta a su hermana maría cristina, diciendo: “es solo una sociedad de benevolencia y el placer”.

Luis XVI vio tanto a los masones como medio de obras de caridad a beneficio de la sociedad, y en un momento visito ciertas logias. También hay evidencia de que madame de polignac era también un miembro aunque no tan involucrada como madame lamballe.

En cuanto a luís XVI, ha sido durante mucho tiempo un debate sobre si alguna vez inicio formalmente en una casa masona como sus hermanos lo eran probablemente. Cuando accedió al trono, luís XVI fue bastante liberal y progresista, vio al grupo no solo como inofensivo, sino como una sociedad activa de las buenas obras.

En los años anteriores a la revolución, las logias masónicas constituyeron una red que fomento la discordia, la propaganda contra el rey y en especial contra la reina. Las logias fueron utilizadas por el núcleo de aristócratas y políticos que querían destruir la iglesia o apoderarse de la corona.

María Antonieta vio esto claramente. En agosto de 1790 le escribió a su hermano el emperador Leopoldo:” estar en guardia, respecto a todas las asociaciones de la masonería. Usted ya ha sido advertido de todos los monstruos que aquí contamos. El mismo está en todos los países. Oh dios, conservar mi patria y tales desgracias”. Aunque las advertencias fueron tomadas demasiado tarde.

La duquesa de Polignac se encuentra en el famoso cuadro que muestra una escena íntima de masones en Orléans.Se muestra, de izquierda a derecha, la duquesa de Polignac, el duque de Chartres, la señora de Montes, la señora de Clermont, la señora de Blot, el duque de Orleans, la duquesa de Chartres y de la señora de Genlis.

domingo, 12 de junio de 2011

"MADAME ETIQUETA"

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Hace su entrada al suntuoso Palacio de Versalles, el del salón de los espejos, de las mil ventanas. Su primera dama es la severa Condesa de Noailles quien se encarga de instruirla sobre la etiqueta y las costumbres versallescas, he aquí el primer conflicto; ella no vive para la etiqueta como lo hacen los cortesanos franceses.

Ella en Austria vivía en libertad, si bien la corte Austriaca era severa en cuanto a su protocolo, tras las puertas de los salones de la Emperatriz María Teresa y el Emperador Francisco Esteban, ellos podían jugar con sus padres, conversar tranquilamente, no había solemnidad entre ellos y sus parientes más cercanos. Mientras que en Francia todo movimiento es calculado, esto confunde mucho a Marie Antoinette ya que ella es muy natural es sus acciones, y en muchas ocasiones esto es confundido por los cortesanos quienes murmuran por la actitud fresca de Marie Antoinette.

La educación de la futura heredera recae no solo en la Condesa de Noailles sino también en las antipáticas y odiosas hijas de Luis XV, las solteronas María Adelaida, María Sofía y María Victoria, que aparentemente tratan con mucho cariño a su nueva sobrina política, pero estas tres mujeres solteronas son expertas en intrigas palaciegas y entrenan a su nueva discípula. Se puede ver a la jovencita correr alborotando sus faldas casi enseñando las enaguas, jugando con los hermanos más jóvenes del Delfín o con los hijos de las criadas del palacio. No tiene aquella conducta glacial que esperan los viejos y resecos cortesanos de la mujer del futuro Rey de Francia. ella se conduce con mucha elegancia, pero esto no es de siempre como lo quisieran los nobles que la rodean, sobre todo la Condesa de Noailles, ya que para ella la vida solo es protocolo y etiqueta.

Es por eso que Marie Antoinette llama burlonamente a su severa dama de honor “Madame Etiqueta”. Marie Antoinette está rodeada de adultos y es esto lo que más la aburre, ella como toda joven desea la compañía de otros jóvenes, pero su propio esposo que es mayor solo por un año tiene la conducta de un grosero anciano aburrido de su vida, se siente sola y busca refugio en los jóvenes hermanos de su esposo, el Conde de Provenza y el Conde de Artois de catorce y trece años respectivamente; con ellos juega en secreto ya que Madame Etiqueta ronda constantemente, comparten disfraces, interpretan obras de teatro, se divierten en su inocente juventud. e siente aburrida; un día la Condesa de Noailles horrorizada descubre una actitud impropia en la Delfina, ha hecho subir dos niños a su habitación, que son nada menos que de una sirvienta del palacio, en un gran alboroto la jovencita se arrastra por la habitación jugando con ellos descuidando así su hermoso y pesado traje. En todo momento pareciere que ella lucha en contra de todo ese ambiente superficial y frívolo que se le impone por su matrimonio.

Te concedo que la condesa de Noailles exaspera a usted, porque siempre esta tratando de hacer el bien, pero ella es, sin embargo alguien que tiene la reputación de ser honesta y apegada a ti…” (Marie Teresa a Marie Antonieta, 8 mayo 1771).