domingo, 26 de marzo de 2017

EL CONDE ARTOIS Y EL ACTO DE LA CUERDA FLOJA


El conde Artois, como no le gustaba la corte de Versalles y había tomado cariño a trianon, trajo un día la compañía de Nicolet, llamado “los grandes bailarines del rey”. Las dos estrellas fueron Placide, que jugó pantomimas en su composición y el pequeño “diablo de Holanda” con un acto de equilibrio extraordinario con los huevos en una cuchara que sostenía en la boca sin romperlos. A María Antonieta le encantaban estos espectáculos y su hermano, inteligente para sí mismo, que por su tamaño, su juventud y sus gracias naturales en todos los ejercicios corporales, celoso de la gloria de sus protegidos, también aspiraba a bailar en la cuerda floja.

Al año siguiente, todas las mañanas iba al petit trianon y se dedicaba durante varias horas al aprendizaje de este acto. Tomo varias lecciones en secreto por Placide y el “pequeño diablo”, los héroes más famosos ahora de este género. Finalmente el 12 de junio de 1780, el conde Artois organizo un pequeño comité a los ojos de la reina para mostrar su nuevo talento. Él desarrollo sus habilidades en la cuerda floja, aunque fue un éxito se observo que el rey estaba un poco asustado durante el acto por los aleteos de su hermano. La reina estaba encantada con este aturdido equilibrista de veinte años.

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