sábado, 27 de agosto de 2016

IMPRESIONES DEL CUERPO DIPLOMÁTICO SOBRE LA TOMA DE LA BASTILLA (1789)


Todos los miembros del cuerpo diplomático de parís y del extranjeros en sus impresiones declararon que la toma de la bastilla fue un golpe fatal para los proyectos de la reina y con ella para toda la monarquía. Todos declararon que Francia ya ni seria la misma de antes y por tanto la corona con todos sus privilegios ya no existía:

-el duque de Dorset, embajador británico, 16 de julio: “por lo tanto mi señor, se ha logrado la revolución más grande que la historia ha visto, y en términos relativos, teniendo en cuenta la importancia de los resultados, ha costado muy poca sangre. A partir de este momento podemos mirar a Francia como un país libre, el rey como un monarca cuyo poder es limitado y la nobleza como el nivel reducido del resto de la nación”.

-el conde Salmour, ministro de Sajonia: “en los salones y en la ciudad el terror se pinto en todos los rostros, la desconfianza en todos los corazones, un rey sin corte, sin ejército, un castillo sin guardias abierto a todos los interesados… en Versalles, no sabemos que hacer… esta importante y extraordinaria revolución no podía dejar de aportar un cambio considerable en el sistema político de Francia”.

-El conde Vicente Souza Coutinho, embajador de Portugal: “en los anales del mundo no había ninguna mención de una revolución como esta… si no existiera, no me atrevería a decirlo, por temor a que la verdad fuera considerada como una fábula. Un rey de Francia en un coche, rodeado de bayonetas y los mosquetes de un gran pueblo, y finalmente, obligado a llevar en su sombrero la escarapela de la libertad”.

-el gobernador norteamericano Morris a George Washington: “podía ver la revolución como completa, lo que significa que la autoridad del rey y la nobleza están completamente destruida”.
- el embajador Mercy al príncipe Kaunitz, 23 de julio: "algunos consideran poco probable que la revolución se ha logrado, al menos es absolutamente cierto que ahora la ciudad de parís acoge el papel del rey”.

-el señor Simolin, ministro de Rusia: “una gran revolución se ha llevado a cabo en Francia y la corona ya no existe”.

-el barón de Goltz a Federico de Prusia: “el pueblo se ha tomado la bastilla, el crédito de la reina se ha reforzado considerablemente y ha logrado un golpe fatal a la influencia del partido austriaco”.

-el conde Andlau, ministro de Venecia y Lisboa, 18 de julio: “fui testado de las más extraordinaria revolución, que tal vez ha ocurrido alguna vez en la sociedad humana. A las personas grandes y sabias que luchan por la libertad y los derechos de la humanidad. Su coraje, la prudencia y la perseverancia fueron recompensados con éxito. Un evento que contribuirá a la felicidad y la prosperidad de millones de sus descendientes”.

-el embajador de Cerdeña: “el día de ayer será siempre memorable en los anales de nuestra historia y prepara las revoluciones más grandes y quizás la más feliz”.

- el embajador de Nápoles, 21 de julio: “nunca los acontecimientos de este tipo era más brillantes, más rápidos, más sorprendentes como los que acaban de suceder en la capital francesa”.

domingo, 21 de agosto de 2016


“la reina tenía un cambio físico considerable. Aquí había una mujer de pelo blanco con características extremas como la palidez debido a la persistente pérdida de sangre en la cárcel a sus nueve semanas en la Conciergerie húmeda y sin aire. Su aspecto demacrado contrastaba extrañamente con la imagen mental que la mayoría de los espectadores y acusados tenían sobre ella… ya no era la loba austriaca, el avestruz con la cara de arpía de las caricaturas, la vampira sedienta de sangre francesa, entonces la reina brillando con sus diamantes y sus plumas adornando su cabeza, vistos por última vez correctamente en los días de gloria de la corte de Versalles hace cuatro años.

Como Le Monituer admitió, María Antonieta, viuda de Capeto fue “prodigiosamente cambiada”.


- marie antoinette: the journey - antonia fraser (2002).

domingo, 14 de agosto de 2016

LUIS XVI - NESTA WEBSTER


“Luis XVI se describe a menudo como gordo y feo, pero cuando miro los retratos del rey pintados en su juventud, no lo era en absoluto. Aunque yo no lo encuentro especialmente guapo, no era feo tampoco y es fácil ver como los contemporáneos lo consideraban apuesto. Era un hombre alto, corpulento, pero aun no muy gordo, con las piernas bien formadas, un semblante agradable, rubio y ojos azul claro, de los cuales fue velada la expresión benévola solo por la miopía, Luis XVI, a sus diecinueve años, no fue desagradable.


Su voz, armoniosa en su tono normal, solo se levantó discordante bajo la presión de la emoción. Desafortunadamente caminaba mal, con el movimiento de vaivén propio de su familia, en vez de deslizarse suavemente a la manera que era de rigor, en los pisos pulidos de Versalles… simple, honesto, amable, sencillamente vestido con su abrigo de color marrón o gris, que no parecía de ningún modo real… el propio Luis era delicado en la infancia y solo por la edad de dieciséis años había empezado a adquirir la solidez y la fuerza del musculo, que lo llevo a encontrar una válvula de escape para sus energías en la caza, el tiro y el trabajo en su taller de cerrajero”.

-Louis XVI and Marie Antoinette - nesta webster - 1937.