domingo, 3 de julio de 2016

“la reina nunca había experimentado el lado oscuro de estos corredores, salones y estudios privados. Nunca en su vida había tropezado con una puerta cerrada, nunca había abierto una, por lo demás, sus regias manos jamás habían tocado una puerta. De repente se vio perdida, vagando por la calidad de su progreso mientras se acercaba de nuevo hacia sus propios apartamentos… ella no dio la impresión de saber exactamente donde estaba… sosteniendo un gran candelabro, con cautela arrojaba la luz en una esquina o detrás de la pantalla… ella de pie, inmóvil, frente al umbral infranqueable del salón de los espejos. Ya no había ningún guardia que anunciara a la reina, ningún cortesano reacciono a este anuncio, su presencia no causo revuelo. Todo lo que había alrededor no se atrevía hacer nada ante ella”.

-farewell my queen - chantal thomas (2002).