domingo, 23 de agosto de 2015

Como las condiciones de su encarcelamiento mejoraron, también lo hicieron sus pequeñas libertades. A Marie teresa se le dio velas, libros, ropa nueva y se le permitió una compañera. Marie teresa todavía no sabía de la suerte del resto de la familia real. Ella había visto por última vez a su madre en agosto de 1793, antes de que María Antonieta fuera llevada a la prisión de la Conciergerie. Luis Carlos había sido trasladado a habitaciones separadas en julio de 1793 y Marie teresa lo vio por última vez en el otoño de 1793, cuando fue capaz de darle un abrazo durante unos momentos antes de ser interrogado por los guardias sobre las acusaciones falsas de abuso sexual que habían preparado contra María Antonieta. Su tía Elisabeth se la llevaron en mayo de 1794. Fue a través de su compañera, Madeleine Bocquet de Chantereine que madame royal supo de la suerte del resto de su familia todos muertos.

Finalmente la ex institutriz de Luis Carlos la marquesa de Tourzel y su hija paulina fueron autorizadas para visitarla. Lo hicieron tan a menudo como podían. En una ocasión, Marie teresa les mostro diferentes habitaciones de la torre.


A medida que bajaron a la segunda planta, la marquesa de Tourzel se detuvo en el umbral y no se atrevía a entrar, sabiendo de qué se trataba de las habitaciones donde su joven pupilo, Luis Carlos había sufrido tanto.

El único rastro que quedaba de su presencia fueron algunas palabras grabadas en carboncillo sobre la pared de su celda: “mama, je vous pr-“el mensaje para su madre no estaba terminado. En otro pared un dibujo infantil de una flor”.

-el rey perdido de francia - Deborah Cadbury (2003)

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