domingo, 12 de agosto de 2012

LA REINA MARIE ANTOINETTE SE NIEGA A RECIBIR A VOLTAIRE


En el curso de la primavera, parís fue excitado por un momento aun más importante que la declaración de guerra contra Inglaterra. Sería la llegada de Voltaire, que había estado mucho tiempo en desgracia en la corte. Creyendo que tenía poco tiempo para vivir, quería ver parís, una vez más, proponiendo como su principal motivo su deseo de supervisar el desempeño de su tragedia “Irene”.

Cuando Luis XVI se convirtió en rey en 1774. En este momento, Voltaire vivía exiliado en su finca de Ferney, cerca de la frontera con suiza. Voltaire quería ir a parís y escribió a su amigo, el conde d`Argental, preguntándole si tenía permiso para ir allí, después de una ausencia de casi 28 años. Este último le respondió que su seguridad no estaba garantizada. Él estaba sufriendo de una enfermedad que progresa insidiosamente: un cáncer de próstata que le da pocas esperanzas de vida.


Finalmente el 10 de febrero de 1778 llego a parís y se hospedo en el hotel Du Marquis de Villette. El día después de su llegada, Voltaire se sorprendió al ver a decenas de visitantes que invaden el hotel, convirtiéndose durante su estancia, en el lugar de encuentro de todos los “filósofos” de parís. Recibió una bienvenida de héroe en el mundo literario y el pueblo de paris.

Sus admiradores fácilmente podrían asegurarle una brillante recepción en el teatro, pero estaban ansiosos ya que esperan por sobre todas las cosas obtener para él una admisión ante el tribunal o por lo menos una entrevista privada con la reina.

María Antonieta  se encontraba en un dilema. Su hermano José, un año antes, le había advertido en contra de dar estimulo para un hombre cuyos principios se merecía la reprobación de todos los soberanos. El mismo, aunque a su regreso a Viena, había pasado por ginebra, evito una entrevista con el filósofo, mientras que su madre fue mucho más explícita en condenar su carácter. Por otro lado, María Antonieta aun no había aprendido el arte de negarse, cuando quien solcito un favor tenía acceso personal a ella, el clan polignac; y tenía también curiosidad por aquel hombre cuya fama literaria se contabilizo como una de las principales glorias de la nación y la edad.

Ella consulto al rey, pero no encontrar ninguna respuesta positiva, estaba en completo acuerdo con su madre y su hermano. Luis XVI se niega a aceptar la presencia de Voltaire en la corte, el patriarca de 84 años, cuyos pensamientos era “iluminar” a Europa. Luis no se asignara a la opinión de la corte, la camarilla polignac o María Antonieta; no lo recibirá. Ha leído todas sus obras, es un enemigo de la iglesia y por lo tanto, la monarquía no puede darle la bienvenida a un hombre que se ha fijado la meta de “aplastar” ala santa iglesia.


El 30 de marzo de 1778 s el día del estreno de la tragedia de “Irene”. En su curso una gran multitud alrededor de Voltaire lo aplaudieron. La academia francesa es el cuerpo del anfitrión en la primera habitación. Asistió a la reunión, sentado en el lugar del director. La representación de Irene s constantemente interrumpida por los gritos de admiración. al final, El lleva una corona de laurel sobre su cabeza y su busto está colocado sobre un pedestal en  centro de la escena. A la salida s escucha los gritos de: “¡viva el defensor!”, a su paso le gente besa sus vestiduras.

María Antonieta por su parte cedió a su objeciones, se negó varias veces a ofrecer un recepción privada con ella. Voltaire profundamente mortificado con la negativa, tuvo que consolase con las aclamaciones del pueblo de parís. Luis XVI considero que era prudente hacer caso omiso de su presencia en parís. Su visita solo duro tres meses, su salud se deterioro muriendo el 30 de mayo de 1778 con un funeral sencillo cerca de parís.

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