domingo, 22 de abril de 2012

EL EXTRAÑO CAGLIOSTRO!

De roma a Londres, de Madrid a san Petersburgo, de parís a masterdam, cagliostro se introduce en todas las cortes, seduce, fascina, forma discípulos y se enriquece. Tan sincero en su amor por el dinero como en sus investigaciones esotéricas, el extraño conde sigue siendo un personaje inasible.


En Palermo, bajo el duro sol de Sicilia, nace el 2 de junio de 1743 giuseppe bálsamo, hijo de un empleado de tienda. Desde su tierna infancia, el pequeño Giuseppe es inquieto e indisciplinado. Es admitido en el seminario a los doce años y se hace expulsar después de una serie de pequeños hurtos. Su padre lo coloca entonces como aprendiz con el boticario de un convento. La manipulación de polvos y ungüentos es una revelación para Giuseppe. Por primera vez, es un alumno atento, apasionado por la química y la farmacopea. Sin embargo, también es expulsado después de algunos meses por una broma poco apreciada por los monjes: recita sus oraciones reemplazando los nombres de las santas por los de las prostitutas famosas. En Palermo y luego Nápoles, Giuseppe se vuelve primero pintor para los turistas, luego falsificador de cuadros, fabricante de documentos de identidad, proxeneta… aprende el arte de la prestidigitación y enriquece sus trucos de magia utilizando productos químicos. Convertido en “mago”,vive explotando la credulidad del público. Una de sus presentaciones termina mal cuando un cliente, al ver que ha sido estafado, quiere recuperar su apuesta de sesenta onzas de oro. Giuseppe bálsamo debe huir de Nápoles aprisa.

·"DIVINA SERAFINA"


En roma, Giuseppe retoma a sus actividades habituales: falsificador de cuadros, colectas a favor de órdenes religiosas imaginarias y charlatanerías de toda laya. En 1768 conoce a una mujer muy bella, Lorenza feliciani, con la que contrae matrimonio. Hija de un pequeño artesano, inteligente y ambiciosa, empuja a Giuseppe para que no se contente con  pequeñas truhanerías y lo bautiza con el nombre de  alessandro conde cagliostro. Ella se trasforma en serafina. Invierten en bellos ropajes y parten a hacer fortuna en España, donde nadie los conoce.
Su plan es muy simple: Lorenza-serafina, irresistiblemente bella, se desliza en el lecho de los todopoderosos mientras que cagliostro establecerá en los salones conocidos su reputación de mago. Esta perspectiva no  molesta a cagliostro, quien ya ha oficiado de proxeneta en Nápoles. El plan tiene completo éxito, ya que apenas llegada a España, serafina seduce al virrey, cagliostro, introducido por ella en la alta sociedad, embauca a los ingenuos.

Los dos timadores viajan luego a Inglaterra, donde serafina aliviana a un viejo lord de una parte de su fortuna mientras su marido hace evaporarse “torpemente” un collar de diamantes en una experiencia satánica que “fracasa”. Llega a Francia en 1780, se estableció en strasburgo, donde fue recibido con entusiasmo y luego vino a parís con admiración de la alta sociedad francesa. Se traslado a la aristocracia pública donde consiguió el patrocinio de un gran señor, el cardenal Luis de rohan.
Cagliostro afirmaba tener el agua de la juventud que vendió a los crédulos, vendió a damas y caballeros distintos  elixires, pastillas, magia y brujería y afirmo tener el poder de hablar con los muertos. Muy pronto todo parís no hablas más que de la “divina serafina” y el maravilloso mago que la acompaña.

El conde Geugnot los describe en sus memorias: “ era de estatura más bien baja, bastante gordo, con la tez aceitunada, el cuello muy corto, el rostro redondo, adornado con dos grandes ojos salientes y una nariz ancha y respingada. Tenía todo el aspecto exterior y los avíos de una charlatán y causaba sensación, sobre todo entre las damas, apenas entraba en un salón. Ese día llevaba un traje a la francesa, numerosos anillos de valor y las hebillas de sus zapatos eran tan brillantes que parecían de diamantes finos”

·LA MASONERÍA EGIPCIA!


De capital en capital, cagliostro se da cuenta de que sus jugadas se vuelven  peligrosas y de que puede ser fácilmente desenmascarado. Ya ha probado la paja húmeda de los calabozos londinenses. Entonces, modifica su campo de actividades y se interioriza en la alquimia y en el esoterismo. Se proclama luego el  “gran copto de Asia y de Europa” y cuenta que es el hijo desposeído de un rey de trebizonda, recogido en su infancia por  el califa de la meca, quien lo inicio en los secretos de Persia, del islam y de la india.
Habría perfeccionado posteriormente su educación con los derviches giradores y luego en una secta egipcia, antes de ser instruido en alquimia de damasco y después en los laboratorios secretos de los caballeros de malta…en los años de 1770, la masonería experimenta un impulso formidable y cagliostro, iniciado en una ligia tradicional, decide crear su propia secta, la masonería egipcia, caracterizada por una estructura jerárquica rígida.


Su éxito es fulmínate y el negocio le produce grandes ganancias. Pero, también, sin duda por primera vez en toda su existencia, cagliostro parece apasionarse realmente por sus investigaciones. Con dos compañeros: magneval y saint-costard, efectúan un trabajo  esotérico profundo. Y aquí se revela otro cagliostro: pensó  solamente en documentarse a fin de preparar un nuevo timo, pero se deja llevar por el juego y se trasforma en un verdadero esotérico. Sus sistemas simbólicos convierten a muchos discípulos suyos y la masonería  egipcia hace escuela.

·UN MASÓN EN LA PRISION DE LA BASTILLA

En 1786, cagliostro está en la cima de su gloria. Paralelamente a la masonería egipcia no ha podido evitar regresar a sus actividades como mago y manifiesta su habitual atracción por las piedras preciosas. De modo que, cuando estalla el asunto del collar de la reina Marie Antonieta, es acusado de haber robado la joya. Detenido, es llevado a la bastilla el 22 de agosto. Diez días después, con la ayuda de Jacques de epremesnil y el abogado jean charles thilorier, queda libre de toda sospecha. Sin embargo, permanece durante casi un año en la bastilla, lo que le permite aparecer, a los ojos liberales, como un símbolo de la arbitrariedad real. Cuando sale por fin en libertad y mientras los parisinos lo festejan, recibe un duro golpe: un decreto de expulsión en su contra. Debe abandonar Francia en el plazo de dos semanas. Se retiro a Inglaterra donde apoyo a la embaucadora condesa la motte a publicar sus calumniosas memorias.

 Luego en 1789 se traslado a roma donde deambulo en varias ciudades donde serafina lo traiciona definitivamente. Lo denuncia a la santa inquisición de mantener relaciones con Satanás. Fue juzgado y condenado por la justicia pontificia en 1791 por el papa Pio VI  el 27 de diciembre a la pena de muerte, pena que fue conmutada a prisión perpetua. serafina  fue absuelta, pero ella fue encarcelado como medida disciplinaria en el convento de Santa Apolonia en el Trastevere, donde terminó sus días. En prisión muere demente el 26 de agosto de 1795. Aun hoy en día los esotéricos se interrogan sobre el verdadero cagliostro. Era sin lugar a dudas un pillo sin escrúpulos, pero ello no debería desacreditar sus investigaciones esotéricas.

domingo, 1 de abril de 2012

EL ODIO DE MARIE ANTOINETTE HACIA EL CARDENAL DE ROHAN!

Antes de pasar a describir todos los acontecimientos que precedieron el asunto del collar. Pasemos a examinar el resentimiento que sentía maría Antonieta hacia el cardenal de rohan. este mundano y noble sacerdote no le hizo jamás daño alguno; hasta fue aquel que, cuando la entrada en Francia de la reina, le dio la bienvenida a la puerta de la catedral de Estrasburgo; Bautizó a los hijos de la reina y ha buscado todas las posibles ocasiones para acercarse a ella amistosamente. Hasta en lo más profundo de su ser no existe oposición alguna entre sus dos naturalezas; por el contrario, este cardenal de Rohan es realmente una copia masculina del carácter de María Antonieta; igualmente frívolo, igualmente superficial y gastador, y tan negligente en cuanto a sus deberes religiosos como ella respecto a sus deberes regios; un clérigo mundano, lo mismo que ella es una soberana mundana; obispo del rococó, lo mismo que ella es reina del rococó. Habría concertado excelentemente con las gentes del Trianón, dadas sus maneras cuidadas, su espiritual aburrimiento, su ilimitada prodigalidad, y probablemente se habrían entendido a las mil maravillas el cardenal elegante, bello, ligero, gratamente veleidoso, y la reina coqueta, bonita, jugadora y gozadora de la vida. Sólo una casualidad los convirtió en adversarios, pero ¡con cuánta frecuencia aquellos que, en el fondo, son entre sí muy semejantes se convierten en los más encarnizados enemigos!.

María Teresa fue quien actuó de cuña para apartar a Rohan y María Antonieta; el odio de la reina es herencia materna, un odio contagioso, nacido de la persuasión. Antes de ser cardenal de Estrasburgo, Luis de Rohan había sido embajador en Viena; allí había sabido atraer hacia sí el ilimitado enojo de la vieja emperatriz. Esperaba ella un diplomático y encontró frente a sí un presumido charlatán. La escasa capacidad intelectual del cardenal la habría aceptado gustosa María Teresa, porque la simplicidad del enviado de una potencia extranjera significaba un buen elemento en favor de su propia política. También habría dispensado el fausto de que se rodeaba el cardenal, aunque la enojara fuertemente que este vano siervo de Jesús hubiera entrado en Viena con dos carrozas de gala, cada una de las cuales costaba cuarenta mil ducados; una gran caballeriza, camareros y ayudas de cámara, guardias y lectores, maestros de ceremonias y de casa y corte, un abigarrado bosque de plumachos a innumerables sirvientes con libreas de seda verde: lujo que dejaba insolentemente en la sombra el de la corte imperial.


El espectáculo de un servidor de Dios que deja sus sagrados hábitos para irse, vestido de cazador, rodeado de admiradoras, a matar en un solo día ciento treinta piezas de caza provoca en esta mujer piadosa ilimitada indignación, la cual asciende hasta el furor tan pronto como observa que aquella libre, frívola y dispendiosa conducta, en vez de escandalizar, encuentra en Viena general aprobación, ¡en su Viena, la ciudad de los jesuitas y de las comisiones de costumbres! Toda la nobleza respira libremente en compañía de este noble y elegante fanfarrón; ante todo, las señoras, a quienes la severidad de costumbres de la puritana viuda amarga la existencia, se agolpan para concurrir a las alegres cenas del embajador.

«Nuestras mujeres, sean jóvenes o viejas, bellas o feas, están hechizadas por él. Es su ídolo; están plenamente locas, en tal forma, que el cardenal se siente extraordinariamente a gusto aquí y asegura que quiere prolongar su residencia aun después de la muerte de su tío el arzobispo de Estrasburgo.» Pero hay más todavía: la ofendida emperatriz tiene que ver como Kaunitz, su hombre de confianza, siempre fiel, llama a Rohan su querido amigo, y hasta su propio hijo José, establece también cierta amistad con el obispo: tiene que contemplar la emperatriz cómo aquel elegante señor seduce a la familia imperial, a toda la corte y a toda la ciudad, encaminándolos hacia su disoluto modo de vivir. Pero María Teresa no quiere que su Viena, severamente católica, llegue a ser ningún frívolo Versalles, ni ningún Trianón, ni dejar que se introduzcan en su nobleza el adulterio y el amancebamiento; tal peste no debe establecerse en Viena, y para ello es preciso que Rohan se marche. Carta tras carta van hacia María Antonieta para que ésta haga todo lo posible para apartar de la proximidad de su madre este «repugnante individuo», conduce la cólera de esta mujer reflexiva. Gime, grita hasta la desesperación, para que la «libren» por fin de este mensajero del Anticristo. Y en efecto, apenas María Antonieta asciende al trono, cuando logra, obediente a su madre, que Luis de Rohan sea llamado de su puesto en la Embajada de Viena.


Pero un Rohan, cuando cae, es para ascender. Por el perdido puesto de embajador lo elevan a obispo, y poco después a gran limosnero, la suprema dignidad eclesiástica de la corte, por cuyas manos son distribuidos todos los dones benéficos del rey. Sus rentas son inmensas, pues no sólo es obispo de Estrasburgo, sino landgrave de Alsacia, abad de la muy lucrativa abadía de Saint-Vaast, superintendente del hospital real, provisor de la Sorbona y además de eso, no se sabe por qué méritos, miembro de la Academia Francesa. Pero por muy poderosamente que se amontonen sus ingresos, siempre son sobrepujados por los gastos, pues Rohan, bonachón, aturdido y dilapidador, derrama dinero a manos llenas. Reedifica, gastando millones, el palacio arzobispal de Estrasburgo: da las fiestas más suntuosas, no es ahorrador con las mujeres, y, de todas sus fantasías, su amistad con el conde Cagliostro es de las más escandalosas, pues este señor es miembro de la francmasonería. Pronto no es un secreto para nadie que las finanzas del obispo se hallan en una situación extremadamente triste; con más frecuencia se encuentra a este servidor de Cristo en casa de usureros judíos que en la de Dios, y más a menudo en compañía de damas que en la de sabios teólogos.

Durante quince años, desde su primer encuentro delante de la catedral de Estrasburgo, María Antonieta, fiel al mandato de su madre, no le ha dirigido la palabra ni una sola vez, sino que lo ha tratado mal delante de toda la corte. De este modo tiene que considerar como un villano acto de venganza el que precisamente este hombre haya osado mezclar el nombre de la reina en un asunto de estafa; de todos los ataques a su honor que ha sufrido de parte de la nobleza francesa, le parece el más desvergonzado a insidioso.

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