domingo, 25 de noviembre de 2012

Para una estafa de gran magnitud siempre son indispensables dos elementos: un gran estafador y un gran bobo. Felizmente, el bobo lo tiene ya a mano y no es ningún otro sino el esclarecido miembro de la Academia Francesa, Su Eminencia el cardenal de Rohan, obispo de Estrasburgo y gran limosnero de Francia. Completamente hombre de su tiempo, ni más inteligente ni más tonto que cualquier otro, este príncipe de la Iglesia, de un exterior muy atractivo, padece también la enfermedad de su siglo: es de una credulidad excesiva. La humanidad no es capaz de vivir permanentemente sin una fe; y como el ídolo del siglo, Voltaire, ha dejado fuera de moda la fe en la Iglesia, la superstición se introduce y ocupa su puesto en los salones. Para alquimistas, cabalistas, hermanos Rosa-Cruz, charlatanes, nigrománticos y médicos milagrosos comienza una edad de oro. Ningún hombre de la nobleza, ningún hombre de mundo, dejará de haber estado con el conde Cagliostro en su logia, con el conde Saint-Germain sentado a la mesa, con Mesmer presenciando sus experimentos con la tina magnética.

precisamente por ser tan despejados, tan agudamente frívolos; precisamente porque ya no toman en serio ninguna cosa, los generales su servicio, la reina su dignidad, los sacerdotes su Dios, necesitan estos «ilustrados» vividores cualquier juego contra el espantoso vacío de su alma, y juegan con la metafísica, la mística, lo suprasensible y lo incomprensible, y, a pesar de toda su clarividencia y de todas sus agudezas, van a dar en las redes de los más chabacanos embaucadores de la manera más tonta. Entre esos pobres de espíritu, Su Eminencia el cardenal de Rohan es el más ingenuamente crédulo y cae en manos del más universalmente astuto de los fascinadores, en las del papa de todos los trapaceros, en las del « divino» Cagliostro. Instalado en el castillo de Saverne, hace pasar magistralmente a su bolsillo, por medio de hechizos, el dinero y la razón de su huésped.

domingo, 14 de octubre de 2012

SAINT-GEORGES "EL MOZART NEGRO"


Jose Boulogne (25 diciembre 1745 – 10 junio 1799) el chevalier de saint-Georges, conocido como “le Mozart noir” o “el Mozart negro”, fue uno de los caballeros más enigmáticos de Versalles en los años anteriores a la revolución francesa. Era hijo de un Caribe esclavo, la presencia del caballero en las altas esferas de la sociedad en contradicción con la opinión de mucha gente sobre la familia real de Francia de ser un lugar de restricción y racista.

Por el contrario, el reinado de luís XVI fue una época verdaderamente abierta y diversa, en la que el talento se vio recompensado. María Antonieta llama al caballero como “mi favorito de América” y pidió que el violinista y compositor talentoso le diera unas clases de instrucción musical. El rey hizo de saint-Georges director de la Royal Opera House. Un atleta experto y espadachín, el caballero también frecuentaba el palais Royal de parís y formo parte de la camarilla del duque de Orleans. Con tal compañía, no es de extrañar que se convirtiera en el primer francés de áfrica masón y finalmente, lucho por el gobierno revolucionario.


La historia del chevalier de saint-Georges representa el ascenso, caída y renacimiento de un héroe deportivo, musical y militar. Fue un compositor de vanguardia y virtuoso del violín que llego a ser llamado “le Mozart noir”. Se convirtió en el primer hombre negro en dirigir la orquesta francesa más importante. También fue uno de los mejores esgrimistas de Europa, jinete maestro, elite mosquetero y un coronel que lidero un ejército en la revolución francesa. Descrito por los poetas de su época como un “Hércules francés”, “un verdadero Marte” y un “rival de Apolo”, saint-Georges se destaca como una de las figuras más extraordinarias del siglo 18. En 1787 escribió la sinfonía nº85 subtitulada “la reina” que se dice fue un homenaje a María Antonieta.

domingo, 30 de septiembre de 2012

LOS CARNAVALES DE PARIS!


Los carnavales en parís era una temporada de fiestas y jolgorios antes de la cuaresma realizados a través de bailes de operas y mascaradas, fue uno de los aspectos más destacados de la vida nocturna de parís. La escena de la noche parisina, la magia de la multitud real, se distinguió por la generosidad de su marco brillante, colores vivos y la excentricidad de los participantes.

La imaginación popular recrea la atmosfera de gran parte de esta fiesta de la noche de lujo. Las calles abigarradas de multitud vestida con trajes de diferentes colores, la mayoría de los participantes usaban el código de vestimenta: sombrero de copa y abrigo negro para los hombres; domino y vestidos brillantes para las mujeres, pero también pudo ser visto trajes extravagantes tales como los exhibidos por las figuras de la comedia francesa. El baile en la opera fue una oportunidad para los espectadores admirar los trajes elegantes de las mujeres de la alta sociedad.


un gran número de artistas, compositores y escritores han examinado el baile de la opera como el reflejo de la popularidad del siglo 18. El punto culminante del carnaval de parís se distingue por su noche todavía mas lujosa y encantadora. Mientras que las clases más bajas se congregaron a las afueras de Belleville, Courtille, a la fiesta y el baile; la aristocracia prefería los bailes sofisticados de ambiente enmascarado, con el intercambio de pequeñas charlas.

En el Mardi Gras o martes gordo, el ultimo día antes de la cuaresma fue la ocasión para relaciones subidas de tono, obscenos bailes de mascaras. Desfiles ruidosos se presentaban por las calles de parís con el “buey gordo” una estatua de un toro coronado con espada y cetro, acompañado con el sonido de violines, pífanos y tambores. Las barreras sociales, el buen gusto y todas las reglas de conductas aceptables quedaban en el camino. La iglesia protesto y critico en vano estas festividades.


María Antonieta como joven, se perdió en este torbellino de diversiones, trasladada de Versalles a parís en un coche privado, se mezclaba libremente con la muchedumbre y bailaba toda la noche. La reina, incógnita de parís alimento la industria de amplios folletos y libelos, rumores sobre su supuesta depravación. El amor por el torbellino social de la agitadora vida en la alta sociedad francesa le permitió a María Antonieta experimentar de la alegría de los carnavales. Sin embargo, su madre, desaprobó la agitada vida social de su hija y de hecho Marie teresa prefería que asistiera a la capilla, como soberana católica la emperatriz querría de su hija una conducta aceptable.

“usted tiene razón para temer los malos efectos de la disipación de mi hija y su gusto por los laceres ruidosos, tan contrario al carácter del rey” (Marie teresa al conde Mercy, abril de 1775).


“la clase verdadera es hacer que los demás se sientan cómodos” y esto era un don que María Antonieta tenia en abundancia. Paso gran parte de su tiempo en el Mardi Gras, bailes, fiestas, banquetes, fuegos artificiales y festejos lanzados en parís y Versalles.

“espero el final de este carnaval con impaciencia, junto con la disipación excesiva en que la reina se ha permitido… durante las últimas tres semanas, el abate de Vermond solo ha tenido unos breves momentos en los que hablar de cosas serias, ella misma dice que es demasiado profunda en sus diversiones para pensar en otra cosa” (el conde Mercy, 20 febrero de 1775).

“Gracias a dios, este carnaval eterno ha terminado!, esa exclamación me hará ver vieja, pero debo admitir que todas esas horas en la noche deben cansarte mucho y temo por tu salud; el orden de sus hábitos usuales, lo cual es un punto esencial. Toda lectura, todas las otras ocupaciones se han interrumpido durante dos meses… cuando uno es joven, uno no piensa en ello, a medida que envejecemos uno se da cuenta…” (Marie teresa a María Antonieta, 5 marzo de 1775).

El carnaval de 1777 fue mucho más brillante que los anteriores, el delirio de placeres de la reina alcanza el punto culminante. “apenas oye cuando se le dice algo –se lamenta Mercy- y casi nunca existe la posibilidad de tratar con ella de ningún asunto serio a importante o de atraer su atención hacia una cuestión trascendental. La sed de placeres ejerce sobre ella un poder misterioso”. Es como si un demonio se hubiese posesionado de la joven señora, jamás su agitación y su inquietud fueron más irrazonables que en este decisivo año. Según las impresiones de este carnaval tenemos el intinerario de la reina: “su majestad asistió el 30 de enero al baile de la opera que duro hasta las cuatro de la mañana, luego asistió a la casa de campo del duque de Orleans donde asistió a la fiesta de graduación de la opera. El 6 de febrero un nuevo baile fue dado por el duque de Chartres y coincidió de con el de la opera. La reina se mostro en los dos eventos y no regreso a Versalles hasta las seis de la mañana. El domingo 9 de febrero asistió de nuevo al baile de mascaras, el lunes de carnaval dio un baile en Versalles y en el Mardi Gras se dio otra que duro hasta las nueve de la noche, luego que la cena había terminado, se fue a parís al baile de la opera donde permaneció hasta las seis de la mañana”. Así termino el carnaval de 1777.

Al final de estos carnavales muchos observadores indiferentes murmuraron que se veía enferma y había adelgazado, estas ruidosas diversiones habían sido demasiado para sus fuerzas. Según el conde Mercy: “ya era hora de entrar a la cuaresma, porque la salud a largo plazo de la reina podría tener un efecto dañino por su tipo de vida tan agitada. Su majestad está más delgada, se fatiga y siente escalofríos. Su doctor está un poco inquieto, y de hecho, este pequeño inconveniente no le impidió a la reina negarse a asistir el viernes pasado a la opera”.


Después del carnaval, llego el comienzo de la cuaresma y fue una temporada de la renuncia tomada muy en serio en Versalles, en especial por Luis XVI, que era muy devoto; habiendo sido criado en un ambiente católico romano desde niño, María Antonieta también era escrupulosa en las observaciones de las leyes religiosas y el mandato devocional para la cuaresma por sus sacerdotes y confesores. Por su puesto una vez terminado el carnaval, Marie teresa estaba más que dispuesta a regresar a sus advertencias más habituales con respecto al comportamiento de su hija.

Según el conde de Mercy: “la diversión de la temporada de carnavales ha causado vigilias tan frecuentes y tan incompatibles con el proceso de la vida cotidiana del rey… tras pasar el carnaval, la reina ofreció al rey sacrificar los bailes y espectáculos para pasar las tardes con él”.

domingo, 9 de septiembre de 2012

LAS CARRERAS DE CABALLOS!


María Antonieta le encantaban las costumbres inglesas, una de ellas eran las carreras de caballos. Se acompaña pocas veces del propio esposo, ¡es tan mortalmente aburrido!, sino que prefiere elegir al alegre cuñado d`artois y a otros cortesanos. Desde que aparece una nueva moda, María Antonieta es la primera en prestarle acatamiento;  apenas el conde de Artois trae de Inglaterra las carreras de caballos –su única iniciativa a favor de Francia- cuando ya se ve a la reina en las tribunas, rodeada por docenas de fatuos jóvenes anglómanos, apostando, jugando y apasionadamente excitada por esta nueva manera de poner en tensión los nervios.

El conde Mercy vio con desagrado el deporte: “las carreras en cuestión, -escribió en abril de 1773-, son una parodia bastante infantil de las que hay en Inglaterra, ciertamente no digno de ser honrado con la presencia de la reina. Fue construido para su majestad un tipo de plataforma o pabellón para los espectadores, donde siempre hay un pequeño grupo de personas elegidas, mucha gente joven pobremente vestida, lo que, unido a una gran confusión y el ruido, no está de acuerdo con la dignidad que debe rodear a una gran princesa. Estas carreras suelen tener lugar los martes, por lo que a continuación la reina no recibirá en estos días ni a embajadores de relaciones exteriores ni ministros del rey”.

Este fue un agravio como diplomático para el conde Mercy. Causo malestar y se encontró como opuesto a la etiqueta que una reina se rodee de mozos y mujeres dudosas; también para la política que era más grave.


El príncipe de Ligne, como el conde Mercy censuro las costumbres de la nobleza inglesa,  “sus cenas de noche, sus carreras de caballos, sus apuestas y sus orgias”. Madame de Genlis también critico mucho las carreras. Sus reflexiones sobre este tema se han desarrollado en el estilo pastoral que entonces estaba de moda: “desprecio todos los juegos donde se puede ver la ruina, así que odio las carreras de caballos, creo que es terrible para impulsar sus campos pastorales y sus rebaños inocentes, a su vez un césped verde y hermoso en una alfombra de juego. Es la naturaleza profana”.

El buen rey Luis XVI era consciente del peligro, culpo a esta moda altamente ante el tribunal como una locura. Sin embargo según el conde de Segur: “a pesar de que estábamos en el medio ambiente de carreras, apuestas, el rey presiona a apostar, la lección de su opinión era ya inútil, más alta que su autoridad y que el ejemplo”. María Antonieta aplaudió esta moda inglesa, aun no tenía idea de nada de lo que vendría a Francia, al otro lado del estrecho “la anglomanía”.

El conde de Artois realizo estas carreras en las pistas del Bois de Boulogne en su Bagatelle y el príncipe de Conde organizo también en su Chantilly. Las emociones  y los nervios puestos en cada caballo sin saber cuál de ellos llegaría a la meta, fue muy apreciado por los cortesanos franceses.

·pistas de carreras de caballos en el hipódromo de Chatilly, propiedad el príncipe de Conde.

lunes, 3 de septiembre de 2012


“Madame la delfina baila con tanta gracia que uno podía decir que borra a todos los jóvenes que aparecen en sus bailes. El señor delfín no se ha beneficiado mucho de las clases de baile… sin embargo el se mantiene mejor y ya no es tan torpe en sus movimientos, ni en su porte”.
(el conde Mercy  a Marie teresa, 16 de diciembre de 1772)

domingo, 2 de septiembre de 2012

MARIE ANTOINETTE RECIBE CON HONOR AL ALMIRANTE SUFFREN


Los asuntos políticos han asistido a este tiempo, lo que María Antonieta tenía una gran ansiedad. Uno de sus deseo expresados con mayor frecuencia había sido la batalla campal de la flota francesa contra Inglaterra, cuando la atención estaba puesta en el señor de Sartines que se esperaba que su misión diera frutos. Pero cuando  la batalla se llevo a cabo, el resultado confundió en lugar de justificar sus patrióticas expectativas. En abril de 1784, el almirante ingles Rodney aplasto la flota francesa al mando del conde de Grasse frente a las costas de Jamaica; y en septiembre, las fuerzas combinadas de Francia y España fueron derrotadas con la perdida aun más pesada en la fortaleza de Gibraltar.

Sin embargo, el mar de las indias seguía protegida gracias al almirante sufren. Con una unidad de fuerzas atacaron y derrotaron al almirante ingles Edward Hughes el 17 de febrero de 1783. Para el 20 de junio los franceses atacaron el campamento ingles en Cuddalore proporcionando una derrota aún más decisiva.



·pierre Andre de sufren de saint tropez (llamado el bailli de sufren) nació en el castillo de saint-cannat, en Provenza el 17 de julio de 1729. En 1743 ingreso a la guardia de marina hasta 1747, después de haber entrado en la orden de malta, la paz de Aix-la-chapelle en 1748, se desempeño en esa orden hasta 1756. Para el marino y estratega de ingeniería, tenía solo el mar y el éxito real. Jefe de guerra prodigiosa participo en la guerra de estados unidos contra Inglaterra. Temido por los ingleses ya que infligió numerosas derrotas se había ganado el apodo de “el almirante Satanás”.


El 2 de abril de 1784 llego a Versalles. En la parte superior de todas las  cualidades de la mente, Luis XVI colocaba por encima del amor la nacionalidad, se revela en todas las acciones: la última guerra había presentado dos hombres, dos marineros, una cubierta de gloria y éxito en su campaña de la india, el almirante sufren y el infortunado o incapacitado conde de Grasse.

El señor de Castries salió de su estudio acompañado por el almirante quien fue presentado a Luis XVI con estas palabras: “señores este es el señor sufren!”. Los guardias de corps se levantaron y dejando sus fusiles formaron una procesión a la cámara del rey. En su estudio Luis XVI hablo más de una hora sobre su campaña en la india, con un conocimiento perfecto, ubicado en los acontecimientos sobre las maniobras del almirante. Sufren se hizo Cordón bleu recibiendo una pensión considerable. La reina a su entrada lo abrazo con sentimentalismo. Mari Antonieta le dijo cosas graciosas, lagrimas asomaron a los ojos del marinero.

“el almirante sufren tuvo el honor de ser presentado al rey, la reina y la familia real por el mariscal de Castries… la gente estaba en Versalles en el momento de la llegada del señor sufren, ceno con la reina, su majestad Luis XVI ha tenido la amabilidad de darle la bienvenida al ganador y lo presento a la reina, diciendo: “este es el mejor de mis siervos” y madame de polignac que se encontraba  presente con el pequeño Delfín y madame royal, la reine se acerco y les dijo: “mis niños, este es el señor sufren. Todos estamos bajo las mayores obligaciones para con él. Míralo bien y siempre recuerda su nombre, es uno de los primeros que los niños deben aprender a pronunciar y uno de los que nunca se debe olvidar”.

María Antonieta estaba actuando con el ejemplo de su madre, a quien había reconocido mejor como dar honor debido a la valentía y lealtad. La reina merecía tener amigos fieles y sufren era un hombre con sentimientos de caballerosidad y devoción a los reyes.

El pueblo de Versalles se había congregado en multitudes al palacio y mostro su agradecimiento con aplausos y reverencias. Ellos admiraban el reconocimiento de héroe francés por parte del rey. El conde de Artois organizo una maravillosa recepción para él, el príncipe le dijo presionándolo contera pecho: “siento por ti un gran admiración y un profundo respeto”. Por su parte el conde de Provenza le otorgo una medalla, además de los títulos de caballero de la orden del rey, gran cruz de san Juan de Jerusalén y vicealmirante de Francia.

Este gran hombre recibió de la corte y de la nación la recompensa que se merecía por los gloriosos servicios prestados al país. Pero murió antes de que su país y su reina tuvieran mas necesidad de su servicios, o la oportunidad de demostrar la gratitud a su soberanos. El almirante moriría en parís el 5 de diciembre de 1788.

domingo, 26 de agosto de 2012

EL ZAR PABLO I EN FRANCIA (1782)


En la primavera de 1782 la atención de los parisinos fue ocupada por la llegada del futuro zar de Rusia pablo. El gran duque, que había sido legitimo emperador desde el asesinato de su padre veinte años antes, pero que se había visto obligado a posponer sus reclamos a los de su ambiciosa y madre sin escrúpulos, catalina II.

La emperatriz le comunico a Luis XVI que su hijo deseaba hacerle una visita, que buscaba en primer lugar “tomar clases en la cortesía y la nobleza de la corte más elegante del mundo”.
Catalina por su parte, no era agradable a la corte de Versalles, su libertinaje, sus escándalos amorosos y su dureza como gobernante hizo que toda Europa le tuviera miedo, catalina se burlo alguna vez diciendo:”los franceses están enamorados de mi como una pluma en el pelo”. Sin embargo la zarina fue un apoyo militar para Francia en la lucha contra Inglaterra y estaban por ese lado agradecidos con ella.

Aplausos saludaron la llegada a Francia del gran duque pablo, catalina no parecía muy sensible. “la emperatriz no ama ni a Francia ni a su hijo” escribió el marques de Verac. Indulgente con Luis XVI, catalina detestaba a María Antonieta: “si la reina de Francia se parece a la cara del emperador (José II), se encontrara la misma similitud en su conversación…”; se burla también de la frivolidad: “dios bendiga a la reina muy cristiana, sus pompones, sus bailes y sus programas bien o mal organizados! Yo no siento que le moleste solo digo la verdad”.

El 18 de mayo bajo el titulo de conde y condesa du Nord llegarían a parís acompañados por la baronesa d`oberkirch. Los extranjeros ilustres fueron recibidos solemnemente en Versalles el 20 de mayo, su carroza fue recibida por un desfile de caballeros del espíritu santo. Acto seguido fue presentado a Luis XVI mediante el príncipe de Bariatinski, embajador ruso, mientras que la condesa de vergennes llevo a la gran duquesa junto a la reina. La futura zarina llevaba un vestido precioso, un brocado grande confinado con perlas y diamantes. La reina cuya primera impresión fue por lo general amistosa, se sintió avergonzada delante de los ilustres visitantes.

En palabras de la señora campan: “la reina los recibió con gracia y dignidad. El día de su llegada a Versalles, cenaron en privado con el rey y la reina. La apariencia simple sin pretensiones de pablo complace a Luis XVI. El le hablo con mas confianza y alegría de lo que había hablado con José II. La condesa de Nord no tuvo en el primer momento mucho éxito con la reina… cuando fueron presentados a la reina estaba muy nerviosa, ella se retiro a su apartamento antes de la cena con los ilustres viajeros y pidió un vaso de agua confesando “que acababa de experimentar lo difícil que es hacer el papel de reina en presencia de otros soberanos o príncipes destinados para serlo, que estar ante cortesanos”. Pronto se recupero de su confusión, y volvió a aparecer con facilidad y confianza. La cena fue bastante alegre y una conversación muy animada”.

Pablo realmente quedo admirado por la pompa de Versalles, los uniformes y trajes, el mundo animado, libre, dispuesto expresamente a la vista como un escenario de opera, los hombres obra maestra de la sofisticada elegancia, las mujeres de una exquisita postura casi virginal; estaba encantado. 

Pablo aun no había dado ninguna indicación de la brutal y feroz disposición que lo distinguió en sus años como zar, convirtiéndose en una locura salvaje que ni sus nobles ni siquiera sus hijos podían soportar. Parecía mas bien un hombre joven (entonces tenia 28 años de edad), de franco y abierto temperamento, algo descuidado en su lenguaje, especialmente en lo relativo a sus propios asuntos y la posición, fue muy prudente, cortes y astuto en contestar todas las curiosidades acerca de la dominación de su madre. La gran duquesa, María feodorovna, fue sin embargo considerada como muy superior a su marido en todos los aspectos. Era casi repulsiva en su fealdad. Guapa en la función, aunque desfigurada por la robustez extraordinaria en alguien tan joven. Ella también tenía una gran reputación por sus logros y la capacidad general, sin embargo, al igual que su marido, estaba disfrazada por una frivolidad de manera que dio a los extranjeros una desagradable impresión de ella. 

La gran duquesa, María feodorovna
Los visitantes dirigidos por sus majestades fueron llevados a los apartamentos preparados para ellos en la planta baja del salón de poix sobre la base de la Orangerie. María Antonieta garantizaba los más pequeño detalles de su instalación y seguir estrictamente las instrucciones de su hermano José.

“el gran duque -escribió la reina- con su simplicidad encanto al rey. Parece muy educado. El sabe los nombres de todos los escritores y hablaron con el conocimiento, cuando se presentaron”. 

Por la noche se realizo un concierto, el castillo fue iluminado con mil lamparas de arañas, dando la idea del esplendor y la riqueza de la corte de Versalles. Madame d`oberkirch apenas podía encontrar palabras para describir la impresión de la belleza de María Antonieta: “la reina estaba maravillosamente hermosa, unos ojos fascinantes. Era absolutamente imposible para cualquiera mostrar una mayor gracia y nobleza en su actitud como ella”.

La señora d`oberkirch, como ella, era alemana de nacimiento y maría Antonieta le rogo hablar alemán para recordar su lengua materna, pero se encontró con que casi lo había olvidado. “ah”, dijo, “el alemán es un idioma bueno, pero el francés, en las bocas de mis hijos, me parece el mejor idioma del mundo”.

La señora d`oberkirch
Los días siguientes tuvieron cenas íntimas y galas, conciertos, esplendidas excursiones en el trianon, en sevres y Marly. Las reuniones tenían un encanto intimo, maría Antonieta y sus invitados ofrecieron fiestas sin etiquetas y minúsculas dadas a conocer, solo lo natural, facilidad y agrado. El conde y condesa du Nord se entregaron a las confidencias. Pablo hablo amargamente de las molestias que experimentaba en san Petersburgo. Se quejo de la vigilancia hostil de la que era objeto, la audacia de los favoritos de su madre, el escándalo de las indignas protecciones, lo atormentaban mucho.
“en un momento en que los viajeros distinguidos habían pasado el día en el trianon a solas con la reina, la intimidad estaba tan bien establecida que las confidencias del duque a la reina causaron algunos puntos que su majestad sintió un poco de vergüenza. El príncipe le hablo con un poco de amargo la costumbre, la incomodidad y la molestia en su experiencia en san Petersburgo… el príncipe, creyéndose con derecho de convocar a la confianza, le rogo a la reina que le Explicara cómo, durante la vida de Luis XV, se había comportado con la condesa du Barry. Su majestad prestada para explicar, diciéndole que la base de su conducta en ese momento era evitar cualquier cosa que hubiera conmocionado al monarca fallecido y omitir toda la marca de aprobación de la favorita” (el conde mercy a José II).

Estas confidencias entre María Antonieta y los príncipes crearon una verdadera amistad. La duquesa tenía para el delfín, que aun estaba en pañales, miradas y sonrisas que iban directo al corazón de la reina. 

Los hermanos del rey y los príncipes de la sangre también celebraron la llegada de pablo. El conde de artois les dio un concierto en su Bagatelle, el príncipe de Conde una cacería de luz de antorchas en su tierra en Chantilly. Mas específicamente el 10 de junio, madame d`oberkirch lo describió como “el lugar más bello del mundo, lleno de narcisos, mil escudos, encantador, hermoso. Las aguas, bosques, jardines deliciosos.las ninfas de las fuentes tienen un aire de corte, los caminos de arena del bosque son mil veces más encantadores de un pozo”. Además de añadir una descripción del príncipe de Conde: coronado por sus victorias militares, Luis José de Borbón, príncipe de Conde, el octavo hombre con nombre de contacto y el ingenio, la afabilidad rara valentía sin igual con una predilección por la profesión de armas al servicio de la gloria de Francia”.


 Pablo y su esposa fueron deslumbrados por la belleza de Chantilly. Según la señora d`oberkirch: “éramos ciento cincuenta y tres personas. Después de la cena, el príncipe Conde llevo a los invitados a través de mil damas bajo los arcos verdes, decorados con guirnaldas, cintas y nombres de sus altezas imperiales. En la tarde, recorrimos los establos, perreras, paseos a las cascadas y jardines. Por la noche, comedias, cena, iluminaciones, fuegos artificiales, seguidos de un baile hasta altas horas de la noche”.

De regreso a Versalles pablo se reunió con el odioso duque de Orleans. El zarevich había oído que este hombre patrocinaba abiertamente las canciones trasmitidas por las cábalas contra María Antonieta: “ el rey de Francia es paciente- dice. Si mi madre tuviera un primo así, el no se quedaría mucho tiempo en Rusia”.

Finalmente el futuro zar de Rusia abandono Francia muy contento y agradecido por la hospitalidad, el conocimiento y lugares visto. Además de prometer que su país seria su aliado en todo lo que desearan.

domingo, 12 de agosto de 2012

LA REINA MARIE ANTOINETTE SE NIEGA A RECIBIR A VOLTAIRE


En el curso de la primavera, parís fue excitado por un momento aun más importante que la declaración de guerra contra Inglaterra. Sería la llegada de Voltaire, que había estado mucho tiempo en desgracia en la corte. Creyendo que tenía poco tiempo para vivir, quería ver parís, una vez más, proponiendo como su principal motivo su deseo de supervisar el desempeño de su tragedia “Irene”.

Cuando Luis XVI se convirtió en rey en 1774. En este momento, Voltaire vivía exiliado en su finca de Ferney, cerca de la frontera con suiza. Voltaire quería ir a parís y escribió a su amigo, el conde d`Argental, preguntándole si tenía permiso para ir allí, después de una ausencia de casi 28 años. Este último le respondió que su seguridad no estaba garantizada. Él estaba sufriendo de una enfermedad que progresa insidiosamente: un cáncer de próstata que le da pocas esperanzas de vida.


Finalmente el 10 de febrero de 1778 llego a parís y se hospedo en el hotel Du Marquis de Villette. El día después de su llegada, Voltaire se sorprendió al ver a decenas de visitantes que invaden el hotel, convirtiéndose durante su estancia, en el lugar de encuentro de todos los “filósofos” de parís. Recibió una bienvenida de héroe en el mundo literario y el pueblo de paris.

Sus admiradores fácilmente podrían asegurarle una brillante recepción en el teatro, pero estaban ansiosos ya que esperan por sobre todas las cosas obtener para él una admisión ante el tribunal o por lo menos una entrevista privada con la reina.

María Antonieta  se encontraba en un dilema. Su hermano José, un año antes, le había advertido en contra de dar estimulo para un hombre cuyos principios se merecía la reprobación de todos los soberanos. El mismo, aunque a su regreso a Viena, había pasado por ginebra, evito una entrevista con el filósofo, mientras que su madre fue mucho más explícita en condenar su carácter. Por otro lado, María Antonieta aun no había aprendido el arte de negarse, cuando quien solcito un favor tenía acceso personal a ella, el clan polignac; y tenía también curiosidad por aquel hombre cuya fama literaria se contabilizo como una de las principales glorias de la nación y la edad.

Ella consulto al rey, pero no encontrar ninguna respuesta positiva, estaba en completo acuerdo con su madre y su hermano. Luis XVI se niega a aceptar la presencia de Voltaire en la corte, el patriarca de 84 años, cuyos pensamientos era “iluminar” a Europa. Luis no se asignara a la opinión de la corte, la camarilla polignac o María Antonieta; no lo recibirá. Ha leído todas sus obras, es un enemigo de la iglesia y por lo tanto, la monarquía no puede darle la bienvenida a un hombre que se ha fijado la meta de “aplastar” ala santa iglesia.


El 30 de marzo de 1778 s el día del estreno de la tragedia de “Irene”. En su curso una gran multitud alrededor de Voltaire lo aplaudieron. La academia francesa es el cuerpo del anfitrión en la primera habitación. Asistió a la reunión, sentado en el lugar del director. La representación de Irene s constantemente interrumpida por los gritos de admiración. al final, El lleva una corona de laurel sobre su cabeza y su busto está colocado sobre un pedestal en  centro de la escena. A la salida s escucha los gritos de: “¡viva el defensor!”, a su paso le gente besa sus vestiduras.

María Antonieta por su parte cedió a su objeciones, se negó varias veces a ofrecer un recepción privada con ella. Voltaire profundamente mortificado con la negativa, tuvo que consolase con las aclamaciones del pueblo de parís. Luis XVI considero que era prudente hacer caso omiso de su presencia en parís. Su visita solo duro tres meses, su salud se deterioro muriendo el 30 de mayo de 1778 con un funeral sencillo cerca de parís.

domingo, 29 de julio de 2012

DESPEDIDA DE AUSTRIA (1770)


Para el delfín y la corte real se confecciona nuevos trajes de gala, bordados con preciosa pedrería; el gran pitt, el más soberbio diamante de aquel tiempo, adorna el sombrero de bodas de luís XVI, y con igual lujo prepara María teresa el equipo de su hija: encajes tejidos especialmente en malinas, los más delicados lienzos, sedas y joyerías. Todo porque ya es la hora de la entrega oficial de Marie Antonieta como futura delfina de Francia.

Luis augusto por su parte está confundido, nunca ha visto a su futura esposa y tiene miedo de no agradarle, el sabe que ella es bella y que se desenvuelve con mucha gracia, encantando a todos, mientras que el es torpe.


Por último, llega a Viena el embajador Durfort, encargado de solicitar a la novia. El 17 de abril de 1770 María Antonieta jura sobre los evangelios renunciar a la sucesión hereditaria, tanto materna como paterna ante un crucifijo y cirios encendidos. Seguidamente vienen las felicitaciones, primero de la corte, de la universidad y del ejército, recepción y baile para tres mil personas en el Belvedere, otra nueva recepción para los mil quinientos invitados del palacio de Liechtenstein.

El 21 de abril una cena familiar para la despedida solemne en medio de una doble fila de soldados entre abrazos y lagrimas María Antonieta atraviesa la fila, sube a la carroza y parte hacia su nueva vida en Versalles.

María teresa como presintiendo que algo está por suceder, pues como gran conocedora de caracteres acerca de su hija tardía María Antonieta; sabe las buenas cualidades de su hija más joven -su gran bondad y cordialidad, su puro y alegre buen sentido, su natural humano y sincero-, pero conoce sus peligros: su falta de madurez, su aturdimiento, su ligereza, su inconsecuencia.


Para estar más cerca de ella, para formar en el último momento una reina con esta ardiente bestezuela silvestre, hace que María Antonieta duerma en su propia habitación los dos últimos meses antes de su partida; con largas conversaciones, procura prepararla a desempeñar su alto puesto; y para obtener la ayuda del cielo, lleva consigo a la niña a una peregrinación a Mariazell. Pero a medida que está más próxima la hora de la despedida, más intranquila se siente la emperatriz. Un oscuro presentimiento le turba el corazón: el presentimiento de una desgracia futura, y emplea todas sus fuerzas en desechar las tenebrosas potencias. Antes de la partida entrega a María Antonieta su amplio directorio de conducta y exige de la descuidada niña el juramento de que lo leerá cada mes concienzudamente. Aparte la misiva oficial, escribe además una carta particular a Luis XV en la cual la anciana dama conjura al anciano rey para que tenga indulgencia con el infantil aturdimiento de la joven de catorce años. Pero ni aun con eso se acalla su interna intranquilidad.

Aún no puede haber llegado a Versalles María Antonieta cuando le repite ya la advertencia de que consulte aquel escrito admonitorio. «Te recuerdo, mi hija querida, que el 21 de cada mes vuelvas a leer aquella hoja. Te suplico que seas fiel cumplidora de este deseo mío: no temo para ti más que tu negligencia para orar y hacer lecturas, y los descuidos y pereza que vendrán de ello. Lucha contra todo esto... y no olvides a tu madre, la cual, aunque alejada, no cesará, hasta su último aliento, de estar preocupada por ti.» En medio del júbilo universal por el triunfo de su hija, la anciana señora va a la iglesia y suplica a Dios que aleje el daño que ella sola, entre todos, presiente.

Aquel día de primavera, en la despedida la emperatriz abrazo a su hija y le dijo estas conmovedoras palabras: “adiós, mi querida hija. Una gran distancia nos va a separar… hacer tanto bien a los franceses que puedan decir que les he enviado un ángel”. Luego se derrumbó y se echó a llorar. Joseph Weber, un testigo de la despedida comento: “cubría sus ojos, a veces con un pañuelo, a veces con sus manos; de vez en cuando miraba por la ventana para una última mirada a su palacio ancestral, donde no volvería a poner los pies…”.

Al salir de los palacios de Viena, María Teresa escribió la siguiente carta para el futuro marido de su hija: “su novia, querido delfín, se separa de mí. Ella ha sido mi delicia, por lo que será ella ahora su felicidad. Para este fin la he educado; porque yo he sido consciente de que ella iba a ser su compañera de toda la vida. He ordenado a ella, que entre en sus más altas funciones, la oferta de fijación más adaptado a su persona, la mayor atención a cada cosa que pueda agradar o hacerlo feliz…”



Mientras la gigantesca cabalgata -trescientos cuarenta caballos que tienen que ser mudados en cada casa de postas atraviesa lentamente Austria y Baviera, y, al cabo de innumerables fiestas y recepciones, se acerca a la frontera, carpinteros y tapiceros martillean en la isla del Rin, entre Kehl y Estrasburgo, construyendo una extraña edificación. En este punto, los grandes maestros de ceremonia de Versalles y Schoenbrunn han obtenido su mayor triunfo; después de infinitas deliberaciones acerca de si la entrega solemne de la novia debe verificarse en territorio aún austríaco o ya en tierra francesa, alguien de entre ellos, muy ladino, encuentra la salomónica solución de que el acto tenga lugar en una de las deshabitadas islitas de arena del Rin entre Francia y Alemania; por tanto, en un país de nadie: un milagro de neutralidad; se construye allí, para la entrega solemne, un pabellón especial, de madera; dos antecámaras por el lado de la orilla derecha del Rin, que María Antonieta pisará aún como archiduquesa: dos antecámaras por la orilla izquierda, por las que, después de la ceremonia, saldrá como delfina de Francia; en medio, el gran salón para la solemnidad de la entrega, en la cual la archiduquesa se convertirá definitivamente en la heredera del trono de Francia. Preciosos tapices del palacio arzobispal cubren las paredes de madera construidas a toda prisa; la Universidad de Estrasburgo presta un baldaquín; la rica burguesía de la ciudad, su mejor mobiliario. Penetrar en este santuario de regio esplendor está, naturalmente, vedado a miradas no aristocráticas; no obstante, un par de monedas de plata hacen indulgentes en todo lugar y tiempo a los guardianes, y de este modo, varios días antes de la llegada de María Antonieta, algunos estudiantes alemanes se deslizan en los salones semiterminados para satisfacer su curiosidad.Mas poco después se acerca la «poderosa ola de nobleza y esplendor» del cortejo nupcial y, con alegres conversaciones y gozosos dichos, inunda aquel decorado recinto sin sospechar que, pocas horas antes, los videntes ojos de un poeta han descubierto en aquellos abigarrados tejidos el hilo negro de la fatalidad.

María Teresa entrega a Maria Antonieta para comenzar su viaje rumbo a Francia - Alegoría
donado a la duquesa de Chartres.
La entrada de María Antonieta debe significar la despedida de todos y de todo lo que la liga con la Casa de Austria; también aquí los maestros de ceremonia han imaginado un símbolo especial: no sólo no le es permitido a nadie de su acompañamiento austríaco ir con ella más allá de la invisible línea fronteriza, sino que la etiqueta llega hasta requerir que no conserve su desnudo cuerpo ni una sola hebra de los tejidos de su patria, ni zapatos, ni medias, ni camisa, ni cintas. Desde el momento en que María Antonieta llega a ser delfina de Francia, sólo le es lícito envolverse en telas de procedencia francesa. Es así como la joven de catorce años, en la antecámara austríaca, delante de todo el acompañamiento de su país, tiene que desnudarse por completo; en cueros vivos, brilla durante un momento, en el oscuro recinto, el delicado y apenas florecido cuerpo de la muchacha; después le imponen una camisa de seda francesa, enaguas de París, medias de Lyon, zapatos del zapatero de la corte, encajes y lazos; no le es dado conservar ningún recuerdo querido, ni un anillo, ni una cruz; ¿no se vendría abajo el mundo de la etiqueta si la niña guardara un solo broche o una cinta que le gustara? Ni uno solo de los rostros familiares para ella desde siempre, será, desde ahora, lícito que vuelva a ser visto a su lado por la princesita. ¿Es, pues, milagro, sabiendo todo esto, que, lanzada tan de repente en la existencia extranjera, la muchachilla, espantada de toda esta pompa y vanas ceremonias, rompa a llorar como una niña? Pero al punto tiene que volver a hacerse dueña de sí, porque los transportes de sensibilidad no son admisibles en un matrimonio político; al lado, en la otra sala, espera ya el acompañamiento francés, y sería vergonzoso acercarse a este nuevo séquito con húmedos ojos enrojecidos y llena de espanto.


El jefe de la comisión austríaca, el conde de Starhemberg, le tiende la mano para dar el paso decisivo, y, vestida a la francesa, seguida por última vez por su séquito austríaco, austríaca también ella por dos últimos minutos, penetra en la sala de la entrega, donde, con gran pompa y suntuosidad, la espera la delegación borbónica. El representante de Luis XV pronuncia un solemne discurso, y se da lectura al protocolo; después -todo el mundo retiene el aliento, da comienzo la gran ceremonia. Está concertada paso a paso, como si se tratase de bailar un minué, y ha sido ensayada y aprendida antes por los que participan en ella. La mesa en medio del recinto representa simbólicamente la frontera. De un lado están los austríacos; del otro, los franceses. Primeramente, el representante austríaco, conde de Starhemberg, deja libre la mano de María Antonieta; en su lugar, se apodera de ella el representante francés, y con paso solemne conduce lentamente a la trémula doncella alrededor de la mesa. Mientras ocurre esto, en minutos bien calculados, se retira lentamente, andando de espaldas hacia la puerta de entrada, el séquito austríaco, al mismo compás con el cual la suite francesa avanza hacia la futura reina, en forma que, justamente en el momento en que María Antonieta se halla en medio de su nueva corte francesa, la austríaca ha abandonado ya la sala. Silenciosa, ejemplar, espectral y magníficamente se desenvuelve esta orgía de etiqueta; sólo que en el último momento la emocionada muchachita no puede soportar más esa fría solemnidad. Y en lugar de recibir serena y glacialmente la devota reverencia de su nueva dama de honor, la condesa de Noailles, se arroja, sollozando y como pidiendo auxilio, en sus brazos: bello y conmovedor ademán de abandono que los grandes maestros del ceremonial de uno y otro lado habían olvidado prescindir. Pero el sentimiento no figura en los logaritmos de las reglas de corte. Ya espera fuera la encristalada carroza; ya suenan las campanas de la catedral de Estrasburgo y retumban salvas de artillería; mientras rompen a su alrededor oleadas de aclamaciones, María Antonieta abandona para siempre las dichosas costas de la niñez: comienza su destino de mujer.

domingo, 22 de julio de 2012

LE TEMPLE DE L`AMOUR À TRIANON!


El templo del amor es uno de los lugares más inolvidables en los jardines del petit trianon, en una pequeña isla justo detrás de la casa. El templo no se construyo para celebrar el amor mítico de la reina para el conde fersen como algunos autores han dado a entender. El apuesto caballero fersen era hasta entonces un conocido amigo. María Antonieta lo mando construir para celebrar el amor entre ella y el rey, la consumación de su matrimonio, un retraso de muchos años.

Richard Mique fue el encargado de diseñar la estructura neo-clásica. En julio de 1778 los andamios fueron retirados dando como resultado una obra mestra que ha sido admirada por los contemporáneos. La cúpula fue decorada con casetones de piedra de Conflans, sostenida por doce columnas corintias. El centro de la cúpula José Deschamps diseño un trofeo de seis pies de diámetro, una caja compuesta de flores y los atributos del amor: coronas de rosas, carcaj, teas, flechas y cintas relacionadas con el entrelazado de flores y hojas de olivo.


El pavimento es de mármol blanco veteado de compartimientos enrojecidos. En el primer momento se pensó colocar en el centro de la rotonda una escultura de cera blanca proyectada por José Deschamps. Pero la reina prefirió una estatua que data de 1746 esculpida por Edme Bouchardon: “la desnudez y la sensualidad de la adolescencia”. representa a Cupido tallando sus dardos de amor con el garrote de Hércules, un símbolo excelente del estilo rococó. El semidiós es transformado en un niño tierno, el garrote que rompe huesos se transforma en flechas que golpean el corazón, en el momento en que el mármol es sustituido por el estuco.Alrededor de la isla donde se encuentra el templo fueron plantados manzanos y rosas de bola de nieve, que proporcionaban un aroma agradable. 

María Antonieta al despertar podría ver desde la ventana de su dormitorio en trianon, el hermoso templo. Completado en julio de 1778, la reina lo inauguro el 3 de septiembre dando un espectáculo brillante para el rey.

“este templo esta a la sombra de arboles altos, que brotan un olor perfumado por una gran cantidad de rosas y otros árboles que lo rodean”. (Los viajes pintorescos de Francia).

“me llevo al jardín ingles de la reina en trianon. Contiene cerca de cien hectáreas, ordenado de acuerdo a las descripciones que se dan de los jardines chinos… vemos que la madera, rocas, pardo, lagos, ríos, islas, cascadas, cuevas, paseos, templos, todo, hasta un pueblo. Varias de las partes son muy bonitas y bien ejecutado… la gloria del petit trianon son los árboles y arbustos exóticos. El mundo, afortunadamente, fue puesto para decorarlo. Se ha encontrado el encanto bello y curioso y para los ojos de la ignorancia y la memoria de los estudiosos. Entre los edificios, me gustaría mencionar el templo del amor como verdaderamente elegante, cima de la perfección y el buen gusto”. (Arthur Young a Richard Mique, 10 octubre de 1787).

·SABIAS QUE?...


El templo del amor en el petit trianon era la sede de una obra maestra de la escultura francesa del artista Edme Bouchardon. Hoy en día, la escultura reside n el museo del Louvre, mientras que una réplica de otro escultor del siglo 18, Louis-philippe Mouchy, se encuentra en el interior del templo.

viernes, 20 de julio de 2012

JEAN-LOUIS FARGEON EL PERFUMISTA DE LA MARIE ANTOINETTE


Jean –Louis Fargeon nació en Montpellier en 1748. Unos de sus antepasados era proveedor de fragancias de la duquesa de montpensier a finales del siglo de XVII. Su padre, también fue perfumista, le enseño los rudimentos del negocio. Su padre, también un comerciante de perfumes, le enseñó a su hijo los rudimentos de su oficio mientras trabajaba. Fue así como Jean Louis creció en un mundo rodeado de "esencias, especias, polvos y aguas perfumadas con rosas, jazmines, violetas, lirios, lavanda, naranjas y limones." A los 22 años de edad, con el negocio familiar tambaleando al borde de la ruina, Jean Louis, habiéndose enterado de la llegada de la futura Delfina a Francia, decidió abandonar su pueblo. Su objetivo: convertirse en el perfumista designado para María Antonieta.  Se traslado a parís, se convirtió en un aprendiz y fue admitido en el Masters en 1774. Su ascenso comenzó el día en que la princesa de guemenee le presento a la reina. María Antonieta quedo seducida por el hombre que le obsequia un par de guantes perfumados. Desde entonces se convirtió en su proveedor oficial; aquellos olores de rosa, lirio, violeta y clavel propios de la época de Luis XIV, son cambiados por la nueva moda toilette: almizcle, algalia y ámbar. Invitado a compartir la intimidad de la reina y su familia también creo fragancia para los hijos de maría Antonieta. Estableció negocios en Londres, burdeos y Nantes. Durante la revolución se siguen las nuevas ideas, Fargeon se mantiene fiel a la familia real. Detenido en el régimen del terror por un caso de falsos asignados, fue liberado en el momento del 9 de termidor, día de la caída de robespierre. En 1801 tras la firma de una tratado se convirtió en el proveedor oficial de la corte imperial. Murió en 1806.



María Antonieta amaba la fragancia. De hecho, el perfume era muy popular entre la realeza francesa, incluso antes que la futura reina pisara el umbral de Versalles. Cuando maría Antonieta entra en escena, las flores están en su apogeo. Los historiadores relatan que la reina habría trabajado estrechamente con Fargeon, para crear una fragancia.

Los gastos en perfume en el taller de Fargeon en la Rue Du Roule fue examinada por el ministro de finanzas. Desde 1775 hasta 1781, la reina fue en los momentos de su vida cuando ella se entrego a los placeres mundanos. Fargeon proporciono a la mayor parte de los miembros de la familia real su propio perfume. El conde y condesa de artois adoraban el olor a azahar y el nardo. Con maría Antonieta se intensifico el ámbar, almizcle y opopónaco. La reina adquirió un gusto por los olores concentrados; su precio fue muy alto debido al mayor consumo de materia prima y el tiempo de trabajo invertido.

…….Con el corazón palpitante, le tendió un frasco de agua de Chipre compuesta, en la que el jazmín, el iris, la angélica, la rosa y el nerolí surgían de tres nueces moscadas blancas machacadas y treinta gotas de ámbar. El olor agradaba aún a los que sentían horror por el ámbar.

La joven dejó caer en el dorso de su mano una gota hacia la que inclinó su linda naríz. El perfume le resultó exquisito y Jean-Louis, estimulado, le hizo oler un preparado más audaz. Había puesto en él cidra, nerolí e iris en aguardiente de Cognac adicionada con macis y una onza de biznaga. La reina dijo que era una mezcla sorprendente y revigorizante como un cordial y preguntó el nombre de ese perfume.
- Lo llamé agua sensual, señora condesa.
Ese nombre le dio risa, y él sintió que había ganado la partida. Después de haberle recomendado, por su tipo de piel, el bálsamo de La Meca, le presentó sus matices de pequeños potes de rouge de diferentes tonos según las circunstancias. Estaba orgulloso en especial de los nuevos tonos que había obtenido aumentando media onza el polvo de talco hasta el déblachi, que es una libra de talco sobre una cantidad de carmín. A la goma había agregado gotas de aceite de oliva para que los rouges se mantuvieran amalgamados y untuosos……………
(Jean-Louis Fargeon, parfumeur de Marie-Antoinette, Elisabeth de Feydeau- 2005)

·EL PERFUME DE TRIANON!
Solicitado por la reina era un problema difícil crear un olor evocando el trianon y la naturaleza dual de la reina como pastora:


…Partió de la idea de los pétalos de los azahares blancos, espesos, ricos en aroma y frescura, olor de felicidad. Puso en el preparado un poco de espíritu de azahar, cuyo frescor, en contacto con la piel, tomaba una intensidad perturbadora y cuya emanación desarrollaba una fastuosa embriaguez. Lo acompañó con notas tranquilizantes de espíritu de lavanda, y agregó aceite esencial de cidra y bergamota, que obtuvo por prensado. La reina los conocía bien y se sentiría reconfortada. Terminó las notas de cabeza con gálbano, sustancia grasa, dúctil como la cera, que daría una tonalidad verde, como un pequeño latigazo entre la cabeza y el corazón del perfume. Era lo que sentía con claridad cada vez que rompía un tallo bien verde del que escapaba esa nota poderosa. Recordaría que la reina había roto los códigos de la etiqueta con su espíritu libre e independiente de la rutina.

El iris muy pronto se impuso en el corazón del perfume…Su porte altivo y majestuoso recordaba a la reina. Su perfume secreto exhalaba una calidez radiante, única, muy potente y controlada…Había comprobado que, a partir del iris, se podía dar a las composiciones el olor de la violeta. Era una flor especial, que pasaba por tímida, pero cuyo perfume potente y característico no se consideraba de verdad…Podía imaginarse la seducción amorosa prohibida a una soberana y sus imposibles amores con el conde de Fersen…añadió una pizca del salvaje, hechicero y exigente junquillo

Fue entonces cuando hizo intervenir a las tres flores blancas, las reinas de la noche: el jazmín, la azucena y el nardo. Había que darles los medios discretos para su triunfo, sublimarlas sin traicionarlas, refinarlas y presentarlas en todos sus matices….Se dejó tentar por el nardocuyos pétalos blancos, gruesos y aterciopelados dejaban escapar un perfume embrujador, suave, y al mismo tiempo sensual…el nardo tenía el poder de disminuir la ansidad y estimular el deseo .Puso una pizca, porque desconfiaba del poder obsesivo de un aroma a mitad de camino entro la miel y la ponzoña…Pensó que la flor más olorosa de todo el reino vegetal también podía volverse criminal……
..(Jean-Louis Fargeon, parfumeur de Marie-Antoinette, Elisabeth de Feydeau- 2005).

·SABIAS QUE?...
conocida como"jardin secreto" Y guardado en un delicado frasco de jade negro, maría Antonieta la llevo todo el tiempo junto a ella, hasta el final de su vida en la guillotina. Fargeon lo creo exclusivamente para ella inspirándose en las rosas del castillo del petit trianon, a donde la joven soberana solía escaparse siempre que podía, huyendo de la aburrida corte real. Pierre Lubin, aprendiz de Fargeon y fundador de la casa Lubin, se fijo en el exclusivo elixir de la reina. La casa Lubin creada en 1798 es una de las marcas de lujo más antiguas de Francia. Pierre-françois Lubin, en 1790, dejo Grasse para trasladarse a parís y completar su formación con jean-louis Fargeon. Su favorita era el aroma de rosas, una fragancia Fargeon recogida con gran pericia. Tras la revolución, Lubin abrió su propia tienda, AU BOUQUET DE ROSES, un discreto tributo a la reina marie antoinette, que para entonces ya había conocido su trágico destino.

domingo, 24 de junio de 2012

LOS PASEOS A CABALLO!


María Antonieta, siendo una joven princesa, le fue prohibido la caza por su madre, quien temía que gracias a ello pudiera tener un aborto espontaneo. La delfina de cualquier modo, dado a que ya estaba casada y por ende no tenia porque obedecer a su madre, insistió para poder seguir realizando esta actividad, y con ello llamar la atención del joven Delfín (lo cual era vital para lograr consumar su matrimonio).

“ahora llego al punto en que usted seguramente ya se apresuro a mencionarme: la de montar a caballo. Usted tiene razón en creer que yo no podía aprobar montar a caballo cuando todavía tienes quince años. Sus tías, a quien usted cita, no comenzaron hasta que tuvieron treinta. Eran seoras no la delfina… pero usted me dice que el rey y el Delfín lo aprueban, y no tengo más que decir, está en sus manos que he puestos a mi dulce toinette; montar a caballo estropea el cutis, su figura después de un tiempo se verán afectados por ello. ¿qué razón tendría yo para privar de algo que te gusta sino le temes a sus consecuencias? “. (Marie teresa, 2 diciembre de 1770).


Se dice que la delfina era una buena cazadora, a menudo vistiendo ropa masculina. Gano la aclamación del publico ya que cuando cazaba trataba de no destruir el terreno que pertenecía a los campesinos; semejante actitud no era común en la nobleza.

·de acuerdo con los relatos de Charles Duke:

“la ultima parte del año 1771 estuvo marcado por acontecimientos no muy llamativos. María Antonieta había empezado a montar a caballo sin que su figura o su piel se vieran afectados. Envió a Viena, muestras a su madre lo mucho que había crecido, y agrego que su marido se había convertido en un hombre fuerte y de aspecto saludable, acompañándolo a sus excursiones de caza y tiro.
Su gusto por el ejercicio también sirvió para mostrar su invariable amabilidad y consideración.

Fue en el pabellón de caza de la Muette que en 1774, el joven luís XVI y María Antonieta rompieron con el protocolo dando un paseo del brazo, como “hombre y mujer”, ante una multitud de personas que les aplaudieron delirantemente. Se considero contrario a la etiqueta de los cónyuges reales mostrar su afecto en público. El nuevo rey y la reina quería romper con esas costumbres rígidas y anticuadas”.

domingo, 22 de abril de 2012

EL EXTRAÑO CAGLIOSTRO!

De roma a Londres, de Madrid a san Petersburgo, de parís a masterdam, cagliostro se introduce en todas las cortes, seduce, fascina, forma discípulos y se enriquece. Tan sincero en su amor por el dinero como en sus investigaciones esotéricas, el extraño conde sigue siendo un personaje inasible.


En Palermo, bajo el duro sol de Sicilia, nace el 2 de junio de 1743 giuseppe bálsamo, hijo de un empleado de tienda. Desde su tierna infancia, el pequeño Giuseppe es inquieto e indisciplinado. Es admitido en el seminario a los doce años y se hace expulsar después de una serie de pequeños hurtos. Su padre lo coloca entonces como aprendiz con el boticario de un convento. La manipulación de polvos y ungüentos es una revelación para Giuseppe. Por primera vez, es un alumno atento, apasionado por la química y la farmacopea. Sin embargo, también es expulsado después de algunos meses por una broma poco apreciada por los monjes: recita sus oraciones reemplazando los nombres de las santas por los de las prostitutas famosas. En Palermo y luego Nápoles, Giuseppe se vuelve primero pintor para los turistas, luego falsificador de cuadros, fabricante de documentos de identidad, proxeneta… aprende el arte de la prestidigitación y enriquece sus trucos de magia utilizando productos químicos. Convertido en “mago”,vive explotando la credulidad del público. Una de sus presentaciones termina mal cuando un cliente, al ver que ha sido estafado, quiere recuperar su apuesta de sesenta onzas de oro. Giuseppe bálsamo debe huir de Nápoles aprisa.

·"DIVINA SERAFINA"


En roma, Giuseppe retoma a sus actividades habituales: falsificador de cuadros, colectas a favor de órdenes religiosas imaginarias y charlatanerías de toda laya. En 1768 conoce a una mujer muy bella, Lorenza feliciani, con la que contrae matrimonio. Hija de un pequeño artesano, inteligente y ambiciosa, empuja a Giuseppe para que no se contente con  pequeñas truhanerías y lo bautiza con el nombre de  alessandro conde cagliostro. Ella se trasforma en serafina. Invierten en bellos ropajes y parten a hacer fortuna en España, donde nadie los conoce.
Su plan es muy simple: Lorenza-serafina, irresistiblemente bella, se desliza en el lecho de los todopoderosos mientras que cagliostro establecerá en los salones conocidos su reputación de mago. Esta perspectiva no  molesta a cagliostro, quien ya ha oficiado de proxeneta en Nápoles. El plan tiene completo éxito, ya que apenas llegada a España, serafina seduce al virrey, cagliostro, introducido por ella en la alta sociedad, embauca a los ingenuos.

Los dos timadores viajan luego a Inglaterra, donde serafina aliviana a un viejo lord de una parte de su fortuna mientras su marido hace evaporarse “torpemente” un collar de diamantes en una experiencia satánica que “fracasa”. Llega a Francia en 1780, se estableció en strasburgo, donde fue recibido con entusiasmo y luego vino a parís con admiración de la alta sociedad francesa. Se traslado a la aristocracia pública donde consiguió el patrocinio de un gran señor, el cardenal Luis de rohan.
Cagliostro afirmaba tener el agua de la juventud que vendió a los crédulos, vendió a damas y caballeros distintos  elixires, pastillas, magia y brujería y afirmo tener el poder de hablar con los muertos. Muy pronto todo parís no hablas más que de la “divina serafina” y el maravilloso mago que la acompaña.

El conde Geugnot los describe en sus memorias: “ era de estatura más bien baja, bastante gordo, con la tez aceitunada, el cuello muy corto, el rostro redondo, adornado con dos grandes ojos salientes y una nariz ancha y respingada. Tenía todo el aspecto exterior y los avíos de una charlatán y causaba sensación, sobre todo entre las damas, apenas entraba en un salón. Ese día llevaba un traje a la francesa, numerosos anillos de valor y las hebillas de sus zapatos eran tan brillantes que parecían de diamantes finos”

·LA MASONERÍA EGIPCIA!


De capital en capital, cagliostro se da cuenta de que sus jugadas se vuelven  peligrosas y de que puede ser fácilmente desenmascarado. Ya ha probado la paja húmeda de los calabozos londinenses. Entonces, modifica su campo de actividades y se interioriza en la alquimia y en el esoterismo. Se proclama luego el  “gran copto de Asia y de Europa” y cuenta que es el hijo desposeído de un rey de trebizonda, recogido en su infancia por  el califa de la meca, quien lo inicio en los secretos de Persia, del islam y de la india.
Habría perfeccionado posteriormente su educación con los derviches giradores y luego en una secta egipcia, antes de ser instruido en alquimia de damasco y después en los laboratorios secretos de los caballeros de malta…en los años de 1770, la masonería experimenta un impulso formidable y cagliostro, iniciado en una ligia tradicional, decide crear su propia secta, la masonería egipcia, caracterizada por una estructura jerárquica rígida.


Su éxito es fulmínate y el negocio le produce grandes ganancias. Pero, también, sin duda por primera vez en toda su existencia, cagliostro parece apasionarse realmente por sus investigaciones. Con dos compañeros: magneval y saint-costard, efectúan un trabajo  esotérico profundo. Y aquí se revela otro cagliostro: pensó  solamente en documentarse a fin de preparar un nuevo timo, pero se deja llevar por el juego y se trasforma en un verdadero esotérico. Sus sistemas simbólicos convierten a muchos discípulos suyos y la masonería  egipcia hace escuela.

·UN MASÓN EN LA PRISION DE LA BASTILLA

En 1786, cagliostro está en la cima de su gloria. Paralelamente a la masonería egipcia no ha podido evitar regresar a sus actividades como mago y manifiesta su habitual atracción por las piedras preciosas. De modo que, cuando estalla el asunto del collar de la reina Marie Antonieta, es acusado de haber robado la joya. Detenido, es llevado a la bastilla el 22 de agosto. Diez días después, con la ayuda de Jacques de epremesnil y el abogado jean charles thilorier, queda libre de toda sospecha. Sin embargo, permanece durante casi un año en la bastilla, lo que le permite aparecer, a los ojos liberales, como un símbolo de la arbitrariedad real. Cuando sale por fin en libertad y mientras los parisinos lo festejan, recibe un duro golpe: un decreto de expulsión en su contra. Debe abandonar Francia en el plazo de dos semanas. Se retiro a Inglaterra donde apoyo a la embaucadora condesa la motte a publicar sus calumniosas memorias.

 Luego en 1789 se traslado a roma donde deambulo en varias ciudades donde serafina lo traiciona definitivamente. Lo denuncia a la santa inquisición de mantener relaciones con Satanás. Fue juzgado y condenado por la justicia pontificia en 1791 por el papa Pio VI  el 27 de diciembre a la pena de muerte, pena que fue conmutada a prisión perpetua. serafina  fue absuelta, pero ella fue encarcelado como medida disciplinaria en el convento de Santa Apolonia en el Trastevere, donde terminó sus días. En prisión muere demente el 26 de agosto de 1795. Aun hoy en día los esotéricos se interrogan sobre el verdadero cagliostro. Era sin lugar a dudas un pillo sin escrúpulos, pero ello no debería desacreditar sus investigaciones esotéricas.

domingo, 1 de abril de 2012

EL ODIO DE MARIE ANTOINETTE HACIA EL CARDENAL DE ROHAN!

Antes de pasar a describir todos los acontecimientos que precedieron el asunto del collar. Pasemos a examinar el resentimiento que sentía maría Antonieta hacia el cardenal de rohan. este mundano y noble sacerdote no le hizo jamás daño alguno; hasta fue aquel que, cuando la entrada en Francia de la reina, le dio la bienvenida a la puerta de la catedral de Estrasburgo; Bautizó a los hijos de la reina y ha buscado todas las posibles ocasiones para acercarse a ella amistosamente. Hasta en lo más profundo de su ser no existe oposición alguna entre sus dos naturalezas; por el contrario, este cardenal de Rohan es realmente una copia masculina del carácter de María Antonieta; igualmente frívolo, igualmente superficial y gastador, y tan negligente en cuanto a sus deberes religiosos como ella respecto a sus deberes regios; un clérigo mundano, lo mismo que ella es una soberana mundana; obispo del rococó, lo mismo que ella es reina del rococó. Habría concertado excelentemente con las gentes del Trianón, dadas sus maneras cuidadas, su espiritual aburrimiento, su ilimitada prodigalidad, y probablemente se habrían entendido a las mil maravillas el cardenal elegante, bello, ligero, gratamente veleidoso, y la reina coqueta, bonita, jugadora y gozadora de la vida. Sólo una casualidad los convirtió en adversarios, pero ¡con cuánta frecuencia aquellos que, en el fondo, son entre sí muy semejantes se convierten en los más encarnizados enemigos!.

María Teresa fue quien actuó de cuña para apartar a Rohan y María Antonieta; el odio de la reina es herencia materna, un odio contagioso, nacido de la persuasión. Antes de ser cardenal de Estrasburgo, Luis de Rohan había sido embajador en Viena; allí había sabido atraer hacia sí el ilimitado enojo de la vieja emperatriz. Esperaba ella un diplomático y encontró frente a sí un presumido charlatán. La escasa capacidad intelectual del cardenal la habría aceptado gustosa María Teresa, porque la simplicidad del enviado de una potencia extranjera significaba un buen elemento en favor de su propia política. También habría dispensado el fausto de que se rodeaba el cardenal, aunque la enojara fuertemente que este vano siervo de Jesús hubiera entrado en Viena con dos carrozas de gala, cada una de las cuales costaba cuarenta mil ducados; una gran caballeriza, camareros y ayudas de cámara, guardias y lectores, maestros de ceremonias y de casa y corte, un abigarrado bosque de plumachos a innumerables sirvientes con libreas de seda verde: lujo que dejaba insolentemente en la sombra el de la corte imperial.


El espectáculo de un servidor de Dios que deja sus sagrados hábitos para irse, vestido de cazador, rodeado de admiradoras, a matar en un solo día ciento treinta piezas de caza provoca en esta mujer piadosa ilimitada indignación, la cual asciende hasta el furor tan pronto como observa que aquella libre, frívola y dispendiosa conducta, en vez de escandalizar, encuentra en Viena general aprobación, ¡en su Viena, la ciudad de los jesuitas y de las comisiones de costumbres! Toda la nobleza respira libremente en compañía de este noble y elegante fanfarrón; ante todo, las señoras, a quienes la severidad de costumbres de la puritana viuda amarga la existencia, se agolpan para concurrir a las alegres cenas del embajador.

«Nuestras mujeres, sean jóvenes o viejas, bellas o feas, están hechizadas por él. Es su ídolo; están plenamente locas, en tal forma, que el cardenal se siente extraordinariamente a gusto aquí y asegura que quiere prolongar su residencia aun después de la muerte de su tío el arzobispo de Estrasburgo.» Pero hay más todavía: la ofendida emperatriz tiene que ver como Kaunitz, su hombre de confianza, siempre fiel, llama a Rohan su querido amigo, y hasta su propio hijo José, establece también cierta amistad con el obispo: tiene que contemplar la emperatriz cómo aquel elegante señor seduce a la familia imperial, a toda la corte y a toda la ciudad, encaminándolos hacia su disoluto modo de vivir. Pero María Teresa no quiere que su Viena, severamente católica, llegue a ser ningún frívolo Versalles, ni ningún Trianón, ni dejar que se introduzcan en su nobleza el adulterio y el amancebamiento; tal peste no debe establecerse en Viena, y para ello es preciso que Rohan se marche. Carta tras carta van hacia María Antonieta para que ésta haga todo lo posible para apartar de la proximidad de su madre este «repugnante individuo», conduce la cólera de esta mujer reflexiva. Gime, grita hasta la desesperación, para que la «libren» por fin de este mensajero del Anticristo. Y en efecto, apenas María Antonieta asciende al trono, cuando logra, obediente a su madre, que Luis de Rohan sea llamado de su puesto en la Embajada de Viena.


Pero un Rohan, cuando cae, es para ascender. Por el perdido puesto de embajador lo elevan a obispo, y poco después a gran limosnero, la suprema dignidad eclesiástica de la corte, por cuyas manos son distribuidos todos los dones benéficos del rey. Sus rentas son inmensas, pues no sólo es obispo de Estrasburgo, sino landgrave de Alsacia, abad de la muy lucrativa abadía de Saint-Vaast, superintendente del hospital real, provisor de la Sorbona y además de eso, no se sabe por qué méritos, miembro de la Academia Francesa. Pero por muy poderosamente que se amontonen sus ingresos, siempre son sobrepujados por los gastos, pues Rohan, bonachón, aturdido y dilapidador, derrama dinero a manos llenas. Reedifica, gastando millones, el palacio arzobispal de Estrasburgo: da las fiestas más suntuosas, no es ahorrador con las mujeres, y, de todas sus fantasías, su amistad con el conde Cagliostro es de las más escandalosas, pues este señor es miembro de la francmasonería. Pronto no es un secreto para nadie que las finanzas del obispo se hallan en una situación extremadamente triste; con más frecuencia se encuentra a este servidor de Cristo en casa de usureros judíos que en la de Dios, y más a menudo en compañía de damas que en la de sabios teólogos.

Durante quince años, desde su primer encuentro delante de la catedral de Estrasburgo, María Antonieta, fiel al mandato de su madre, no le ha dirigido la palabra ni una sola vez, sino que lo ha tratado mal delante de toda la corte. De este modo tiene que considerar como un villano acto de venganza el que precisamente este hombre haya osado mezclar el nombre de la reina en un asunto de estafa; de todos los ataques a su honor que ha sufrido de parte de la nobleza francesa, le parece el más desvergonzado a insidioso.

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