domingo, 12 de septiembre de 2010

UN DIA DE PROTOCOLO SEGUN MARIE ANTOINETTE!


La adolescente Marie Antoinette como Delfina de Francia describe así uno de sus días a su madre en una de sus cartas:

"Me levanto más o menos a las 9 o 10 de la mañana me visto y hago mis oraciones matinales, después desayuno y voy a ver a las tías, donde normalmente encuentro al Rey , esto dura más o menos hasta las diez y media de la mañana.
A las once voy a que me peinen, luego llaman a todo mi sequito y todos pueden entrar entonces salvo aquellos sin calidad ni nombre.
Me pongo mi colorete y me lavo las manos delante de todos los reunidos, después se retiran los hombres, quedan las damas y me visto delante de ellas.
A las doce se va a la iglesia, si está el Rey en Versalles voy con él a misa, con mi esposo y las tías. Si está ausente voy solo con el señor Delfín, pero siempre a la misma hora. Después de misa hacemos la pública comida del mediodía, pero a la una y media está ya terminada, porque los dos comemos muy deprisa.
De allí voy a las habitaciones del señor Delfín, y cuando está ocupado, me vuelvo a las mías, donde leo, escribo o trabajo, pues estoy haciendo una casaca para el rey, trabajo que avanza muy lentamente, pero confío en que, con la ayuda de Dios, estará terminado dentro de algunos años.
A las tres vuelvo junto a las tías, con las cuales, a esa hora, se encuentra el rey; a las cuatro viene el abate a mi habitación; a las cinco, el maestro de clave o el de canto, hasta las seis de la tarde.
A las seis y media vuelvo casi siempre junto a las tías, si no salgo de paseo. Tienes que saber que mi esposo va casi siempre conmigo a las habitaciones de las tías. Se juega de siete a nueve; pero si hace buén tiempo salgo de paseo, y entonces no se juega en mis habitaciones, sino en las de las tías. Cenamos a las nueve, y si no está el rey, las tías cenan con nosotros. Pero si está el rey presente, después de cenar vamos junto a ellas. Esperamos al rey, que, de costumbre, llega a las once menos cuarto.
Pero yo, mientras tanto, me echo en un gran canapé y duermo hasta su llegada; pero si no está allí, vamos a acostarnos a las once.

Ésta es la distribución de mi día".