miércoles, 24 de febrero de 2010

TESTIMONIOS EN EL JUICIO


La audiencia del tribunal revolucionario comenzó el 14 de octubre a las 9 de la mañana. Presidía Herman, rodeado por cuatro jueces. En sus respectivos asientos se veían a Fouquier-Tinville y al escribano Fabricius. La multitud era muy densa. El escribano redactó: “… han introducido a Maria Antonieta, viuda de Luís Capeto, libre y sin esposas, la que ha sido ubicada en el sillón ordinario donde siempre se sientan los acusados, de modo que está a la vista de todos”. Para comparecer ante el público, la reina cuidó su atavió y levantó algo sus cabellos. Su gorro de linón estaba cubierto por un velo de luto. Su pobre cuerpo estaba cubierto por un traje negro muy gastado.

Los jurados se habían instalado en el interior del auditorio; prestaron el juramento acostumbrado. En seguida le dijeron a la reina que podia sentarse. El escribano leyó el acta de acusación. Tocó el turno a los testigos. Procedieron al llamado nominal y otros juramentos. Los testigos que eran cuarenta pronunciaron la palabra “verdad” consecutivamente unas 120 veces, mas o menos: “… la verdad, toda la verdad, y nada mas que la verdad”. Era demasiado para un juego. Porque este era el juego que precedía a la pena de muerte. Se abrieron los debates.


Un tal Antoine Rousillon relató que habiendo visitado los departamentos de las Tullerias el día 10 de agosto, después de la partida de la familia real, descubrió botellas vacías y otras llenas, que estaban bajo el lecho de la reina. De lo que deducía que la reina le habría ofrecido bebidas, “ya sea a los oficiales suizos o a los caballeros del puñal”
Otro testigo habría visto a Maria Antonieta regresar a las Tullerias cuando volvían de Varennes. Lanzaba miradas “muy vengativas” a los guardias nacionales y a los guardias que se habían reunido allí. Y una simple expresión de su fisonomía fue objeto de un testimonio en su contra.
Una sirvienta, Reine Millo, aseguró que el duque de Coigny le habia asegurado “un día estaba de buen humor”, que la reina había enviado ya mas de doscientos millones al emperador, su hermano. Por lo demás, “había odio decir” que la reina había permanecido quince días encerrada en su dormitorio por orden del rey, quien la había sorprendido con dos pistolas ocultas entre su ropa, con la intención de matar al duque de Orleáns.
Por abyecto que haya sido, el testimonio de Hèbert fue de una estupidez inconcebible. Magnetizado de la asistencia, la reina pulverizó al calumniador. Hèbert miembro de la Comuna del 10 de agosto, entraba constantemente al Temple. ¿Qué es lo que le contaron? Nda menos que el pequeño delfín, precozmente pervertido por su madre y su tía Mme Elisabeth, dormía entre las dos y cometia actos que demostraban que estaba completamente corrompido. Y el infame Hèbert se expresaba de este modo increíble:

"Podemos imaginarnos que estos placeres criminales no eran dictados por una naturaleza degenerada, sino con fines políticos, ya que al debilitar el físico de este niño, que un creían que podía ocupar el trono se aseguraban el dominio sobre él."

Porque Maria Antonieta que había guardado silencio bajo el ultraje, salió de él cuando la interpeló el presidente: "Si no he respondido, es porque la naturaleza rehúsa contestar a semejante inculpación hecha a una madre. Apelo a todas las que puedan estar presentes. "

Ni siquiera se dirigía al tribunal y ya no era la reina quien hablaba. Era la mujer, la madre, que solicitaba el testimonio de otras madres como ella, y que con éste llamado se confundía con ellas todas y al mismo tiempo era más soberana que lo que había sido jamás. La asistencia lo comprendió y lo experimentó intensamente. Fue “el minuto de la verdad”. Bastó que esta frase real, tan profundamente humana, transformara este innoble debate en una apoteosis de los sentimientos humanos. Lo sublime conmovió hasta las “tejedoras”. ¿Iban a aplaudir a la reina? Poco faltó.

Ella se dio cuenta e hizo una seña a Chauveau-Lagarde. Le dijo en voz baja:
"¿Acaso puse demasiada dignidad en mi respuesta?"
"Señora, sea siempre tal como es y estará siempre bien, ¿Por qué me lo pregunta?"

"Porque oí a una mujer del pueblo que decía a su vecina: “¡Mira que es orgullosa!”

(Antes de dejar de mencionar al infame Hèbert, recordemos que su ignominia no le trajo suerte: conducido al cadalso, murió como un cobarde…)

Los debates tomaron un viso grandioso cuando atestiguó el almirante De Estaing. Interrogado sobre las jornadas del 10 de octubre de 1789, dijo que la reina, a quien habían rogado que huyera de Versalles, para librarse de la masacre, con que estaba amenazada, tuvo esta valiente réplica: “Si los parisienses vienen hasta aquí para asesinarme, me encontraran a los pies de mi marido; ¡pero no huiré!”
El ex ministro La Tour du Pin, al que sacaron de su prisión, no fue menos caballeresco en su testimonio: primero le hizo un profundo saludo a la reina y cuando terminó, volvió a hacerle una respetuosa reverencia.

martes, 9 de febrero de 2010

Madame de Staël: Reflexiones sobre el proceso de la Reina

Serán de nuevo las certeras y valientes palabras de Madame de Staël, escritas en 1793, en los terribles meses finales, las que nos pueden dar una certera clave para comprender al personaje: “La calumnia se ha cebado en la reina, incluso antes de esta época, en la que el espíritu de partido ha hecho desaparecer la verdad de la tierra. La triste y sencilla razón de todo esto es que era la más feliz de las mujeres. ¡María Antonieta, la más feliz! Eso le tocó en suerte, por desgracia, y el destino del hombre es hoy tan deplorable que el espectáculo de la rutilante prosperidad se convierte en un presagio funesto. Cuántas veces he oído contar la llegada a Francia de la hija de María Teresa, aquella hermosa joven cuya gracia rivalizaba con su dignidad, tal y como hubiera cabido esperar en aquel tiempo de la reina de los franceses. Imponente y dulce, podía permitirse todo lo que la bondad le inspiraba sin menoscabar nunca la majestad del rango que se le exigía respetar. El entusiasmo de los franceses al verla fue inenarrable; el pueblo que la recibió como una reina adorada, parecía estarle agradecido por ser encantadora; su atractivo embelesaba por igual a la multitud y a la corte que la rodeaba. Aún no hace ni cinco años y ya ha transcurrido toda su vida política, todo lo que le ha valido el amor o el odio; no hace ni cinco años veíamos a todo París caer rendido a sus pies; los mismos caminos que hoy recorre de suplicio en suplicio entonces se alfombraban de flores a su paso y, seguramente, la reina reconoce hoy mismo los rasgos que entonces la acogieron, las mismas voces que se elevaban al cielo implorando por ella. ¿Y qué ha pasado desde entonces? Su coraje y su desgracia.”Madame de Staël compadecía a la reina, compadecía sobre todo a la mujer que era María Antonieta y en ella compadecía a todas las mujeres: “Vuelvo a vosotras, mujeres inmoladas todas en una madre tan tierna, inmoladas todas por el atentado que se cometería contra la debilidad, por la aniquilación de la piedad; ¿qué será de vuestro imperio si reina la ferocidad, qué será de vuestro destino si vuestras lágrimas corren en vano? Defended a la reina…”.
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miércoles, 3 de febrero de 2010

BENJAMIN FRANKLIN EN LA CORTE DE VERSALLES!

"Benjamin Franklin recepción en la corte de Francia de 1778. Respetuosamente dedicada al pueblo de los Estados Unidos. "La impresión muestra Benjamín Franklin recibir una corona de laurel sobre su cabeza. De izquierda a derecha, algunos de los miembros de la corte francesa son: duquesa de Polignac , princesa de Lamballe (con flores), Diane de Polignac (manteniendo corona), conde de Vergennes , Madame Campan , Condesa de Neuilly, María Antonieta (sentado ),Luis XVI , la princesa Isabel. ".

LUIS XVL POR ENRIQUE DE PRUSIA


Aquí les dejo una descripción de Luis XVI, por Enrique de Prusia, hermano del emperador Federico, la cual fue escrita al Conde de Ségur:

"Lo que más me sorprendió es su rey; me había hecho una idea totalmente diferente; me dijeron que su educación había sido muy descuidada, que no sabía nada, y que "tenía muy poco espiritu".
Me sorprendió hablar con él y ver que conocía muy bien la historia, la geografía, que tiene ideas fuertes sobre política, que la felicidad de su pueblo lo ocupaba por completo y que estaba lleno de sentido, lo cual es para un principe mejor que tener espíritu. Pero me pareció que desconfiaba mucho de sí mismo, lo cual hace que deba consultar muy frecuentemente a sus asesores. Si el adquieriese un poco de fuerza, sería un Rey excelente".

¿COMO ERA REALMENTE MARIA ANTONIETA?

maria antonieta es descrita como una joven "de exquisito rostro oval, un cutis entre el lirio y la rosa, unos ojos azules y vivos, cuello largo y caminar de una joven diosa". horace walpone escribio: "solo habia ojos para maria antonieta. cuando esta de pie o sentada es la estaua de la belleza; cuando se mueve, es la gracia en persona. se dice que, cuando danza, no guarda la medida; sin duda, la medida se equivoca".
Maria Antonieta siempre fue retratada radiante, hermosa, rozando la perfección. Se remarca su piel blanca, su cabello rubio, su frente grande, su mirada noble y soñadora.Pero a pesar de todo ello, se dice que María Antonieta no era considerada "especialmente bella". Su mandibula inferior típica de la familia Habsburgo y su nariz promienente eran demasiado para el gusto de la época.Podemos encontrar en cartas entre María Antonieta y su madre, en el período entre 1770 y 1780, referencias de que en realidad ella no se veía parecida en los retratos que le hacían. Aquí hay dos extractos de cartas a su madre:

María Antonieta a María Teresa, 13 de agosto de 1773:
"Estoy siendo retratada en este momento; es cierto que ningun pintor ha captado la manera en que realmente me veo: sería todo lo que tengo a cualquiera que pueda expresar en un retrato toda la alegría que sentiría al ver a mi querida Mamá; que difícil es solo poder besarla a través de una carta".

María Antonieta a María Teresa, 16 de noviembre de 1774:
"Los pintores me matan y me hacen desesperar. Retardé a mi mensajero para permitir terminar mi retrato; me lo acaban de entregar; me parezco tan poco que no lo puedo mandar. Espero tener uno mejor el próximo mes.

Según Madame Campan, el retrato mas parecido de María Antonieta es el que está aqui abajo, realizado por Adolf Ulrik Wertmüller, un pintor sueco que formaba parte de la Real Academia de París. Aquí no se la ve con ojos soñadores, ni piel perfecta. Al contrario, sus ojos expresan determinación, su nariz mas recta y su mentón alla Habsburgo. Madame Campan muy probablemente tenía razón al decir que este retrato es el más acorde a la imágen de la Reina.