domingo, 6 de diciembre de 2009

LA EJECUCION


Subió las escaleras de la tarima de madera y se colocó delante de la guillotina. Los preparativos duraron cuatro torturantes minutos, hasta que por fin la cuchilla cayó a toda velocidad. El verdugo cogió la cabeza por los cabellos y la mostró a la multitud, que gritó: «¡Viva la revolución!».Fue enterrada en el cementerio de la Madeleine, calle de Anjou-Saint-Honoré, con la cabeza entre las piernas. Su cuerpo fue exhumado posteriormente el 18 de enero de 1815 y transportado el 21 a Saint-Denis.


Hébert comentó en su panfleto Père Duchesne: «¡Por fin esta maldita cabeza se separó de su cuerpo de ramera! ¡Pero debo reconocer que aquella carroña fue valiente y arrogante hasta el final!». Medio año más tarde él mismo subió al cadalso, después de implorar en vano lo que le había negado a María Antonieta: clemencia.

Las siguientes son palabras de Napoleón sobre la ejecución de María Antonieta:"Si esto no es un tema de remordimiento, debe ser al menos un motivo de gran pesar para todos los corazones franceses el crimen cometido en la persona de esta desafortunada reina. Hay una gran diferencia entre su muerte y la de Louis XVI, aunque, ciertamente, él tampoco merecía su desgracia. Esa es la situación de los reyes, su vida es para todos[...] César y Enrique IV fueron asesinados, Alejandro Magno habría sido asesinado si hubiese vivido más tiempo. Pero una mujer que no tenía nada honores, que no era mas que una princesa extranjera, una rehén sagrada, fue llevada de un trono a la guillotina pasando por todo tipo de ultrajes! Esto es peor que el regicidio! "

PREVIO A LA EJECUCION

Dos días después de la condena, el 16 de octubre de 1793, María Antonieta subió a una austera carreta que estaba enganchada a un caballo negro. Llevaba un vestido blanco y le habían atado las manos a la espalda y cortado los cabellos encanecidos. Coronaba su cabeza una modesta gorra como las que se ponian las mujeres de aquella época al levantarse por la mañana. Su mirada parecía distante. la destruccion de su figur arrebatada toda su belleza y su elegancia, aunque conservando siempre la cabeza alta, signo para unos de orgullo despreciativo y para otros de dignidad inocente. Todo París salió a la calle para ver cómo la carreta llevaba a María Antonieta al cadalso. Durante una hora la siniestra procesión fue avanzando sobre el tosco adoquinado de las calles con destino a la Place de la Révolution. Los sentimientos de la multitud eran variados: el morbo se mezclaba con el afán de venganza. Cerca del cadalso la gente estaba tan apiñada que la carreta no pudo avanzar. Asustado, el caballo se encabritó. El verdugo y su hijo se pusieron delante de María Antonieta para protegerla. Parecía que todos estos acontecimientos no afectaran a la rea, que ni siquiera bajó la vista. mientras el pueblo entero la abucheaba e insultaba, María Antonieta se tropezó subiendo al cadalso y pisó al verdugo que estaba a punto de guillotinarla. La reina le dijo: "Disculpe señor, no lo hice a propósito."
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EL PROCESO


el 14 de agosto de 1793, María Antonieta es puesta a disposición judicial ante el tribunal revolucionario, presentándose como acusador publico fouquier-tinville. Si en juicio de luís xvl se había intentado guardar las apariencias de una cierta equidad, no se hizo así con el proceso de María Antonieta. En una sala oscura y con el suelo de madera, la antigua reina hubo de hacer frente a un proceso de quince horas en el que intervino un gran número de testimonios inculpa torios. También fue llamado a declarar el periodista radical Jacques-René hèbert, quien retomo la acusación de que María Antonieta había tenido una relación insustuosa con su hijo menor. Para exagerar la acusación, tinville hace declarar al delfín contra su madre. Delante del tribunal, el niño acusa a su madre y a su tía de haberle incitado a la masturbación potente y haberle obligado a ciertos juegos sexuales. Indignada María Antonieta pide a las mujeres del público que la defiendan. El motín es evitado por poco. “apelo a la conciencia y a los sentimientos de todas las madres presentes, para saber si hay alguna de vosotras que no se estremezca ante la idea de semejante horror”. En una carta que escribe María Antonieta a madame Elizabeth, cuenta como ella intenta convencer a su hermana de que el niño no sabia que decir, este párrafo dice lo siguiente:

“Tengo que mencionarle a usted algo muy doloroso para mi corazón, se muy bien que este niño le ha causado a usted mucha pena, perdónelo, querida hermana, piense en la edad que el tiene y también lo fácil que es obligar a un niño a decir cosas que no conoce y que ni siquiera comprende, vendrá un día, espero, en que el no tendrá mas que corresponderle a usted con todas las recompensas posible por vuestras bondades y ternuras para ellos.”

Se le acusa, asimismo, de entenderse con las potencias extranjeras. Como la reina lo niega todo, Herman presidente del tribunal, la señala como “la instigadora principal de la traición de luís capeto”. Lo cual presupone un proceso por alta traición. Maria Antonieta viuda de luís capeto, ha sido, después de su paso por Francia, la plaga y la sanguijuela de los franceses. Escribió a su cuñada Elizabeth, que la había acompañado durante mucho tiempo en prisión y que todavía estaba encerrada: “me acaban de condenar, no ha una muerte deshorosa-que solo seria tal para los criminales-, sino a que me reúna con vuestro hermano. Pido perdón a todos aquellos que conozco por cualquier daño que sin saberlo, les haya podido ocasionar. Adiu, ¡buena y dulce hermana! ¡Os mando un abrazo de todo corazón a usted y sus queridos hijos!” Elizabeth, que nunca recibió esta carta, al año siguiente fue ejecutada en la guillotina.

VIDA EN LA COCERJERIA


Desde el momento de la llegada de María Antonieta a la Conserjería empezaría a vivir lo que finalizaría en su muerte. Maltrato, falta de atención, aunque algunos hayan tratado de salvarla, era lo que se vivía allí dentro. Y esto se afianzaba aún más al habérsele quitado a sus hijos, quienes fueron llevados a otra celda.Gracias a Elisabeth, su cuñada, ella podía obtener algunas cosas para sentirse mejor, como por ejemplo agua de la Ville d'Avray, en lugar de la sucia agua del Sena, o también alguna muda de ropa, que en los meses de verano tanto iba a sufrir la pulcra Maria Antonieta dado que las entregas se hacían con muchos días de espera. Su cuñada había pensado en algunas agujas de tejer para que pase su tiempo, pero estas le fueron quitadas por temor a que la desafortunada reina intentara quitarse la vida. Cuenta la criada de la Conserjería, quien la atendía, que María Antonieta quitaba los hilos de una tela de tapicería que había en la pared, y con ellos hacía cordones.El aire viciado, la congoja, el calor y el hacinamiento hicieron que la salud de la reina se deteriorara increíblemente. A los 37 años se veía del doble de su edad, con su pelo canoso, con ojeras profundas y completamente debilitada. Había empezado a tener hemorragias por lo que siempre pedía ropa interior nueva.Nada le quedaba a la Reina mas que esperar su muerte,aunque no han faltado los intentos por rescatarla.

Una descripción de esa celda se encuentra en el Diario de Fersen, que recoge todas las informaciones sobre el cautiverio de su amiga:

Su habitacion era la tercera puerta, a la derecha, frente a la de Custine; estaba en la planta baja, la ventana daba al patio[...] la habitacion era pequeña, húmeda y fétida.[...] El lecho de la reina era, como los otro, de madera; un jergón, un colchón y una manta de lana, sucia y agujereada, que servía desde hace tiempo a los prisioneros; las sábanas eran de tela gruesa y gris, como las otras [...]