jueves, 5 de noviembre de 2009

"QUE COMAN PASTELES"

Entre tanto María Antonieta intentó convencer a su esposo para huir con la familia a Metz donde había tropas reales. Sin embargo, el rey se negó a huir. Cuando en las próximas semanas el rey una y otra vez rehusó abolir oficialmente los derechos feudales, la gente sospechó que tras la terquedad del rey estaba su mujer, y la austriaca se convirtió en el blanco principal del odio del pueblo.Entonces cundió con la rapidez de un rayo una anécdota que ejemplificaba su altivez cínica y desalmada. María Antonieta, se decía, habría preguntado, durante un paseo que dio con su cochero, por qué toda la gente parecía tan desgraciada. «Majestad, no tienen pan para llevarse a la boca», le respondió. En efecto, la mala cosecha del año 1789 había hecho explotar los precios del pan; el hambre amenazaba. Y María Antonieta habría contestado a esa explicación: «Si no tienen pan, que coman pasteles.» (S’ils n’ont pas de pain, qu’ils mangent de la brioche.)Seguramente María Antonieta jamás dijo estas palabras.No obstante, en la Francia de 1789 todo el mundo creía que este comentario cínico sólo podía haber salido de labios de María Antonieta. A lo largo y ancho del país, la reina fue insultada en panfletos y obras de teatro.

“Cada vez que recorto el presupuesto en los hogares, las hojas de escándalo, simplemente informan de que malgasto mas dinero que nunca. Apenas la semana pasada, después de dar de mi propio dinero para traer comida a la parte mas pobre de la ciudad, las revistas no solo olvidaron mencionar mi donación, pero ingeniosamente han inventado nuevas palabras de mis labios. Al parecer, todo el mundo en parís cree que tengo una nueva solución para aquellos que no tienen pan: “que coman pastel!”. Mis acciones reales se han convertido en irrelevantes”.( María Antonieta: El color de la carne -Joel Gross, 2007)
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Cuenta Jean Jacques Rousseau en 1769 que una cortesana, al escuchar al pueblo clamar bajo la ventana, preguntó a su doncella:”¿Qué sucede? ¿Por qué se lamentan?”. "Porque tienen hambre y carecen de pan” , le explicó la sirvienta. A lo que la dama concluyó: “ Si no tienen pan, que coman pastel!". Tradicionalmente se atribuye esta anécdota a María Antonieta, aunque cuando Rousseau la escribió en 1769, la futura reina de Francia aún era una niña, archiduquesa austriaca alejada de brillante mundo de Versalles.

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