jueves, 25 de junio de 2009

LA INTENCION DE MARIA TERESA

María Antonieta ve partir a su hermana María Carolina en medio de lágrimas hacia Nápoles, en el fondo de su corazón, sabe que no la volverá a ver, y la tristeza la embarga; mientras tanto su madre tiene otros planes para ella, como política María Teresa sabe todas las mañas, sabe que su peor enemigo es Francia y Prusia, que su subida al trono fue turbulenta y a pesar de los años, necesita el respaldo francés para hacer frente a sus enemigos que la acechan, Francia es potencia con su pedante Rey Luis XV, pero ambos monarcas tienen que consolidar su poder para el futuro de sus dinastías, María Teresa ofrece a su hija menor María Antonieta de 11 años para contraer nupcias con su nieto Luis Augusto Duque de Berry, así sellarían la Alianza Franco - Austriaca que había sido pactada en 1756, ambos tienen casi la misma edad, son unos adolescentes en pleno desarrollo.

El 24 de mayo de 1766 el Embajador francés en Austria le comunica a la Emperatriz: “El rey se ha manifestado en tales términos, que vuestra majestad ya puede considerar el proyecto como asegurado y resuelto”.

María Teresa se desenvuelve como toda una casamentera y hace que lleguen a Paris diversas noticias sobre las cualidades y bondades de la pequeña Princesa Austriaca, abruma a los embajadores con regalos y atenciones con el fin de ganar su favor y haya una petición de mano formal por parte del viejo Luis XV; María Teresa actúa más como Emperatriz que como una madre y como una completa monarca absolutista que no piensa en nada más que acrecentar su poder y el de su dinastía, aun a costa de la felicidad de su hija; María Antonieta se vuelve un peón al igual que sus hermanas en el juego de poder de su madre; a pesar de que su embajador en Paris le advierte: “La naturaleza ha negado todos sus dones al joven Delfín de Francia".

Total que importa la felicidad de un princesita austriaca con tal de que llegue a ser Reina de uno de los reinos más importantes y poderosos del siglo XVIII.

Si bien Luis Augusto, no es atractivo a la vista, su manera de actuar no es agradable, es torpe, tosco, tartamudea, no puede expresarse con claridad, las circunstancias de la vida hicieron que este huérfano se refugiara dentro de sí mismo. Su madre nunca estuvo a su lado y mucho menos su padre, ambos murieron muy jóvenes a causa de la viruela, el no iba a ser el Rey de Francia, su hermano mayor era el destinado pero su muerte prematura empujó al tímido Luis Augusto Duque de Berry a ocupar su lugar. Durante años Luis XV recibe las noticias sobre la Archiduquesa, dejando así en expectativa la respuesta definitiva sobre el matrimonio. María Antonieta tiene ya 13 años, posee una belleza innegable, es alegre, amable y bondadosa por naturaleza, algo indiscreta y no oculta sus sentimientos.

A medida que Toinette crece, más segura se hace la petición de mano, María Teresa que no es nada tonta para asegurar su poder sobre su hija, se acerca más a ella y nota con horror que la futura Reina de Francia no sabe hablar francés!!! Hay que poner énfasis en su educación y mayor severidad, tiene que convertirse en una dama instruida, se contrata a Noverre para la danza y a dos cómicos franceses, para la pronunciación uno y para el canto el otro, lo que provoca que en la corte austriaca empiecen a murmurar, esto llega a oídos del embajador Francés en Austria el Marqués de Durfort; y lo comunica inmediatamente a Francia, cuando llega una misiva a Austria advirtiendo:“Una futura Reina de Francia, no puede ser educada por una patulea de cómicos”.

Apresuradamente se entabla nuevas negociaciones diplomáticas, pues Versalles considera ya como asunto propio la educación de la propuesta novia del delfín, y al cabo de largas discusiones por recomendación del obispo de Orleans, es enviado a Viena como preceptor cierto abate vermond; de su mano poseemos los primeros informes auténticos sobre la archiduquesa de trece años: “ junto con un semblante delicioso, posee todas las innegables gracias en su figura y si cree algo, como es licito esperar, tendrá todos los encantos que se pueden desear en tan alta princesa. Su carácter y su corazón son excelentes”.

Juguetona, distraída, retozona, traviesa, la pequeña María Antonieta, a pesar de su gran facilidad de comprensión, no muestra jamás la menor inclinación a ocuparse de ningún asunto serio: “ tiene más inteligencia de la que se sospecho en ella durante largo tiempo, pero por desgracia, esta inteligencia, hasta los doce años, no ha sido acostumbrada a ninguna concentración. Un poco de dejadez y mucha ligereza me han hecho aun mas difícil el darle lecciones. Comencé durante seis semanas por los fundamentos de las bellas letras; comprendía bien, juzgaba rectamente, pero no podía llevarla a que profundizara en las materias, aunque sentía yo que tenía la capacidad para ello. De este modo comprendí finalmente que solo sería posible educarla distrayéndola al mismo tiempo”.

Casi literalmente, se quejaran de igual modo, diez y hasta veinte años más tarde, todos los hombres de estado que tengan que tratar con ella, de su repugnancia a pensar junto con una gran inteligencia, de su fuga por aburrimiento ante toda conversación seria; ya a los trece años está a la vista todo el peligro de este carácter, que lo puede todo y no quiere nada realmente.

La adolescente Toinette se aburre rápidamente con temas serios, esto no cambiaria mucho con el transcurso de los años, pero qué más da en la corte francesa se aprecia más a las mujeres por su aspecto físico que por su inteligencia. María Antonieta sabe danzar con gracia, es agradable a la vista y eso basta. En 1769 María Teresa supervisa los avances de su hija, la interroga por más de dos horas y queda satisfecha con las respuestas de Toinette. Meses después le comunica que en un futuro no muy lejano será la Reina de Francia.


Luis XV envía una misiva solicitando formalmente la mano de María Antonieta para su nieto Luis Augusto Duque de Berry, Delfín de Francia y propone como fecha de matrimonio la pascua del siguiente año, por fin María Teresa ve su meta cumplida, con esto llegará la paz a su imperio y Europa. Inmediatamente se lo comunica a la corte vienesa y lo mismo sucede en Versalles. Se envían mensajes a todas las casas reales de los Habsburgo y Borbones, se dispone un año entero para los preparativos de la boda. En Versalles y Schönbrunn, la etiqueta y la monería del siglo XVIII es tan extravagante, una vanidad hecha por los cortesanos. Todas las casas reales europeas más importantes son invitadas al evento del año, un heredero de Francia se unirá a una Archiduquesa de Austria. Empiezan a barajarse diversos nombres sobre los participantes secundarios en esta espectacular puesta en escena, diversos nobles y plebeyos quieren participar del cortejo nupcial, lavanderas, peluqueros, caballeros, damas, todos quien presenciar el tan esperado evento.

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