jueves, 25 de junio de 2009

EL PROTOCOLO



Le imponen otro vestuario, otros servidores y nuevos y rigidísimos códigos de protocolo: no podía hablar con cualquiera de cualquier modo, no podía correr y hasta el más mínimo acto cotidiano, como levantarse o ponerse los zapatos, estaba obsesivamente codificado como una gran puesta en escena.Es verdad que habiendo crecido en Viena, en la sencillez de las cortes alemanas, donde las costumbres eran familiares y burguesas, le costaba mucho a Maria Antonieta acostumbrarse a las tiránicas reglas, tan anticuadas, que eran de uso en la familia real hasta en su vida intima. Por ejemplo, la costumbre exigía que en la mañana, al despertar, entrasen en su habitación todas las damas de honor y de guardarropa, vestidas con sus trajes de ceremonia, lo mismo que las princesas de sangre real, a las que pertenecía el privilegio de verter el agua para lavarle las manos, ponerle la camisa y presentarle el vestido. La idea era que los reyes fueran tratados como dioses. Por eso Versalles era más una iglesia que un castillo".



pudo soportarlo hasta que decidió recluirse en el petit trianon, donde iba a encontrar la paz que tenia cuando estaba en viena, fuera de las apariencias y el protocolo. "El mundo no existía para ella; sólo tomaba entidad bajo la forma reducida y miniaturizada del Petit Trianon. Soñaba con recrear allí el universo entero. Hasta llegó a proyectar la construcción de un volcán en erupción."

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