domingo, 6 de diciembre de 2009

LA EJECUCION


Subió las escaleras de la tarima de madera y se colocó delante de la guillotina. Los preparativos duraron cuatro torturantes minutos, hasta que por fin la cuchilla cayó a toda velocidad. El verdugo cogió la cabeza por los cabellos y la mostró a la multitud, que gritó: «¡Viva la revolución!».Fue enterrada en el cementerio de la Madeleine, calle de Anjou-Saint-Honoré, con la cabeza entre las piernas. Su cuerpo fue exhumado posteriormente el 18 de enero de 1815 y transportado el 21 a Saint-Denis.


Hébert comentó en su panfleto Père Duchesne: «¡Por fin esta maldita cabeza se separó de su cuerpo de ramera! ¡Pero debo reconocer que aquella carroña fue valiente y arrogante hasta el final!». Medio año más tarde él mismo subió al cadalso, después de implorar en vano lo que le había negado a María Antonieta: clemencia.

Las siguientes son palabras de Napoleón sobre la ejecución de María Antonieta:"Si esto no es un tema de remordimiento, debe ser al menos un motivo de gran pesar para todos los corazones franceses el crimen cometido en la persona de esta desafortunada reina. Hay una gran diferencia entre su muerte y la de Louis XVI, aunque, ciertamente, él tampoco merecía su desgracia. Esa es la situación de los reyes, su vida es para todos[...] César y Enrique IV fueron asesinados, Alejandro Magno habría sido asesinado si hubiese vivido más tiempo. Pero una mujer que no tenía nada honores, que no era mas que una princesa extranjera, una rehén sagrada, fue llevada de un trono a la guillotina pasando por todo tipo de ultrajes! Esto es peor que el regicidio! "

PREVIO A LA EJECUCION

Dos días después de la condena, el 16 de octubre de 1793, María Antonieta subió a una austera carreta que estaba enganchada a un caballo negro. Llevaba un vestido blanco y le habían atado las manos a la espalda y cortado los cabellos encanecidos. Coronaba su cabeza una modesta gorra como las que se ponian las mujeres de aquella época al levantarse por la mañana. Su mirada parecía distante. la destruccion de su figur arrebatada toda su belleza y su elegancia, aunque conservando siempre la cabeza alta, signo para unos de orgullo despreciativo y para otros de dignidad inocente. Todo París salió a la calle para ver cómo la carreta llevaba a María Antonieta al cadalso. Durante una hora la siniestra procesión fue avanzando sobre el tosco adoquinado de las calles con destino a la Place de la Révolution. Los sentimientos de la multitud eran variados: el morbo se mezclaba con el afán de venganza. Cerca del cadalso la gente estaba tan apiñada que la carreta no pudo avanzar. Asustado, el caballo se encabritó. El verdugo y su hijo se pusieron delante de María Antonieta para protegerla. Parecía que todos estos acontecimientos no afectaran a la rea, que ni siquiera bajó la vista. mientras el pueblo entero la abucheaba e insultaba, María Antonieta se tropezó subiendo al cadalso y pisó al verdugo que estaba a punto de guillotinarla. La reina le dijo: "Disculpe señor, no lo hice a propósito."
video

EL PROCESO


el 14 de agosto de 1793, María Antonieta es puesta a disposición judicial ante el tribunal revolucionario, presentándose como acusador publico fouquier-tinville. Si en juicio de luís xvl se había intentado guardar las apariencias de una cierta equidad, no se hizo así con el proceso de María Antonieta. En una sala oscura y con el suelo de madera, la antigua reina hubo de hacer frente a un proceso de quince horas en el que intervino un gran número de testimonios inculpa torios. También fue llamado a declarar el periodista radical Jacques-René hèbert, quien retomo la acusación de que María Antonieta había tenido una relación insustuosa con su hijo menor. Para exagerar la acusación, tinville hace declarar al delfín contra su madre. Delante del tribunal, el niño acusa a su madre y a su tía de haberle incitado a la masturbación potente y haberle obligado a ciertos juegos sexuales. Indignada María Antonieta pide a las mujeres del público que la defiendan. El motín es evitado por poco. “apelo a la conciencia y a los sentimientos de todas las madres presentes, para saber si hay alguna de vosotras que no se estremezca ante la idea de semejante horror”. En una carta que escribe María Antonieta a madame Elizabeth, cuenta como ella intenta convencer a su hermana de que el niño no sabia que decir, este párrafo dice lo siguiente:

“Tengo que mencionarle a usted algo muy doloroso para mi corazón, se muy bien que este niño le ha causado a usted mucha pena, perdónelo, querida hermana, piense en la edad que el tiene y también lo fácil que es obligar a un niño a decir cosas que no conoce y que ni siquiera comprende, vendrá un día, espero, en que el no tendrá mas que corresponderle a usted con todas las recompensas posible por vuestras bondades y ternuras para ellos.”

Se le acusa, asimismo, de entenderse con las potencias extranjeras. Como la reina lo niega todo, Herman presidente del tribunal, la señala como “la instigadora principal de la traición de luís capeto”. Lo cual presupone un proceso por alta traición. Maria Antonieta viuda de luís capeto, ha sido, después de su paso por Francia, la plaga y la sanguijuela de los franceses. Escribió a su cuñada Elizabeth, que la había acompañado durante mucho tiempo en prisión y que todavía estaba encerrada: “me acaban de condenar, no ha una muerte deshorosa-que solo seria tal para los criminales-, sino a que me reúna con vuestro hermano. Pido perdón a todos aquellos que conozco por cualquier daño que sin saberlo, les haya podido ocasionar. Adiu, ¡buena y dulce hermana! ¡Os mando un abrazo de todo corazón a usted y sus queridos hijos!” Elizabeth, que nunca recibió esta carta, al año siguiente fue ejecutada en la guillotina.

VIDA EN LA COCERJERIA


Desde el momento de la llegada de María Antonieta a la Conserjería empezaría a vivir lo que finalizaría en su muerte. Maltrato, falta de atención, aunque algunos hayan tratado de salvarla, era lo que se vivía allí dentro. Y esto se afianzaba aún más al habérsele quitado a sus hijos, quienes fueron llevados a otra celda.Gracias a Elisabeth, su cuñada, ella podía obtener algunas cosas para sentirse mejor, como por ejemplo agua de la Ville d'Avray, en lugar de la sucia agua del Sena, o también alguna muda de ropa, que en los meses de verano tanto iba a sufrir la pulcra Maria Antonieta dado que las entregas se hacían con muchos días de espera. Su cuñada había pensado en algunas agujas de tejer para que pase su tiempo, pero estas le fueron quitadas por temor a que la desafortunada reina intentara quitarse la vida. Cuenta la criada de la Conserjería, quien la atendía, que María Antonieta quitaba los hilos de una tela de tapicería que había en la pared, y con ellos hacía cordones.El aire viciado, la congoja, el calor y el hacinamiento hicieron que la salud de la reina se deteriorara increíblemente. A los 37 años se veía del doble de su edad, con su pelo canoso, con ojeras profundas y completamente debilitada. Había empezado a tener hemorragias por lo que siempre pedía ropa interior nueva.Nada le quedaba a la Reina mas que esperar su muerte,aunque no han faltado los intentos por rescatarla.

Una descripción de esa celda se encuentra en el Diario de Fersen, que recoge todas las informaciones sobre el cautiverio de su amiga:

Su habitacion era la tercera puerta, a la derecha, frente a la de Custine; estaba en la planta baja, la ventana daba al patio[...] la habitacion era pequeña, húmeda y fétida.[...] El lecho de la reina era, como los otro, de madera; un jergón, un colchón y una manta de lana, sucia y agujereada, que servía desde hace tiempo a los prisioneros; las sábanas eran de tela gruesa y gris, como las otras [...]

MUERTE DE LA PRINCESA DE LAMBALLE

El 2 y 3 de septiembre de 1792 la muchedumbre asaltó las prisiones y la princesa fue una de las víctimas de las llamadas matanzas de septiembre. Sus verdugos se encarnizaron con su cuerpo y con la imagen que representaba. La princesa fue decapitada y su cuerpo fue sometido a las vejaciones más bajas que se puedan imaginar, incluso canibalismo; muchos mojaron el pan en la sangre de la princesa antes de comérselo, otros utilizaron su piel, otros descuartizaron el cadáver que fue primero arrastrado hasta le Palais Royal, residencia de la dama de Orleans. Su cabeza fue peinada y maquillada antes de ponerla en la punta de una pica que, a continuación, pasearon ante las ventanas de la prisión tras las que se encontraba María Antonieta. La Reina no llegó a verlo pero, sorprendida por el vocerío, preguntó a su carcelero qué estaba acurriendo, a lo que éste respondió: "es la cabeza de Mme. Lamballe que han querido venir a mostraros". María Antonieta, al conocer esta noticia, se desplomó.
video

jueves, 5 de noviembre de 2009

EL NUO ENGAÑA LA OTRO


El 10 de octubre Luis XVI está de nuevo en París. Con María Antonieta deciden solicitar la ayuda de los monarcas extranjeros, el rey de España Carlos IV y José II, hermano de la Reina. Pero el Rey de España responde con evasivas y el 20 de febrero de 1790 José II fallece.conèl pierde mari antonieta su mas fuerte apoyo en el extranjero, todo se desmorona. La Fayette le sugiere a la Reina, con toda frialdad, que se divorcie. Otros hablan, casi con descaro, de emprender un proceso de adulterio y pillar a la Reina en flagrante delito con el conde de Fersen.La Reina está cada vez más sola, sobre todo desde que, en octubre de 1790, Mercy-Argenteau se ha marchado de Francia para ocupar su nuevo cargo en la embajada de los Países Bajos, y de que Leopoldo II, el nuevo emperador (otro de sus hermanos) elude sus peticiones de ayuda. El 7 de marzo, una carta de Mercy-Argenteau dirigida a la reina es interceptada y entregada a la Comuna. Otro contratiempo para la reina, una prueba que pone de manifiesto su intención de vender la patria a Austria.El caos se agudizaba y los acontecimientos se precipitaron. María Antonieta seguía concitando todas las iras. A pesar de todo, era el principal apoyo de Luis XVI. Como diría Mirabeu, “el rey no cuenta más que con un hombre: su mujer”.
video

EL ASALTO AL PALACIO DE VERSALLES

El 5 de octubre una manifestación de mujeres se dirige a Versalles pidiendo pan.al dia siguiente, por la mañana, un grupo de mujeres armadas con picos y cuchillos, entran en el palacio pidiendo a gritos la sangre de la reina.Se dirigieron directamente a su habitación. matan alos guardias, los decapitan y clavan sus cabezas en lanzas. -"estaban como locas gritando por todo el palacio:dadme sus entrañas!,dadme su cabeza!,yo quiero una pierna!yo quiero un brazo!...esraban tan freneticas que en realidad donde la hubiesen encontrado probablemente la hubieran descuartizado". Mientras los guardias eran asesinados defendiendo a la reina, Maria Antonieta era despertada por sus damas de compañía. temiendo por su vida, maria antonieta escapa a los aposentos de luis xvl solo unos minutos antes de que las mujeres entren en la habitacion y hagan trizas su cama.
video

LA SALIDA AL BALCON

el 5 de octubre una manifestacion de mujeres se dirige a versalles pidiendo pan y diciendo que van en busca del "el panadero"(el rey), "la panadera"(la reina) y "el pequeño aprendiz"(el delfin).La gente desde el patio del palacio pedía por la presencia de la Reina, quien mostró mucho coraje cuando decidió enfrentarse a la muchedumbre y salir al balcón. Allí, salió con sus hijos, pero la gente quería enfrentarla a ella sola.su salida al balcon se vio plaga de gritos,insultos y vituperios.La reina no hizo más que reverenciar al pueblo. Es por eso que la gente gritó "vive la Reine!". Escribía María Antonieta: Diciembre de 1790: María Antonieta a su hermano el emperador Leopoldo II: "Si, mi querido hermano, nuestra situación es espantosa, lo siento, lo veo y vuestra carta lo ha adivinado todo... El asesinato está a nuestras puertas; un puedo aparecer en una ventana, aún con mis hijos sin ser insultada, por un populacho ebrio, al cual jamás hice el menor mal sino todo lo contrario, y sin duda hay entre ellos muchos desdichados a quienes socorrí con mi propia mano. Estoy preparada para cualquier cosa y escucho con sangre fría a quienes piden mi cabeza...
video

LA SALIDA AL BALCON


video

"QUE COMAN PASTELES"

Entre tanto María Antonieta intentó convencer a su esposo para huir con la familia a Metz donde había tropas reales. Sin embargo, el rey se negó a huir. Cuando en las próximas semanas el rey una y otra vez rehusó abolir oficialmente los derechos feudales, la gente sospechó que tras la terquedad del rey estaba su mujer, y la austriaca se convirtió en el blanco principal del odio del pueblo.Entonces cundió con la rapidez de un rayo una anécdota que ejemplificaba su altivez cínica y desalmada. María Antonieta, se decía, habría preguntado, durante un paseo que dio con su cochero, por qué toda la gente parecía tan desgraciada. «Majestad, no tienen pan para llevarse a la boca», le respondió. En efecto, la mala cosecha del año 1789 había hecho explotar los precios del pan; el hambre amenazaba. Y María Antonieta habría contestado a esa explicación: «Si no tienen pan, que coman pasteles.» (S’ils n’ont pas de pain, qu’ils mangent de la brioche.)Seguramente María Antonieta jamás dijo estas palabras.No obstante, en la Francia de 1789 todo el mundo creía que este comentario cínico sólo podía haber salido de labios de María Antonieta. A lo largo y ancho del país, la reina fue insultada en panfletos y obras de teatro.

“Cada vez que recorto el presupuesto en los hogares, las hojas de escándalo, simplemente informan de que malgasto mas dinero que nunca. Apenas la semana pasada, después de dar de mi propio dinero para traer comida a la parte mas pobre de la ciudad, las revistas no solo olvidaron mencionar mi donación, pero ingeniosamente han inventado nuevas palabras de mis labios. Al parecer, todo el mundo en parís cree que tengo una nueva solución para aquellos que no tienen pan: “que coman pastel!”. Mis acciones reales se han convertido en irrelevantes”.( María Antonieta: El color de la carne -Joel Gross, 2007)
video
Cuenta Jean Jacques Rousseau en 1769 que una cortesana, al escuchar al pueblo clamar bajo la ventana, preguntó a su doncella:”¿Qué sucede? ¿Por qué se lamentan?”. "Porque tienen hambre y carecen de pan” , le explicó la sirvienta. A lo que la dama concluyó: “ Si no tienen pan, que coman pastel!". Tradicionalmente se atribuye esta anécdota a María Antonieta, aunque cuando Rousseau la escribió en 1769, la futura reina de Francia aún era una niña, archiduquesa austriaca alejada de brillante mundo de Versalles.

APERTURA DE LOS ESTADOS GENERALES


Señores:

Este día que mi corazón esperaba desde hace mucho tiempo ha llegado al fin, y me veo rodeado de representantes de la nación que tengo la gloria de conducir... Un largo intervalo ha transcurrido desde la última reunión de los Estados Generales, y aunque la convocatoria a estas asambleas parece haber caído en desuso, no he vacilado en restablecer una costumbre de la que el reino puede extraer una nueva fuerza y que puede abrir a la nación una nueva fuente de dicha.
La deuda del Estado, ya inmensa cuando accedí al trono, ha aumentado bajo mi reinado; una guerra costosa, pero honorable ha sido la causa; el aumento de los impuestos ha sido la consecuencia necesaria, y ha hecho recalcar su repartición desigual. Una inquietud general, un deseo inmoderado de innovaciones se ha apoderado de los ánimos, y terminará por confundir totalmente las opiniones, si no nos apresuramos a fijarlas en una reunión de consejos sabios y moderados.
Es en esta confianza, señores, que os he reunido, y veo con sensibilidad que mi confianza ha sido justificada por las disposiciones que las dos primeras órdenes han demostrado de renunciar a sus privilegios pecuniarios. La esperanza que he concebido de ver todas las órdenes reunidas por el sentimiento de concurrir conmigo al bien general, no será engañada.
He ordenado ahorros considerables en los gastos. Me presentaréis, en este sentido, ideas que percibiré con entusiasmo, pero pese al recurso que puede ofrecer la economía más severa, temo señores, no poder aliviar a mis súbditos tan rápidamente como lo desearía. Haré poner ante vuestros ojos la situación exacta de las finanzas, y cuando la hayáis examinado, estoy seguro de antemano de que me propondréis los medios más eficaces para establecer un orden permanente y afirmar el crédito público. Esta obra grande y saludable, que asegurará la dicha del reino en el interior y la consideración exterior, os ocupará esencialmente.
Los espíritus están agitados, pero una asamblea de representantes de la nación, sólo escuchará sin duda los consejos de la sensatez y de la prudencia. Vosotros mismos juzgaréis, señores, que recientemente nos hemos apartado de esto en ocasiones múltiples; pero el espíritu dominante en vuestras deliberaciones responderá a los verdaderos sentimientos de una nación generosa, en la que el amor a sus reyes ha sido siempre el carácter distintivo: apartaré todo otro recuerdo. Conozco la autoridad y el poder de un rey justo en medio de un pueblo fiel y unido a los principios de una monarquía, que han sido el brillo y la gloria de Francia; yo debo ser el sostén, y lo seré constantemente. Pero todo lo que puede esperarse del más tierno interés ante el bien público, todo lo que se puede pedir a un soberano como primer amigo de sus pueblos, debéis esperarlo de mis sentimientos.
¡Ojalá, señores, un dichoso acuerdo reine en esta asamblea, y que esta época sea para siempre memorable, por la dicha y la prosperidad del reino! Este es el deseo de mi corazón, el más ardiente de mis votos, en fin, el precio que espero por lo recto de mis intenciones y mi amor por mis Pueblos.

viernes, 23 de octubre de 2009

LA DECAIDA FRANCIA...

la situacion de francia economica de francia era inaguantable:la administracion confusa y heterogenea, estaba dominada por la trivialidad y la corrupcion;la justicia se administraba de un modo sumamente parcial y albitrario; la nobleza y el clero poseian privilegios de abuso; el comercio estaba lleno de trabas; el campesino y el obrero se hallaban en la miseria y pedia pan como primera solucion a sus problemas. a pesar de todo,los franceses no pensaban todavia en una republica. todas sus ansias iban encaminadas a reorganizar la monarquia, a reformar la administracion del pais en todos sus aspectos. aun creian en que los de arriba podian hacer algo. pero poco a poco se dieron cuenta que no era asi.
video

LA IMAGEN DE MARIA ANTONIETA EN EL PARLAMENTO

maria antonieta presentada ante el parlamento como una marioneta en manos de sus favoritos y en detrimento de los intereses franceses.frente a esta imagen negativa de un luis xvl indolente, dado a los placeres mundanos y sometido a la voluntad y caprichos de su mujer. a ello se añadieron despues multitud de graves acusaciones en contra de maria antonieta de diversa indole (adulterio,brujeria, incesto, lujuria,etc) todo esto pero en especial lo primero, acabo propiciando la definitiva hostilidad de la opinion publica hacia el rey y su esposa. comentarios difundidos habilmente para crear un estado de opinion favorable a sus propositos, al tiempo que aumentaba el odio maria antonieta y la indignacion por el comportamiento del rey. todo fue inutil las reformar de luis causaron disturbios y descontento. las criticas continuaron y luis xvi se gano el apodo de "el indeciso".

video

"MADAME DEFICIT"


La significación histórica del proceso del collar consiste en que arroja la agria y dura luz de la publicidad sobre la persona de la reina y las interioridades de Versalles; en tiempos revueltos, siempre es peligroso el hacerse visible. Pues para tomar las armas, para llegar a ser activo, todo estado de descontento, todavía en situación pasiva, necesita siempre una figura humana, ya sea como abanderado de su idea, ya como blanco para el acumulado odio; un bíblico chivo expiatorio. A ese ser misterioso que es el «pueblo» sólo le es dado pensar antropomórficamente, sólo partiendo de seres humanos; las ideas no son nunca plenamente claras para su capacidad de concepción, sino sólo los personajes: por ello, dondequiera que hay una culpa quiere ver al culpable. El pueblo francés sospecha ya oscuramente, desde hace mucho tiempo, que hay una injusticia que le es infligida no sabe desde dónde. Durante largos años se ha inclinado obediente, esperando, crédulo, tiempos mejores: al advenimiento de cada nuevo Luis siempre ha tremolado con embeleso las banderas, siempre ha cumplido piadosamente con sus señores feudales y la Iglesia en el pago de censos y prestaciones personales; pero cuanto más se somete, tanto más dura llega a ser la presión de los impuestos que, ávidamente, le chupan la sangre. En la rica Francia están vacíos los graneros, empobrecidos los arrendatarios; en la más fértil tierra de Europa, bajo los más bellos cielos, escasea grandemente el pan. Alguien tiene que ser el culpable; si los unos carecen totalmente de pan, tiene que ser porque otros devoren demasiado; si los unos se ahogan bajo la carga de sus deberes, tiene que haber otros que se arroguen demasiados derechos. Aquella sorda inquietud que siempre precede a toda idea y a todo pensamiento creador se extiende, poco a poco, por todo el país. La burguesía, a quien un Voltaire y un Jean-Jacques Rousseau han abierto los ojos, comienza a juzgar por sí misma, a censurar, a leer, a escribir, a instruirse: a veces un relámpago abrasa los cielos anunciando la gran tormenta; son saqueadas las granjas y amenazados los señores feudales. Un gran descontento pesa desde hace tiempo, como una niebla, sobre todo el país.


Entonces, uno detrás de otro, dos deslumbradores relámpagos cruzan el espacio a iluminan toda la situación a ojos del pueblo: el proceso del collar es uno de ellos; el otro las manifestaciones de Calonne sobre el déficit. Estorbado en la realización de sus reformas, acaso también por secreta animosidad contra la corte, el ministro de Hacienda, al hablar de la situación financiera, ha citado por primera vez cifras exactas. Se sabe ahora lo que se silenció durante tanto tiempo: en doce años de reinado, Luis XVI ha tomado a préstamo mil doscientos cincuenta millones. Todo el pueblo se queda lívido ante el resplandor de este relámpago. Un millar doscientos cincuenta millones, cifra astronómica, ¿en qué y por quién han sido consumidos? El proceso del collar da la respuesta; saben por él los pobres diablos que por algunos zancajean trabajosamente jornadas enteras que, en ciertos círculos sociales, son presentados como corrientes regalos amorosos, diamantes por valor de millón y medio, que se adquieren palacios por diez o veinte millones, mientras que el pueblo se muere de hambre. Y como todo el mundo sabe que el rey, ese humilde zote, esa alma de pequeño burgués, no es capaz de participar en esta fantástica dilapidación, toda la mala voluntad, a modo de catarata, se precipita sobre la reina fascinadora, pródiga y aturdida. Se ha encontrado a la culpable de las deudas del Estado. Ahora se sabe ya por qué los billetes tienen menos valor de día en día, el pan está cada vez más caro y los impuestos cada vez más altos; es porque esa zorra dilapidadora hace revestir, en su Trianón, toda una habitación con brillantes y porque le envía secretamente a su hermano José, a Austria, centenares de millones de oro para pagar su guerra: porque colma de pensiones, empleos y prebendas a sus amantes y amiguitas. La desgracia tiene de pronto una causa, la bancarrota un autor, la reina un nuevo nombre. Desde un extremo de Francia hasta el otro se la llama «Madame Déficit»: la palabra quema sus espaldas como un hierro candente. 

la reina comparada con las peores reinas de francia, Fredegunda y Catalina de Medicis.
Ha estallado ahora, por fin, la nube lóbrega: una granizada de folletos, panfletos, libelos; un diluvio de escritos, proposiciones, peticiones, se derrama mugidora; jamás en Francia se ha hablado y escrito tanto; el pueblo comienza a despertar. Los voluntarios y soldados de la guerra norteamericana hablan, hasta en las aldeas más ignorantes, de que hay un país democrático, sin corte, rey ni nobleza, sino sólo puros ciudadanos con perfecta igualdad y libertad. Y ¿no está ya claramente expresado en el Contrato social de Jean-Jacques Rousseau, y más fina y discretamente en los escritos de Voltaire y Diderot, que el régimen monárquico no es el único querido por Dios ni el mejor de todos los existentes? El viejo respeto, mudo y reverente, alza por primera vez, furioso, la cabeza, y con ello una nueva confianza es infundida en la nobleza, la burguesía y el pueblo; el leve rumor de las logias masónicas y de las reuniones públicas asciende poco a poco de tono hasta convertirse en un mugir y un atronar tempestuoso: «Lo que aumenta el mal en monstruosas proporciones -comunica a Viena el embajador Mercy- es la creciente excitación de los espíritus. Puede decirse que, poco a poco, la agitación ha alcanzado a todas las clases sociales, y esta febril inquietud da fuerza al Parlamento para perseverar en su oposición. No se creería si se dijera la audacia con que se expresan las gentes en los lugares públicos sobre el rey, los príncipes y los ministros: se critican sus gastos; se pinta con los más negros colores la prodigalidad de la corte, y se insiste en la necesidad de una convocación de los Estados Generales, como si el país estuviera sin gobierno. Es ya imposible reprimir con medidas penales esta libertad de lenguaje, pues la fiebre ha llegado a ser tan general que aun cuando se encerraran por millares las gentes en la cárcel, no podría ser contenido el daño, sino que tal hecho provocaría en tan alto grado la cólera del pueblo, que la insurrección sería inevitable». 

la reina retratada como una bruja!
Ahora el descontento general no necesita ya de ninguna máscara ni de ninguna precaución; se presenta abiertamente y dice lo que quiere decir; ya no son guardadas ni las formas externas de respeto. Cuando la reina, poco tiempo después de la cuestión del collar, vuelve a pisar por primera vez su palco, es recibida con tan violentos silbidos que en adelante evitar ir al teatro. Cuando madame Vigée-Lebrun quiere exponer públicamente en el «Salón» su retrato de María Antonieta, es ya tan grande la probabilidad de un ultraje a la pintada «Madame Déficit», que se prefiere retirar a toda prisa el retrato de la reina. Por todas partes, recibe María Antonieta una fría hostilidad, no ya sólo a sus espaldas, sino cara a cara y abiertamente.

Cuantas más perversidades sabe referir de la reina, tantas más quieren conocer. Los libelos suceden ahora a los libelos; cada uno excede al anterior en lascivia y ordinariez; pronto aparece una pública «Lista de todas las personas con las cuales ha tenido la reina relaciones licenciosas»; contiene nada menos que treinta y cuatro nombres de uno y otro sexo, duques, comediantes, lacayos, el hermano del rey, así como su ayuda de cámara, la Polignac, la De Lamballe y, por último, para abreviar, routes les tribades de Paris , incluyendo a las mozas perdidas de las calles, castigadas a latigazos. Pero estos treinta y cuatro nombres no agotan, ni con mucho, todos los compañeros de vicio que atribuye a María Antonieta la opinión de los salones y la de la calle, artificialmente excitadas; toda una nación se ha apoderado de una mujer, y se le adjudica, hoy como en esos tiempos, en forma de alud, todos los excesos y perversiones imaginables. Otro libelo, La vie scandaleuse de Marie-Antoinette , tiene noticias de un vigoroso bárbaro que ya en la corte imperial austríaca tenía que apaciguar los inextinguibles Fureurs utérines (éste es el delicado título de un tercer libero) de la muchacha de trece años; con mucho detalle se describe en el Bordel royal (otro título de libelo) el comercio de la reina con sus mignons et mignones , y se ponen al alcance del embelesado lector con numerosos grabados pornográficos que representan a la soberana, con sus diferentes colegas, en aretinescas posturas amorosas. Cada vez más alto salpica la basura; las mentiras son cada vez más odiosas y es creída cada una de ellas porque se desea creer todo lo que se diga sobre aquella «criminal». A los dos o tres años es imposible ya salvar a María Antonieta, infamada en toda Francia como la mujer más lasciva y depravada, más astuta y tiránica que cabe imaginar.


Por último tiene que sufrir la última afrenta: el teniente de Policía anuncia de una manera embozada que sería aconsejable que la reina se abstuviera de visitar París por el momento, no fuera a darse el caso de que se produjesen incidentes enojosos, de los cuales no hubiera modo de defenderla. Ahora desde el pulpito, en voz alta y clara, se exige un proceso contra la pecaminosa, el estado eclesiástico después de la ofensa contra el cardenal de Rohan exige que se juzgue a la reina. De domingo en domingo, los sacerdotes adoptan tonos cada vez más ásperos. Igual de imperdonable, gritan desde los pulpitos a la entusiasmada multitud, es el adulterio, el derroche, la frivolidad y el crimen cometido por una reina que por la mujer más insignificante del país. Pronto el odio desciende de la iglesia a la calle y con especial celo braman las mujeres contra la reina. Cada vez más furioso ruge el grito “¡matar a la puta!” “muerte a la ramera de Versalles!”. La agitación hasta entonces contenida en la totalidad del país se desencadena salvajemente ahora contra una sola persona y, arrancada repentinamente de su despreocupación, despertada al ser golpeada y azotada por ese látigo de odio, solloza desesperada la reina, dirigiéndose a sus últimos fieles: « ¿Qué quieren de mí? ¿Qué les he hecho?».


Inmediatamente después de esto es otra, con la energía quebrada, el valor destrozado. Como un fuego arde la conciencia en su cuerpo, con mirada petrificada, loca, se espanta a sí misma. Una única y loca ambición envenena su cerebro atormentado: la ambición del dejar de saber, del no tener que pensar en ello, la mina. Algo en sus rasgos, en su ser, ha cambiado de forma permanente, la habitual ligereza y seguridad ha desaparecido. Camina, vive y actúa como una persona sometido a una fuerte presión. Se encierra en su habitación y a través de las puertas las camareras la oyen gemir y sollozar. Normalmente confiada, esta vez no confía en nadie. Sus labios están sellados, y nadie sospecha el terrible secreto que lleva a través de sus días y sus noches y que poco a poco le asfixia el alma. Espantoso despertar, en que los sentidos se concentran y deslumbra el reconocimiento de las locuras cometidas.

Este cambio, e incluso sus rasgos muestran tan extrañeza en comparación con su ser anterior: la que era indiferente a lo que el mundo pensara de ella, si es inteligente o sensato lo que emprendiera. Tan solo adelante, adelante, no detenerse y no reflexionar. ¡Tan solo dejar de pensar, dejar de saber, dejar de ver, dejar de oír, tan solo avanzar y avanzar hacia la locura!. Ya no recuerda en nada a la mujer alegre, prudente, locuaz, segura de sí misma, que era hace algunos años. Se encierra en sí misma, se oculta, se esconde. Quizá sigue esperando que el mundo callara y la ola negra pasara clemente sobre su cabeza.


Pero cuando las voces empiezan a preguntar, a apremiar, cuando por los salones de Versalles, por las calles de parís, cuando el mundo entero exige de ella explicaciones, respuestas y sentencia, se sume poco a poco en la confusión. Sabe que tendría que hacer algo para ocultar el hecho, para disculparlo. Pero le falta fuerza para dar una respuesta convincente, para decir una palabra inteligente y engañosa. Indefensa, impotente y desesperada María Antonieta quiere huir de las voces, las que advierten y amenazan.

Tenía que caer un crepitante rayo para hacer salir con espanto a María Antonieta de su orgulloso a indiferencia. En este momento está despierta; ahora comienza a comprender lo que ha omitido de sus obligaciones aquella mujer mal aconsejada y sorda a todo favorable aviso en su debido momento, y, con la nerviosa impetuosidad que le es propia, se apresura a enmendar de una manera bien visible lo más irritante de sus faltas.

De una sola plumada limita inmediatamente el costoso tren de su vida. A mademoiselle Bertin se le firma la licencia: en el vestuario, en el régimen doméstico, en las caballerizas, se adoptan limitaciones que economizan más de un millón al año; los juegos de azar, con sus banqueros, desaparecen de sus salones; se interrumpen las nuevas construcciones del palacio Saint-Cloud; se venden con toda rapidez posible otros palacios; son destituidos los ocupantes de una porción de cargos inútiles, en primer lugar los de sus favoritos de Trianón. María Antonieta permanece firme. Desde que mira con despiertos ojos, conoce mejor muchas cosas. Se retira visiblemente de la fatal sociedad de los Polignac y vuelve a acercarse a sus antiguos consejeros, a Mercy y al hace mucho tiempo despedido Vermond. Por primera vez, María Antonieta vive con el oído alerta; por primera vez no obedece a la antigua potencia, la moda de su mundo, sino a la nueva, la opinión pública. Es como si su tardío buen sentido quisiera justificar póstumamente a María Teresa por sus inútiles advertencias. 


Pero «demasiado tarde»: esta funesta frase será desde ahora la respuesta a cada uno de sus esfuerzos. Todas estas pequeñas renuncias pasan sin ser notadas en el general tumulto; estas economías precipitadas no son más que gotas que rezuman del enorme tonel de las danaides del déficit. Reconoce ahora, con espanto, que con medidas parciales y accidentales no puede ya salvarse nada; es necesario un Hércules que aparte, por fin, a un lado los gigantescos peñascos del déficit.

«Tiemblo sólo con la idea» -escribirá al conde Mercy- «perdóneme usted esta debilidad» , «mi destino es atraer la desgracia», «necesito mucho que un amigo tan bueno y fiel como usted me sostenga en este momento», tales palabras no se han oído ni leído jamás como brotadas de la anterior María Antonieta. Hay un nuevo tono; es la voz de un ser humano conmovido y removido hasta lo más profundo de su intimidad; ya no el acento leve y cargado de aleteos de risa, de la adulada joven dama; María Antonieta ha mordido la amarga manzana del conocimiento y pierde su seguridad de sonámbulo, pues sólo quien desconoce el peligro está siempre sin miedo. Comienza ahora a darse cuenta del tremendo precio con que está gravada toda gran posición: la responsabilidad. Por primera vez siente el peso de la corona, que hasta ahora había llevado fácilmente, como un sombrero a la moda. ¡Qué temeroso se hace ahora su paso desde que percibe sordos ruidos volcánicos bajo el frágil suelo! ¡No avanzar ahora, mejor retroceder! Preferiría permanecer alejada de todas las resoluciones; para siempre fuera de la política y de sus turbios negocios; no mezclarse más en determinaciones, que tan fáciles estimó antes, y de las cuales reconoce ahora todo el peligro.

Una transformación total se produce en la conducta de María Antonieta. La que hasta ahora había sido feliz en medio del ruido y de la agitación, busca actualmente el silencio y el apartamiento. Evita el teatro, las redoutes y mascaradas, no quiere ni siquiera asistir al Consejo del rey; sólo respira todavía en el círculo de sus hijos. En esta cámara, llena de risas, no penetra la pestilencia de odios y envidias. Como madre se siente más segura que como reina. Todo podría ser aún reparado; sólo desea vivir tranquila y en un ambiente íntimo y natural; no provocar más al destino, ese misterioso adversario cuya fuerza y malignidad comprende ahora por primera vez.

Pero precisamente en el momento en que todo en su corazón ansía la calma, el barómetro de la época marca tempestad. Justamente en la hora en que María Antonieta conoce sus faltas y quiere retroceder para que no se note su presencia, una despiadada voluntad la empuja hacia delante, al centro de los más emocionantes acontecimientos de la Historia.

lunes, 5 de octubre de 2009

EL HAMEAU DE LA REINA

"La Aldea de La Reina" es el extremo que María Antonieta alcanzo con sus caprichos. En busca de esa simpleza que en estos años venía llevando a cabo, al lado de su Petit Trianon decidió crear un paisaje artificial similar a una granja en plena Normadía. Representa el fin de la paciencia de la Reina para el protocolo, las ganas de libertad que venía añorando hacía mucho tiempo. Además, una forma para acercarse a la naturaleza, a la vida real fuera de Versalles, una forma de que sus hijos vean como se vive fuera de un castillo. Sin embargo, a mi forma de ver, no deja de ser un capricho. La reina no aceptó una mera granja, sino un gran predio con molinos, tambos, todo tipo de animales, una casa de campo, una torre, un lago artificial y muchos otros lujos más. Richard Mique fue el encargado de planificarlo, y fue en 1783 que su plan fue realidad. Sencillo por fuera, pero muy lujoso en su esencia. Allí María Antonieta invitaba a sus amigas a pasar tardes enteras ordeñando vacas, tomando la leche, cosechando y comiendo frutos. Todas ellas dejaban de lado sus incómodos miriñaques y se vestían de algodón, literalmente se vestían de granjeras y se sentían libres. Por su puesto que nadie entraba sin la expresa invitación de María Antonieta, pero quienes iban podían sentirse en contacto con la naturaleza

video
.

EL TERCER HIJO


El 27 de marzo de 1785 nace su tercer hijo, Luis-Carlos (quien luego sería Luis XVII), duque de Normandía.Mon Chou d'amour era el cariñoso apodo por el cual lo llamaba su madre, Maria Antonieta precisamente por la devoción y rendida admiración que Luis Carlos le demostraba a cada paso, a cada acto y a cada palabra. El se derretía por su madre con una adoración siempre presente. En su tierna infancia, solicitó y se le dió permiso de tener un jardín que él cultivaba personalmente, primero en el Palacio de Versalles y despues en el Palacio de las Tullerías y cada mañana antes del desayuno, el había adoptado la costumbre de obsequiarle a su madre un ramillete de sus flores.

LA REINA DA A LUZ AL DELFÍN LUIS JOSE


El 22 de octubre de 1781 el tan esperado heredero al trono nació. Trajo la popularidad sin precedentes a María Antonieta, había llegado a ser reina por segunda vez. Los primeros años de la corta vida del delfín era de gozo absoluto de sus padres.

El 22 al despertar, la reina sintió un poco de dolor, sin embargo se dio un baño, el rey, que iba a disparar a SACLE, derogo la partida de caza. Entre las doce y media, su dolor fue mayor, a la una y cuarto el delfín nació. Con el fin de evitar una repetición del accidente que había ocurrido en el nacimiento de madame royal, se había decidido que la multitud no se le seria permitido el ingreso al apartamento real, y que no se sabría el sexo del bebe hasta que la madre estuviera fuera de peligro.


Al enterarse de la noticia a la mitad de las onces, la señora polignac se había quedado con la reina, las damas y caballeros de la corte que quería presenciar el nacimiento del delfín encontraron las puertas cerradas. Solo pudieron ingresar el conde artois, madame lamballe, de chimay, de mailly, de ossun, de tavennes y de guemenne. Cuando el niño nació, fue llevado al gran vestidor, donde el rey lo vio lavado y vestido y se le fue dado a la institutriz real, la princesa de guemenee.

La reina estaba en la cama, ansiosa y sin saber nada, todos los que  la rodeaban controlaron su rostro tan bien que la pobre mujer, al ver su aire limitado, pensó que ella había dado a luz a una niña por segunda vez. “ya ves como soy razonable”, dijo suavemente: “yo no te pregunto”. Pero el rey ya no podía contenerse, se acerco a la cama de su esposa y con lagrimas en los ojos le dijo:”el señor delfín le pide permiso para entrar”. El niño le fue llevado, la reina lo abrazo con un entusiasmo que no se puede describir.


La escena era indescriptible: todas las restricciones se dejaron a un lado, la alegría broto libremente, la antecámara de la reina era encantadora. Todas las cabezas se envolvieron en risa y llanto, las personas que no se conocían entre sí, hombres y mujeres, se abrazaron. Lo mismo sucedió, cuando media hora después del nacimiento, las puertas de la cámara de la reina se abrieron y el señor delfín se anuncio.

Madame guemenee, radiante de alegría, lo tomo en sus brazos, hubo aclamaciones de júbilo y aplausos, que penetraron a la habitación de la reina y seguramente a su corazón. Uno de los valientes suizos y amigo intimo de la reina reina, el conde de stedingk, no podía contener su alegría: “un delfín señora, que felicidad!”. Madame Elisabeth estaba tan encantada que no lo podía creer, ella rio, lloro y caso enferma de emoción.


En cuanto al rey, que estaba intoxicado con su felicidad, no dejo de ver a su hijo, le sonreía y lagrimas corrían de sus ojos. El extendió, sin distinción, la mano a cada uno que lo felicitaba, su alegría se sobrepuso a su habitual reserva. Buscaba cualquier ocasión para pronunciar las palabras: “mi hijo el delfín”, y tomo al niño en sus brazos, lo levanto en la ventana, con una expresión de contenido que toco a cada uno de los presentes.

A las tres de la tarde el niño recién nacido fue bautizado como Louis Joseph francois Xavier en la capilla de Versalles por el cardenal de rohan. Después de la ceremonia, el conde de vergennes y el  conde de segur le entregaron las insignias del cordon bleu y la cruz de san Luis. Por la noche hubo fuegos artificiales en la place d`armes.


El era un niño de excepcional belleza y de una fuerza sorprendente. Las damas de la corte, admitieron al mirar al niño real, “tan bello como un ángel”. Los cortesanos disputaban sobre la elección del futuro gobernador del delfín, y se dieron cuenta, no sin malicia, el semblante decepcionado del duque de Guines, que pensaba ilusionado  que ese lugar debería ser para él y cuya reciente desgracia le había robado la esperanza. Cuando el presidente del tribunal de cuentas se acerco con elogios al delfín declaro: “el nacimiento es nuestro gozo, su educación será nuestra esperanza, la virtud será nuestra felicidad”.

En parís, no era menos vivo, cuando el señor croismare, teniente de los guardias anuncio la gran noticia en el hotel de ville. La gente se echo a reír y se abrazaron unos a otros en las calles.


En su diario, escrito día a día, Luis XVI, trazaba brevemente, aunque con sequedad, los mas pequeños actos de su vida privada. Esta vez, para nuestra gran sorpresa, entra en detalle, gracias a su alegría de haber tenido un heredero a la corona:

“la reina paso una noche muy cómoda el 21 de octubre. Se sentía algo de dolor leve al despertar por la mañana, pero esto no le impidió el baño, el dolor continuaba, pero esta vez en gran medida. Hasta el mediodía interrumpí la partida de caza que se realizaría en Sacle.
Entre las doce y media, el dolor se hizo mas grande; la reina se fue a la cama y solo una hora y cuarto mas tarde, según mi reloj dio a luz aun niño. Solo estaba presentes la señora de lamballe, el conde artois, mis tias, la señora de chimay, la señora de mailly, madame d`ossun, la señora de tavannes y madame de guemenee.


De todos los príncipes a los que la señora de lamballe había enviado al mediodía para anunciar la noticia: debido a que el señor de Orleans llego antes del momento critico (estaba cazando en Fause), permaneció en la cámara o en el salón de la paix. El señor de conde, el señor de penthievre, el duque de chartres, madame de chartres, la señora princesa de conty y la señora de conde llegaron también…
 Mi hijo fue llevado al gran vestidor, donde fui a verlo vestido y me lo puso en las manos la señora de guemenee, la institutriz. Después me acerque a la reina y yo le dije que era un niño, y le fue llevado a su cama…”

Otro relato, no tan conocido y poco mencionado es el escrito enviando al rey de Suecia por el señor de stedingk, amigos intima tanto de la reina como de Luis XVI:

“la reina dio a luz a un delfín. Madame de polignac fue convocada a las once y media. El rey estaba de salida para la caza en el momento con el conde de artois. El rey fue a la habitación de la reina y la encontró en el sufrimiento, aunque ella no lo admitía. Su majestad revoco la caza, lo que fue la señal para que todo el mundo se precipitara al apartamento d ela reina… el rey, sin embargo, continuaba con su traje de caza. Las puertas de la antesala se cerraron, al contrario a la costumbre, lo que fue una gran mejora. La reina acudió primero a la casa de la duquesa de polignac, donde estuvo acompañada por la duquesa de guiche, la señora de polastron, la señora condesa de gramont, la señora de deux-ponts  y la señora de chalons. Después de un cruel cuarto de hora, una de las mujeres de la reina, llego toda salvaje y despeinada y grito: “un delfín! Pero no debe ser contado”. Nuestra alegría era demasiado grande para contenerla”.


martes, 1 de septiembre de 2009

SU PASION: EL TEATRO!


la pasión de la Reina por el teatro se remonta a su infancia.Una vez Delfina de Francia ella no iba a dejar de ensayar, ahora con sus cuñados, distintas obras en francés. Esta actividad la mantenía bastante en secreto, porque no correspondía por protocolo.

María Antonieta no podía resistirse a la tentación de actuar, y menos cuando por fin logro que el rey le permitiera construir un teatro para ella misma, el cual podía considerar su propio escenario. Para ello, recluto a sus cuñados y amigos mas íntimos formando así La Compañía De Los Lores.

Solicitaron a la condesa de Provenza que formara parte de este grupo, lo que rechazo con altivez.
-pero desde el momento que yo, la reina de Francia, acepte desempeñar algunos, papeles en la comedia, no debía tener escrúpulos de negarse, le dijo María Antonieta.
-si no soy reina, en cambio estoy hecha con la madera que empelan para hacerlas, respondió la condesa.

Pero la real aturdida no comprendió la lección. La reina y sus amigos trabajaban sin descanso. Pasaban todo el tiempo leyendo y aprendiendo nuevas obras en un clima de distención. La magia del escenario le permitía a María Antonieta alejarse de su papel  de reina, que a veces parecía pesar demasiado sobre ella.

“Luego de un mes –escribió el conde mercy en septiembre de 1780-, todas las ocupaciones d ela reina y todas sus atracciones se concentran en el solo objeto de dos pequeños espectáculos representados en el escenario de trianon. El tiempo necesario se emplea para aprender papeles, ensayos, se une a otros detalles de menor importancia… el rey, asistió con asiduidad a todos estos preparativos, dio pruebas de gusto en este tipo de disipación… el rey en una marca de satisfacción manifestada por los aplausos constantes, sobre todo cuando la reina realiza los ensayos de su papel”.

iniciales de la reina en el techo del teatro en trianon.
El 1 de agosto de 1780 representaron Le Roi et Fermier y la Gageure Imprevue, del señor Sedaine. En la primera obra, María Antonieta represento una pastora enamorada; en la segunda hacia el papel de Gotte, la coqueta doncella que es cómplice de una ociosa marquesa que ha recibido a un encantador caballero en su habitación y lo esconde en el armario cuando su marido regresa inesperadamente.

El conde mercy reconoció a si mismo que este gusto era inofensivo para la reina y no provocaba reproches por parte de la emperatriz: “se han presentado dos operas cómicas, Rose y Colas; Le Devin Du Village (la aldea del adivino). El conde de artois, el duque de guiche, el conde d`adhemar, la duquesa de polignac y la duquesa de guiche jugaron en la primera presentación. La reina ejecuto el silencioso papel de Colette en el segundo acto, el conde de vaudreuil canto el papel del adivino y el conde d`adhemar era Colin. La reina tiene una voz muy bonita y muy precisa y su estilo de juego es noble y lleno de gracia, en total, es un espectáculo de la sociedad. He observado que el rey se hizo cargo con la atención y el placer que manifestó en su rostro. Había otros espectadores como el señor Pierre  Adolf Hall, la condesa de artois y la señora Elisabeth. Las túnicas y los balcones estaban llenos de gente de servicio bajo el mando sin que hubiera una sola persona de la corte”.

ilustración que muestra los ensayos en el teatro de trianon, probablemente el conde de Vaudreuil, quien era uno de los mejores actores de la sociedad de la reina.
El barón de Grimm escribió sus impresiones en su diario del 20 de octubre de 1780: las actuaciones en estos días en la hermosa sala de trianon tiene mucho honor… nunca hemos visto, probablemente ver “el rey y el agricultor” o “the unexpected”, con una audiencia mas grande y mejor. La reina jugo por primera vez en el papel de Jenny, en la segunda la de la criada. Todos los demás papeles fueron ocupados por amigos íntimos de sus majestades y la familia real. El conde de artois desempeño el papel de siervo en la primera parte y la de un guarda de caza en el segundo. El conde de vaudreuil, el mejor actor de la sociedad parisiense, fue el papel de Richard, la duquesa de guiche (tan bella como su madre la condesa de polignac) seria la pequeña Betz, la condesa diana de polignac de la madre y el conde d`adhemar del rey”.

“comenzó, sino me equivoco, por “the unexpected” y  “le devin du villaje”. La reina desempeña en la primera parte el papel de “Gotti” y “Colette” en la segunda. La condesa diana de polignac “Lady Clainville”, madame Elisabeth “Angelique”, el conde de artois “Etieulettes”, el baron de besenval “Lafleur”, el conde d`adhemar “Colin” y él realizo  este papel a la perfeccion, con una voz muy fresca y gran aplomo! (con una pequeña discrepancia del testimonio de madame campan, que relata como la voz del conde d`adhemar estaba temblando)… el rey silbo sin ceremonia, y gritaba “¡abajo con la cábala en la puerta  maliciosa!”, lo que resulto en un ataque de alegría y risas sin fin. Fui una de las primeras mujeres admitidas como espectadora en calidad de esposa de un actor, y yo vi jugar a “el barbero de Sevilla”, “el metromanie”, “rose et colas”, “el rey y el agricultor”… la compañía triunfo en “plaideurs”, la voz de la reina era falsa pero se le notaba muy natural. El conde de artois, con el estudio, se había convertido en un actor muy bueno, pero por desgracia no sabia su papel. Pero puso un esfuerzo con todo lo que hizo y disfrutamos de los aplausos”. (Memorias de la condesa d`adhemar).


Pero María Antonieta no iba a permitir que cualquiera viera su espectáculo: damas de palacio, ministros, funcionarios, guardias ni príncipes de rango en la corte tuvieron este privilegio. Ya el pequeño duque de fronsac, primer caballero de supervivencia, se sintió ofendido por haber sido excluido de este placer de la reina. Los aislados comenzaron a quejarse y se extendieron los peores rumores sobre las actividades de la pequeña sala.

EL EMPERADOR JOSE II EN VERSALLES (1777)

el emperador Jose II - por Joseph Hickel, musée de Versailles
durante el carnaval de 1777, el delirio de placeres de María Antonieta alcanza el punto culminante. ademas se añade otro peligro: la virginidad de la reina. el conde Mercy comprende en toda su magnitud la catástrofe que constituiría el que la reina de Francia, antes de haberle parido a su esposo un autentico heredero, cayera como presa de cualquier extranjero amante. la reina se rodea de hombres coquetos y apuestos: lauzun, dillon, fersen, esterhazy, todos dispuestos hacer la tarea que no a hecho luis en varios años. por lo tanto, Mercy envía a Viena carta tras carta, para que el emperador Jose venga, por fin, a versalles a ver lo que allí pasa.

el viaje de Jose II a parís tiene un triple objeto: debe hablar con el rey, su cuñado, de hombre a hombre, sobre la espinosa cuestión de los deberes conyugales, aun no consumados. con su autoridad de hermano mayor, debe reprender a la reina, ansiosa de placeres, y poner ante sus ojos los peligros políticos y humanos de su furia de diversiones. en tercer lugar, debe fortalecer la alianza política entre las dos casas reinantes de Francia y Austria.

el emperador no quiere llamar la atención, llega adornado con el titulo de conde falkenstein y concede inmensa importancia a que nadie descubra este incógnito. se hospeda en el hotel de treville. para el pueblo de parís, que solo conoce a sus reyes envueltos en lujo, produce gran sensación la sencillez de aquel soberano.

el emperador Jose II en imagenes del film (Amadeus 1984)
En palabras de la señora campan:“por fin, la llegada de José II, bajo el título de conde de falkenstein. El emperador fue en un principio admirado por sabios, los agentes informados y artistas de renombre. Hizo menos impresión en la corte, y muy poco en el ámbito privado del rey y la reina.

Sus maneras excéntricas, su franqueza, a menudo degenera en grosería y su simplicidad evidente le llevo a ser considerado un príncipe singular.La reina hablo con él sobre el apartamento que había preparado para él en el castillo, el emperador le contesto que no lo aceptaría.Comió con el rey y la reina, y ceno con toda la familia. El parecía tener un interés en la joven princesa Elisabeth, un matrimonio proyectado entre él y la joven hermana del rey se informo en su momento, pero creo que tiene ningún fundamento en la verdad”.

“La reina, trajo su correspondencia secreta, nadie hablaba alemán, y después de una hora tomo al emperador por el brazo, lo llevo ante el rey y de allí a sus princesas. La presentación a la corte fue muy breve: “yo no apunto a presentar mi hermano, dijo la reina, pero este es mi hermano”. (Memorias del marqués de lescure).
 
el rey luis XVI recibe al emperador jose II en versalles (1777).
luis XVI, noble y jovial, acoge a su cuñado con plena confianza. de nada sirvió que Federico el grande le haya encargado a su embajador, el barón de goltz, que hiciera circular por todo parís que Jose le había dicho al rey de prusia:" tengo tres cuñados y los tres son una desdicha:el de versalles es un imbécil, el de napoles es un loco, y el de parma un tonto". sin embargo, ambos cuñados hablan entre si libre y francamente, Jose II ha conquistado al rey por completo, esta de acuerdo en todas las cuestiones políticas y a que se someta a aquella discreta operación.

“el rey – añade el conde mercy- celebro la llegada del emperador y marco un verdadero deseo de parecerle amable y honesto”.

"el primer momento en que el emperador se reunió con la reina fue muy conmovedor, se abrazaron y se mantuvieron en silencio y lleno de emoción por mucho tiempo. luego se fueron al apartamento privado, donde pasaron casi dos horas a solas, allí, sus corazones se abrieron... la reina era capaz de abrir su mente al emperador y le hablo directamente acerca de los aspectos mas esenciales de su posición". (el conde Mercy, 15 junio 1777)

mas difícil, como mas cargada de responsabilidad es la posición de Jose ante Maria Antonieta: " como un hermano debo sermoneados por vuestra constante afición al juego y tus amistades como la condesa polignac, en realidad creéis que es la dama de honor indicada para una reina, las fiestas constantes, casi no dejas tiempo para estar a solas con vuestro marido. haces depones ministros, a los otros los mandas desterrados a sus tierras, creas en la corte nuevos destinos dispendiosos.

¿te has preguntado alguna vez con que derecho te metes en los asuntos de la corte y de la monarquía francesa? ¿que conocimiento has adquirido para atreverte a participar en ellos, para imaginarte que tu opinión pueda ser importante, cuando exige especial y profundo saber? ¿tu , una admirable personilla, que en todo el día no piensa mas que en frivolidades, en sus toilettes y diversiones, que no lee nada, que no reflexiona, no piensa en las consecuencias de los que dice o hace? sabes que tienes en tus manos el destino de toda una nación, el pueblo francés espera mucho de su reina, no puedes tomar la corona como si fuera un juguete". a este tono agrio de maestro de escuela no esta acostumbrada aquella mimada y adulada reina.


pero no todo son regaños, le dice lindas cosas sobre su encantador aspecto: le asegura que si tiene que casarse otra vez, su mujer ha de parecerse a ella: mas bien hace un papel de galán.

" en muchos aspectos, el emperador Jose no deroga la dureza natural de su tono. bromas como: "¡no tenéis el pelo hoy muy recogido, podéis guardar un perrito ahí adentro!". se burla del uso de la reina con colorete, tenia la intención de mostrar su total desprecio por la forma de vida de versalles: "¡un poco mas", exclamo con sarcasmo. "vamos se pone debajo de los ojos y la nariz, te puedes ver como una cómica si lo intentas".(marie antoinette- the journey, antonia fraser 2002).

no necesita esforzarse mucho para conocer a la mala sociedad que rodea a su hermana, ante todo los polignac. la reina comprende cuanta razón tiene en todo sus reproches. José era muy escéptico respecto a la relación de madame de polignac y la reina. Vio solo en un punto, la terrible furia de las escenas  contra el soberano y el clan polignac. El 25 de abril María Antonieta y su hermano fueron a la opera en parís para ver la representación de Ifigenia en Aulide, una de las obras de su compatriota gluck.

"gracias a la influencia del emperador Jose, en el ultimo mes, la reina a asistido a tres obras de teatro, ha acompañado al rey a la caza... la reina pasa una hora y mas casi todos los días sola en su habitación, donde ella lee. la reina es mas digna y amable que antes, especialmente a las personas de mayor rango y ocupan cargos en la corte". (el conde Mercy, 01 julio 177).

"...el torbellino de disipación que rodea a la reina le impide pensar en otra cosa que ir de placer en placer. todas las personas que la rodean la animan en este frenesí, ¿ como podría yo, solo impedírselo? sin embargo, he hecho algunos progresos, sobre todo acerca de su juego que era terrible". (Jose II a su hermano leopoldo, 02 mayo 1777)

José II, emperador romano santo, detalle de una pintura de Pompeo Batoni de 1769.
En dos meses, Jose II ha visto toda Francia, sabe mas de este país que el propio rey, y es mas conocedor de los peligros que corre su hermana que ella misma. redacta con suma calma una "instrucción", que resume todas sus observaciones y reflexiones. este es quizás el documento mas ilustrativo que poseemos sobre le carácter de Maria Antonieta durante sus primeros años de reinado.

antes de su partida Jose escribe a su hermano: "vales mas que yo, pero soy mas charlatán, y en este país es preciso serlo. yo soy sencillo con premeditación y por modestia; pero lo exagero intencionadamente; he provocado aquí un entusiasmo que en realidad me es ya molesto. abandono muy satisfecho este reino y sin resentimiento, pues estoy ya harto de representar mi papel".

Cuando José se disponía a regresar a Viena, dejo para su hermana una carta llena de sanos consejos, exhortándola a ser más prudente (29 de mayo de 1777)“como reina, tiene un empleo luminoso…, hay que cumplir con ese cargo…, ya es tiempo de sobra para que usted reflexione…, la edad avanza y usted ya no tienen la excusa de la infancia…, arránquese la venda que le impide ver dónde está su deber y su verdadera dicha”.

ademas Jose deja en manos de María Antonieta "la instrucción" para que la reina lo examine después de su partida. desarrolla solo pregunta tras pregunta, una especie de catecismo, para que inducir a la perezosa de pensamiento a que reflexione, se conozca a si misma y responda en conciencia:

·¿que ocurrirá, que sera de ti si vacilas por mas tiempo? una mujer desgraciada y una reina mas desgraciada todavía . ¿buscaras tu, en realidad, todas las ocasiones de serle grata al rey?. ¿correspondes a los sentimientos que él te manifiesta?. ¿no te muestras fría y distraída cuando él habla contigo?. ¿no parece aveces como si te aburriese o repugnara?. ¿como quieres que en tales circunstancias, que un hombre naturalmente frió se aproxime a ti y te ame realmente?. ¿sabes hacerte necesaria al rey?. ¿le convences que nadie le ama mas sinceramente que tu y cuida mas su gloria y su dicha?. ¿te ocupas de las cosas que él descuida en forma que no parezca que quieres méritos a su costa?.¿ haces algún sacrificio por él?. ¿guardas impenetrable silencio sobre sus faltas y debilidades?.

pagina tras pagina examina después el emperador Jose el registro de los desenfrenados placeres de la reina. ¿alguna vez haz reflexionado sobre el mal efecto de tus relaciones sociales y tus amistades?. ¿ haz examinado alguna vez las espantosas consecuencias que los juegos de azar puede traer consigo, por la mala sociedad que reúnen y el tono que reina en ellos?. acuérdate que el rey no juega y de que produce un efecto escandaloso el que seas tu el único miembro de la familia que cultiva este mal uso. piensa también, en todas la cosas enojosas que se relacionan con los bailes de la opera, en todas las aventuras de mal genero que tu misma me has referido como ocurridas en ellos. la manera como concurres a cada baile, pues el que te acompañe tu cuñado no significa nada. ¿que sentido tiene el que seas allí desconocida y quieras representar el papel de una mascara ignorada?. ¿que buscas tu allí?. ¿ para que mezclarte con ese montón de desenfrenados mozos, de perdidas y extranjeros, oyendo conversaciones dudosas?. eso no es decente. el rey solo toda la noche en Versalles y tu en compañía de toda la canalla de parís!.

y de repente, en medio de la larga predica, brota una frase profética, que no puede ser leída sin un estremecimiento: "tiemblo ahora por ti, pues no se puede seguir de este modo, la revolución sera cruel". la siniestra palabra queda aquí consignada por primera vez. aunque pensada en otro sentido, ha sido pronunciada profeticamente, pero solo al cabo de doce años comprenderá Maria Antonieta el sentido de esta frase.


El emperador se despidió de su hermana el 30 de mayo. Ambos se vieron profundamente afectados. La reina, incluso tuvo un ataque de nervios y paso los días siguientes en trianon, con una pequeña suite, que consistía solamente de madame de lamballe y madame de polignac.

josé II a su hermano Leopoldo, 9 de junio de 1777, después de su visita a Versalles:“Ella es una mujer buena y amable, bastante joven e irreflexiva, pero con una base de bondad y virtud, que es estimable en su position. Sumado a esto, ella tiene una inteligencia y rectitud de la percepción que a menudo me ha sorprendido. Su primer impulso es siempre la correcta, si ella lo siguió, que se refleja un poco más y menos a la gente que su mensaje de que hay ejércitos de todo tipo-ideal sería”.

“Salí de Versalles con dolor, como fue realmente también para mi hermana, me encontré en ella una especie de dulzura en la vida que yo había renunciado … ella es agradable y encantadora, me pasaba horas y horas con ella sin darme cuenta de que pasa el tiempo. Su emoción en la despedida fue genial, con una expresión valiente, que necesitaba toda mi fuerza para alejarme”. (José II a su madre, 29 junio 1777).

"fue de esta manera, gracias a los pedidos del emperador Jose, que luis XVI hizo la ultima parada, la consumación de su matrimonio, después de siete años y tres meses... hasta el momento se puso de manifiesta por el hecho de que tanto el rey y la reina posteriormente escribieron al emperador dándole las gracias y "atribuyeron" la consumación con sus consejos".(Marie Antoinette- the journey, Antonia Fraser 2002).